lunes, agosto 30, 2010

Los difíciles principios de Mourinho

Decíamos ayer...

Cualquier entrenador que asumiera el reto de llevar las riendas del Real Madrid a partir de este verano era un firme candidato al fracaso. Y más si, como en el caso de Mourinho, decide derribar directamente el edificio que estaba construido cuando llegó (con algunos cimientos bastante fuertes, otros no tanto) para levantar uno completamente nuevo, con su firma, sin tener que agradecer nada al antecesor. Una plantilla que acumula dos convulsos años consecutivos sin triunfos no es precisamente el grupo de trabajo más fácil para llevar a cabo una labor que se complica hasta límites insospechados (quizá inescrutados en el Real Madrid) cuando el máximo rival se encuentra en la mejor época de su larga historia.
En las próximas entradas desgranaremos lo que puede ser un año crucial para el club merengue, aunque acabe de nuevo sin títulos. Pero para ser el primer artículo tras un largo periodo de inactividad, me gustaría empezar por algo más suave, sobre todo por entretenido. Lo que a continuación aparecerá es un divertimento, una pieza asomada a una partitura tan agradecida como es la paradoja. No sirve para extraer conclusiones ni tampoco para llevar a cabo extrapolaciones con vistas al futuro. Pero quizá sí nos ofrece una pequeña pista sobre el método de Mourinho.
El técnico portugués tiene una especie de lucha intestina con sus estrenos oficiales en los diferentes banquillos que ha ocupado. Desde luego, para él no habrá sido ninguna sorpresa haber iniciado su andadura en el Real Madrid sin una victoria. Su primera experiencia fue la más amarga: debut con derrota. Se produjo cuando tomó las riendas del Benfica, en la temporada 2000-2001 con el campeonato luso en marcha tras la temprana destitución de Jupp Heynckes. Mourinho, quien tenía como central titular ese año a Carlos Marchena, cayó 1-0 frente al Boavista.
No fue mucho mejor el arranque de la siguiente campaña, en esta ocasión en el banquillo del Uniao Leiria. En la primera jornada, Mourinho contempló desde el banquillo un empate a cero frente al Sporting de Braga que, además, jugó una hora con un futbolista menos. En esta campaña 2001-2002, el técnico luso tuvo dos estrenos, pues a mitad de temporada tomó ya las riendas del Oporto. En ese primer partido logró que su equipo se impusiera al Marítimo de Funchal (2-1). Pero su particular maldición se reproduciría al año siguiente, el primero en el que dirigió al Oporto partiendo de cero. Aquel inicio de Superliga fue todo menos prometedor: empate a 2 en casa frente al modesto Os Belenenses, el conjunto del humilde y precioso barrio lisboeta de Belén. Y pudo ser peor. La igualada definitiva fue lograda por el lituano Edgaras Jankauskas, quien militó en la Real Sociedad, en el tiempo de descuento.
Quizá, el único estreno que le pudo dejar un buen sabor de boca fue el del Chelsea. El sorteo deparó para la primera jornada de la 2004-2005 en la Premier un auténtico bombazo: Chelsea-Manchester United. Pese a la dificultad, Mourinho tuvo, al fin, un brillante debut: victoria por 1-0 con gol de Gudjohnsen, posteriormente denostado en el F.C.Barcelona.
Para no perder la costumbre, sus dos siguientes puestas de largo en Liga le devolvieron a la senda de la incertidumbre. Génova contempló el pistoletazo de salida a su aventura italiana con un empate a 1 frente a la Sampdoria. El gol, de quién si no, de Ibrahimovic. Y en fin, otro empate ha adornado su primera pedalada en España.
Nunca es tiempo para la simplicidad. El resutado del Real Madrid en Palma no es, obviamente, ningún indicio de que Mourinho va tener en el club de Concha Espina los mismos éxitos que logró con sus anteriores escuadras. Pero también cuesta creer que esta serie de resultados coincidentes sea casual. Como tampoco lo es su insistencia en apuntar que la plenitud de sus equipos llega en la segunda temporada. El apremiante reloj no parece ser un enemigo desconocido para el portugués.

lunes, agosto 27, 2007

Mucho por mejorar

Fue una de las frases del verano: "Schuster tiene mucho trabajo". Obvio, si se tiene en cuenta que se hizo con un equipo con ocho nuevas incorporaciones, algunas de ellas tardías, y que su concepción de juego es radicalmente diferente (ni mejor ni peor) de la de su antecesor, Fabio Capello. Por eso, la victoria madridista en el primer partido de Liga no debe ser ese grupo de árboles que impiden ver el bosque.
El actual campeón del torneo tiene mucho que mejorar. Es especialmente preocupante la falta de contundencia, tanto arriba como abajo. Una de las consecuencias del cambio de entrenador parece ser una cierta pérdida de carácter, todo un lujo que el Real Madrid jamás debe permitirse, pues siempre será un equipo a batir, independientemente de su situación. El fútbol se juega del centro del campo hacia adelante pero también hacia atrás y el que no se esmere en alguna de las dos direcciones está perdido. Y no es ésta una cuestión de los futbolistas que conforman la defensa porque cuatro es un número netamente insuficiente. El primer defensa del equipo debe ser el delantero centro. Junto con la cuestión de los ajustes defensivos, más complicada de resolver, esta tarea debe ser prioritaria para Schuster porque el rival no puede llegar tantas veces a las inmediaciones de Casillas.
El equipo blanco debe mejorar mucho también en circulación de balón, sobre todo porque hay veces que ni Guti ni Snijder aparecen o bien ni los centrales ni Diarra son capaces de encontrarlos. Algunos futbolistas deben buscar su forma porque se la han dejado olvidada en el destino de las vacaciones (¿verdad, Robinho?).
Por otra parte, un equipo en principio concebido para jugar por bandas muestra una cierta tendencia a ser "cojo", es decir, a emplear mucho más una que otra (en este caso, la izquierda). Una tendencia que puede agravarse con la incorporación de Robben. El trabajo de las jugadas a balón parado (parece ser que es parcela exclusiva del segundo técnico, Manolo Ruiz) también debe realizarse a la inversa, es decir, no sólo ensayar las de ataque sino además las de defensa.
Y sí, el Madrid venció al vecino, en un partido comprometido, el debut en Liga. El público se divirtió, sí; vio otro tipo de juego, sí. Pero a este equipo le queda mucho por mejorar. Cuando el verano torna a su fin, hay que cambiar la frase, pero por esta otra: "Schuster sigue teniendo mucho trabajo". Tan absurdas son las alarmas por quedar tercero en el Ramón de Carranza como las euforias por arrancar la Liga con triunfo.

sábado, agosto 25, 2007

Ahora que empieza la Liga...

Me surgen dudas, muchas dudas. ¡Como para que no sea así! Por delante, 38 jornadas y nueve largos meses de competición. A la vista de lo visto en pretemporada, parece que los interrogantes sólo los generan unos cuantos. Pero la curiosidad de los aficionados no conoce límites y si alguno conoce la respuesta a alguna de estas preguntas estaría muy bien que aportase su granito de arena.
Por ejemplo, me gustaría saber cómo va a ser el banquillo del Fútbol Club Barcelona este año. O dicho de otra forma, si Frank Rijkaard va a alinear juntos a los llamados "cuatro fantásticos", a saber, Eto'o, Henry, Ronaldinho y Messi. A veces, las papeletas de los entrenadores son de nota porque me da la impresión de que haga lo que haga el técnico holandés va a estar en la picota.
Otra interrogante la genera el Atlético de Madrid, el primero en algunos años sin Fernando Torres, como recuerda la prensa en estos días. Habrá que ver cómo se desenvuelve el club colchonero sin el viejo recurso de volverse hacia la figura de su delantero centro cada vez que las cosas no van según lo previsto. Cumpliendo la tradición, el Atlético ha completado una buena pretemporada y ha generado ilusión.
Por ser original, la mayor duda que me produce el Real Madrid es qué hubiera sido de este equipo si Fabio Capello hubiera podido trabajar un año con él. Mi impresión es que después de todo lo sucedido la temporada pasada, el italiano hubiera sido capaz de fortalecer aún más al once blanco y, además, hacerle jugar mejor al fútbol. Ahora, todos los comentarios (negativos) que ha suscitado el Madrid se resumen en que el equipo vuelve una vez (cuántas van) a partir de cero y, por lo tanto, su rendimiento es una incógnita.
Por difícil que parezca, el Sevilla también sugiere interrogantes. Sin ir más lejos, cómo será capaz de compatibilizar Liga y Champions, sobre todo teniendo en cuenta que los rivales ya van a encarar al club hispalense de otra forma; sin duda, supondrá un plus ponerle las cosas complicadas e incluso hacer pinchar a un equipo que "sólo sabe ganar", como dijo su presidente, José María del Nido (ojo a estos detalles, suelen pasar factura). O cómo gestionará circunstancias como los cantos de sirena hacia el míster, Juande Ramos, que llegan desde Inglaterra, el enfado de Dani Alves por no haber sido traspasado o las tribulaciones de futbolistas mediocres (que alguno también tiene el Sevilla), que ven lo complicado que van a tener jugar debido a su discutible calidad.
Y, en fin, aparte de las opciones de Valencia, Zaragoza y Villarreal, la clásica revelación del campeonato (imposible de prever) y demás, también habrá que pararse a pensar cómo será la temporada desde el punto de vista arbitrall porque, en esta cuestión, la pretemporada también ha dejado muchas dudas.

martes, agosto 07, 2007

No la hagas y no la temas, Ron Dennis

Hago acompañar de una de las perlas del refranero al que considero máximo responsable de la crisis vivida en McLaren a raíz de los acontecimientos del último fin de semana en el Gran Premio de Hungría. Primero, porque para algo es el jefe y máximo responsable, que no está sólo para cobrar y dar órdenes. Y segundo porque, a raíz de todo lo visto y leido en las últimas horas, me da la impresión de que Lewis Hamilton lleva mucho tiempo actuando por libre en la escudería con la aquiescencia de Ron Dennis, bien por acción, bien por omisión.
Sólo de esta forma se explica el tono de la conversación que ambos mantuvieron durante y después de la sesión de entrenamientos del sábado, que revelaba de forma detallada la prensa británica. ¿O acaso es normal que cuando el jefe abronca al subordinado éste le responda diciéndole cosas como "no me vuelvas a hacer eso en tu puta vida"? Da la sensación de que Hamilton se indigna al comprobar que, en esta ocasión, no se le permite hacer de su capa un sayo como en las vaya-usted-a-saber-cuántas anteriores.
Vaya por delante que soy de la opinión de que Fernando Alonso se detuvo en los boxes a propósito para impedir que su compañero de escudería diera la última vuelta e intentar lograr la pole position, es decir, para evitar que, de nuevo, Hamilton impusiera su santa voluntad. Y no está bien. Pero lo que me extraña de forma notable es el enfado de Dennis. ¿Qué esperaba, que Alonso volviera a tragar y a aguantarse? Supongo que no es necesario recordar al director general de McLaren que el español es bicampeón del mundo y que nadie le ha regalado nada. Que, a diferencia de Hamilton, llegó a la F1 a los mandos de un Minardi, monoplaza equipado con soluciones tecnológicas obsoletas, desechadas por otros equipos tres años atrás, con el que, ante el asombro de los propios responsables del equipo, Alonso no sólo no llegó al final de sus días empotrado contra alguna tribuna sino que consiguió terminar muchas carreras y, en algún caso, puntuar. Que tuvo la paciencia de ser piloto probador cuando él sabía de su potencial. Que ganó dos títulos mundiales con Renault, un equipo que no tenía ni el mejor ni el segundo mejor coche y que porfiaba por ser el tercero en discordia (es decir, en teoría por finalizar las carreras en quinto o sexto lugar). En fin.
Lo de Hamilton se podría hacer (tampoco sería demasiado ético pero pasaría) con un "becario", una figura que, obviamente, no existe en un mundo tan profesionalizado. Pero insisto, creo que el piloto inglés tiene una mínima parte de culpa; casi toda es para la persona que le ha consentido demasiadas cosas y que, cuando ha querido frenarle, se ha dado cuenta de que era demasiado tarde. Si en McLaren tiene que ser Fernando Alonso el que ponga orden eso quiere decir que el de arriba no está cumpliendo con su obligación. Presionado, obligado, maniatado, como sea. Pero no está cumpliendo.
Y para que no haya dudas, Hamilton me parece un piloto soberbio. Pero con su comportamiento él mismo destroza su imagen, sobre todo si comienzan a extenderse las dudas sobre la existencia de un trato de favor. Claro que sobre esto también tendría mucho que decir Ron Dennis, futuro aprendiz de refranero español: "no la hagas y no la temas".

lunes, agosto 06, 2007

Una larga pretemporada

Al Real Madrid le espera una pretemporada larga e intensa. Se extenderá por lo menos hasta mediados del mes de noviembre. Y más se alargará cuanto más se tarde en completar la plantilla, no sólo con los que tienen que venir sino también con los que van a dejar el equipo, que resultan un lastre pesado para las pruebas que está llevando a cabo Schuster.
Comprobé divertido el otro día como, en uno de los innumerables foros de Internet, un aficionado madridista se alarmaba ante el actual estado del equipo y exclamaba: "¡que la Supercopa contra el Sevilla es dentro de una semana!". Pues sí, demasiado pronto llega este envite que, además, para equipos como Real Madrid y F.C.Barcelona son torneos de poco que ganar y mucho que perder (si se hacen con él se considera un trofeo menor y si se pierde comienza a destaparse la caja de los truenos).
Bien harían en Madrid si comenzaran a prepararse para la tormenta porque el equipo está muy verde y, lógicamente, Schuster está haciando las pruebas necesarias para intentar formar una plantilla de garantías (otra cosa es que lo consiga). Si Fabio Capello hubiera permanecido en el banquillo blanco, los aficionados estarían más tranquilos porque seguramente el equipo daría sensación de estar más rodado. Pero estas son las consecuencias de cambiar cada año una pieza sensible como es el entrenador. El Madrid entiende de estas cuestiones, sobre todo en las últimas temporadas. El ex presidente Florentino Pérez llegó a creerse aquello de que el equipo se entrenaba solo y, vistas así las cosas, decidió sustituir a Vicente del Bosque (cuyo fuerte no es la imagen) por algo mucho más vistoso como Carlos Queiroz, excelente en su papel de sombra de Sir Alex Ferguson.
El resultado es conocido por todos, aunque lo peor no fue lo que sucedió aquella temporada (que ya fue) sino todo lo que arrastró. A partir de entonces, el banquillo madridista ha sido un ir y venir de inestables inquilinos hasta el nuevo aterrizaje de Capello. Al italiano, ya sin gira asiática pero todavía con aventura americana, le duró también bastante la pretemporada porque, obviamente, los juegadores del Madrid llegaron al estreno de la competición oficial (debut liguero en el Bernabéu frente al Villarreal) prácticamente sin haberse enterado de lo que Capello quería de ellos. Así llegó el parón navideño, con goleada encajada en casa frente al Recreativo, el crudo invierno con eliminación de la Champions y de la Copa... y el Madrid seguía en pretemporada. Total, que cuando el Madrid tuvo preparada la bicicleta, ajustados los cambios y desarrollos, con el maillot y el casco adecuados, la carrera hacía tiempo que había empezado y al pelotón ni se le veía. Y si el resto de corredores no se relaja de esa manera, los blancos no sólo no hubieran ganado en la foto-finish, sino que hubieran quedado descolgados.
Con estos precedentes, el aficionado debe valorar cada punto que se logre en las primeras jornadas de Liga como si fuera oro (porque se obtendrá de forma sui generis), obviamente olvidarse de la Supercopa desde ya y rezar porque el sorteo de la Primera Fase de la Champions sea benévolo. Pero vamos, lo que es ver funcionar al equipo (si llega a hacerlo) tardará, sin duda más allá de los bolos de verano. Y todo será mucho más emocionante si, cuando Schuster logre poner la maquinaria en marcha, se le destituye y se trae a otro para que, una vez más, la pretemporada dure hasta marzo.
Y ya que estábamos de recuerdos, el Barça tan laureado de los últimos años, el equipo que logró la Copa de Europa y las dos ligas consecutivas con Rijkaard, también tuvo su particular pretemporada larga en el primer año del técnico holandés. A las primeras de cambio, repaso del Depor en el Camp Nou; aproximándose las Navidades, derrota en casa frente al Madrid tras 20 años de sequía blanca en feudo culé; en fin, ultimátum al entrenador tulipán en Valladolid al filo de la segunda vuelta. Hablamos del mes de febrero.
Aún así, por lo visto y sobre todo leido, había bastante gente que pensaba que el equipo iba ya a funcionar a agosto. Si juega a algo a mediados de noviembre, los sufridos aficionados madridistas podrán darse con un canto en los dientes y quizá soñar con volver a la Cibeles.

sábado, agosto 04, 2007

El peligro de la actitud

Los manuales de fútbol cuentan que en pretemporada los resultados son lo de menos, que lo importante es desentumecer músculos, buscar sistemas ideales y válidas alternativas y acoplar a los jugadores que se incorporan a la plantilla. Aunque ya es sobradamente conocido que esta ortodoxia no es aplicable a los equipos grandes, a los que no está permitido perder ni en los entrenamientos, no deja de tener una lógica aplastante. Por eso, las derrotas de los equipos españoles que estamos presenciando estos días (del Valencia frente al PSG, del Real Madrid frente al Hannover 96, del Atlético de Madrid ante el Ajax) e incluso de otros equipos grandes extranjeros (del remozadísimo y poderoso Bayern de Munich ante el Colonia, que conoció tiempos mejores pero que actualmente milita en la segunda división alemana) deberían pasar desapercibidas.
Si el Madrid hubiera tenido un segundo pinchazo consecutivo frente al Lokomotiv en Moscú, el efecto hubiera sido obviamente negativo para el club blanco. Pero lo más grave de todo hubiera sido esa actitud mostrada en la primera parte del choque. Al fin y al cabo, la derrota en Alemania fue a todas luces exagerada y el equipo mostró algunos detalles interesantes (así como otros inquietantes, sobre todo atrás). Sin embargo, los aficionados pudieron ver por TV como al terreno de juego del Luzhniky Stadium salía un equipo derrotado de antemano, entregado a la suerte de que el contrario estaba más rodado, tenía mejor condición física y, además, ya se había puesto por delante antes de que se cumplieran cinco minutos de juego. Volvieron algunos fantasmas del pasado: ni una falta, ni atisbo de presión al rival, ni una mínima muestra de agresividad...
Y eso sí que es grave, mucho más que una derrota (y más en pretemporada).
En la segunda parte hubo cambios, sí, e importantes. Pero los que salieron de inicio eran diferentes, empezando obviamente por Guti, que merece capítulo aparte. Dos semanas y media después de haber empezado a trabajar no se le puede pedir a un equipo que raye a gran altura en el plano físico. Pero la actitud es como el valor en el Ejército, se da por supuesta. No se trata de un extra que tenga que llevar nadie como un valor añadido.
Por un momento, en casi toda la primera parte, se perdió ese espíritu de equipo que tanto costó forjar el año pasado (los habituales del blog recuerdan el post en el que se comparaba a Capello con el célebre señor Miyagi de la película Karate Kid, con el "dar cera, pulir cera") y que acabó por darle el título de Liga. Al margen de los cinco goles, se vio presión, actitud, fuerza, agresividad. Se vieron simples detalles como protestas al colegiado, que casi ni se habían visto en el primer tiempo. Y con eso bastó.
El prometido capítulo aparte para Guti. La segunda parte que hizo frente al Lokomotiv no se la he visto hacer a Kaká ni por asomo. El brasileño tampoco ha protagonizado nada parecido a la actuación del madrileño en Liga frente al Sevilla en el Bernabéu. Ni frente al Barcelona en el Camp Nou (por cierto, me dicen que a Kaká ni se le vio en el partido frente al PSV correspondiente al torneo que organiza el Lokomotiv). Lógicamente, el Madrid necesita un refuerzo en ese puesto por dos razones: primero, por las exigencias de una temporada larga; segundo, porque Guti es tan genial como inconstante e irregular. Pero se trata de un refuerzo, no de alguien por el que haya que tirar la casa por la ventana. Y mucho menos Kaká.

jueves, agosto 02, 2007

La obsesión, peor que el 3-0

Cada pretemporada sucede lo mismo. Tengo la impresión de que es un invento nuevo, como si nunca se hubiera realizado. Y resulta que, con las lógicas diferencias, todas son iguales. Con los mismos comentarios, las mismas negociaciones para lograr los fichajes, las mismas dudas... Comprendo que deben generarse noticias para no aburrir al personal que, aunque se encuentre de vacaciones, necesita algo para llevarse a la boca. Pero los "estallidos de las alarmas" son de nota.
Lo que me parece sorprendente y pudiera llegar a ser alarmante es lo del Real Madrid con Kaká. El peligro es que llegue a convertirse en una especie de obsesión. De momento, en el caso (muy improbable) de que el brasileño llegara a fichar por el equipo blanco, la presión sobre sus hombros sería de tal magnitud que difícilmente podría soportarla. Desde luego, afectaría a su rendimiento. Le afectó a Zidane, un futbolista templado como él solo, y que llegó a confesar que pasó sus primeras semanas en el Madrid sumido en un mar de dudas; él, que aterrizó en Chamartín como el mejor futbolista del mundo, y que a los dos partidos ya estaba siendo silbado por el exigente público del Santiago Bernabéu.
Con vistas a la afición, la directiva madridista se puede mover todo lo que quiera. Pero Kaká no vendrá por una razón muy sencilla, accesible hasta para las mentes más catas: no quiere jugar en el Real Madrid. La última posibilidad del fichaje se escapó cuando la Justicia italiana rebajó la condena contra el Milán por el escándalo de amaño de partidos en el fútbol transalpino, más conocido como Moggi-gate, por la implicación directa del director general de la Juve, Luciano Moggi. El club rosonero no sólo se libró del descenso administrativo (lo que no pudo evitar la Juve, de ahí el espectacular éxodo de sus jugadores: Thuram, Cannavaro, Emerson, Zambrotta, Ibrahimovic... más el entrenador, Fabio Capello, y los que quisieron irse y les cerraron literalmente las puertas, como Mauro Camoranessi), sino que, además, pudo jugar la Champions, con el pequeño inconveniente de tener que disputar la previa, algo que no fue obstáculo para ocho meses después alzar la preciada copa de las orejas grandes en Atenas.
Si el Milán hubiera sido castigado en la misma medida que la Juventus, quizá hoy Kaká vestiría de blanco. Pero con el curso de los acontecimientos, el astro brasileño está tan a gusto en Milán y no ha movido ni un dedo (ni lo moverá próximamente) para dejar el club de Silvio Berlusconi. Muchas veces se ha dicho que los futbolistas tienen la sartén por el mango y que, al final, se acaba imponiendo su voluntad en las negociaciones entre los clubes. Con este precepto en la mano, Kaká no se moverá del Milán.
Por este motivo, me parece absurdo que la directiva del Madrid se obsesione por su contratación. No creo que Ramón Calderón deba permitir que los futbolistas le digan muchas veces "no" al Real Madrid. Ocurre con Kaká y también con Cesc Fábregas. ¿Cuánto tiempo soportará el club las continuas negativas? Quizá dentro de un tiempo, sean ellos los que den el primer paso y entonces corresponderá al Madrid la decisión final.
Pero, hasta ese momento, hay que mirar hacia adelante. El 3-0 de Hannover es un capítulo más de las cíclicas pretemporadas, con la importancia que cada cosa tiene. Pero la obsesión con Kaká sí es negativa, muy negativa. Un factor a corregir cuanto antes.

miércoles, agosto 01, 2007

El momento de Schuster

Con la primera derrota del Real Madrid en pretemporada llega uno de los momentos claves para evaluar si Bernd Schuster está capacitado para llevar las riendas del equipo blanco. Y es así porque precisamente en estos momentos se nota de una forma particular el peso del escudo.
Nadie se deberá enfadar si digo que una derrota del Getafe, el anterior equipo de Schuster, ante el Hannover 96 en pretemporada hubiera pasado prácticamente desapercibida. Pero mañana se publicarán decenas de análisis sobre el partido de anoche en el AWD Stadium y, obviamente, ni el equipo ni Schuster van a salir bien parados. Y eso que el técnico alemán cuenta con la ventaja de no partir con la prensa en contra, lo que no le sucedió a su antecesor en el banquillo merengue, que fue injustamente masacrado desde la celebración del Trofeo Ramón de Carranza.
Ahora es cuando Schuster debe demostrar si tiene talla para ser entrenador del Real Madrid, cuando los comentarios se cebarán sobre su figura. Por lo citado anteriormente, quizá las críticas se centren en el equipo, en determinados futbolistas que no aprovechan sus oportunidades, en la falta de refuerzos o en las promesas incumplidas del presidente. Pero el alemán no debe fiarse, se trata de una simple tregua. Tarde o temprano, los palos le buscarán con fiereza.
Schuster nos sorprenderá gratamente si es capaz de seguir trabajando con calma, siguiendo su particular "hoja de ruta", tras lo sucedido en Hannover. Después de todo, no ha ocurrido nada fuera de lo corriente: el equipo acaba de empezar, no está a tono físicamente, necesita mejorar muchos ajustes (es lo que tiene cambiar de técnico cada año, gane o pierda) y, encima, ni siquiera ha tenido mucha suerte arriba. El Hannover 96 está más rodado y comienza el baile este fin de semana (aunque con la primera ronda de la Copa; la Bundesliga se iniciará el 10 de agosto, por cierto, con partidazo: Stuttgart-Schalke 04). Pero Schuster tendrá que aprender rápidamente que, quizá, al aficionado que se ha quedado frío por la tarde viendo el partido no le valen estas explicaciones y mucho menos si escucha a los analistas, los mismos que la temporada pasada, por estas fechas, auguraban lo peor para el Madrid de Capello.
Es decir, lo que le ha sucedido al Madrid tiene mucho de lógica. Pero no deja de ser una derrota. Y éstas nunca se encaran bien en Chamartín. Por eso, más que nunca llega el momento de Schuster. De comprobar si se verá desbordado por los ríos de tinta y huracanes de voces que generará el partido de Alemania o proseguirá con sus planes y su sensación de tenerlo todo bajo control. Lo segundo sería lo deseable; lo primero, una noticia mucho peor que cualquier derrota. Sobre todo la de ayer, previsible, lógica, y me aventuro a decir que no será la única de aquí al comienzo de la Liga.

lunes, febrero 12, 2007

El gran acierto de Rijkaard

El éxito de Frank Rijkaard al frente de la plantilla del Fútbol Club Barcelona ha tenido como uno de sus pilares la transparencia. Es verdad que cuando las cosas están saliendo bien es más fácil mostrar esa actitud. Pero no es menos cierto que la tentación de tapar detalles, ocultar puntos oscuros y esconder defectos también surge cuando la armonía lo domina todo, ante el temor de que ese ambiente pase a mejor vida.
Acierta Rijkaard cuando hace pública la rebeldía de Samuel Eto'o a la hora de saltar al terreno de juego en el encuentro contra el Racing de Santander. La suya es, además, una postura inteligente porque la responsabilidad cae sobre el que debe cargarla, que no es otro que el futbolista. El míster podía haber contado una película de chinos en la rueda de prensa y así tapar a Eto'o. Pero con esa actitud no se borra el gesto y dudo mucho que el jugador terminara agradeciéndoselo porque los futbolistas son, por norma general, notablemente egoistas.
Rijkaard tampoco ocultó en su día que Ronaldinho y Deco se incorporaron tarde de las vacaciones de Navidad. Y antes, tras la derrota del Barça en la Supercopa de Europa frente al Sevilla, llegó hasta todos los medios que el astro brasileño había participado en un spot publicitario durante la misma mañana del encuentro. No estoy acusando a Rijkaard de haber filtrado la información pero sí está claro que no hizo nada para tratar de desviar la atención.
Con su actitud, Rijkaard se ha apartado a un prudente segundo plano y ahora se ha generado el debate en torno a si es correcto que Eto'o se niegue a saltar al terreno de juego para disputar unos minutillos intrascendentes. Pero el entrenador actúa correctamente al esquivar una responsabilidad que no le compete. Si el camerunés se solivianta y esa actitud influye negativamente en su rendimiento en el terreno de juego, el público ya tiene elementos para juzgar. Y mientras, el resto de la plantilla, que tiene razones más que suficientes para molestarse con la postura de Eto'o, ya sabe que el entrenador no le ha tapado.
Ahora, Rijkaard está reforzado por los títulos que ha logrado en el club y por el fantástico juego que ha conseguido desplegar. Pero se me viene a la memoria el episodio con Gerard López en Eslovaquia, antes de disputar un encuentro de la Copa de la UEFA, cuando el entrenador holandés estaba recién aterrizado en el Barça. Gerard iba a ser titular frente al Matador Puchov pero fue sorprendido por el míster hablando por el móvil en el vestuario. Rijkaard no sólo le sacó del once inicial sino también de la convocatoria. Y el incidente llegó a los oídos de todo el mundo a la velocidad del rayo.
¿Quién puede decir que buena parte de los males actuales del Real Madrid no vienen por tapar demasiadas cosas, por no ser transparentes, por contar historias para no dormir? La mayoría coincide en que la célebre cantinela de los "galácticos" ha hecho mucho daño al conjunto blanco. ¿Y qué son historias como La Guerra de las Galaxias? Pues eso, películas que, más tarde ó más temprano, finalizan con un fundido en negro.
Alfonso Arús, productor del programa de TVE El Rondo, señalaba en una entrevista concedida a la revista FHM que la prensa catalana "tapaba" mucho a Ronaldinho y no hablaba ni una palabra sobre su vida nocturna, sus múltiples compromisos publicitarios y de otras cuestiones que distraían su concentración. Pero una cosa es lo que haga la prensa y otra lo que haga el míster. A fin de cuentas, Rijkaard ha estado en muchos vestuarios llenos de estrellas y parece que una de las enseñanzas que ha extraído es que sólo hay que tapar al delantero rival. Y no le va mal.

lunes, enero 29, 2007

Sí, seguro que sobra Ronaldo

El diario Marca publicaba ayer una portada ventajista, tras la justa derrota del Real Madrid en Villarreal, en la que se podía leer: "¿Seguro que sobra Ronaldo?". Es evidente el deseo del periódico deportivo de la capital de generar un debate entre la afición que encrespe aún más los ánimos. Desde las pasadas elecciones a la presidencia del Real Madrid, Marca no ha parado de dirigir torpedos hacia el sillón de Ramón Calderón (por si fuera poco lo que él mismo hace).
La gestión de la crisis viene a ser uno más. Sin embargo, este movimiento ha sido tan descarado y meridiano que el público, que de tonto no tiene nada, se ha dado cuenta y el descrédito del periódico, en peligroso incremento desde la salida de la dirección de Elías Israel y algunos de sus hombres de confianza, crece en progresión geométrica. Un descrédito al que, además, contribuyen los propios responsables de Marca cuando permiten que el diario se regale en algunos lugares y puntos de encuentro (locales de ocio, por ejemplo), para escarnio del sufrido y fiel lector que cada día se deja su dinero en el kiosko. Pero esto es otro asunto.
Como no es ningún secreto que Marca fue el primer palmero (aunque no el único) de la gestión de Florentino Pérez al frente del Madrid, quien más quien menos ve la mano del ex presidente merengue detrás de todo esto. Porque es obvio que el presidente de ACS tiene que estar retorciéndose de dolor ante el "galacticidio" que se está llevando a cabo en los últimos tiempos. Al fin y al cabo, la marcha de Ronaldo y Beckham viene a ser como el derribo de la estatua de Sadam Hussein en Bagdad, es decir, el símbolo del fin de una época. Pero todo parece indicar que Pérez se resiste a abandonar y ha encontrado fieles compañeros de camino.
La del filón Ronaldo es una gran pérdida para Marca. Con el delantero se marcha uno de los últimos reductos de la era Florentino, un elemento distorsionador para el Madrid de Calderón, un enemigo del "culpable" de todos los males (léase Fabio Capello) y un creador de clanes en el vestuario. Visto así, el diario que trata de dirigir Amalio Moratalla se queda corto. Debería convocar una manifestación para impedir que Ronaldo abandonara el Madrid. Pero ya parece demasiado tarde. Por eso, de perdidos al río, a intentar generar más debates.
Ahora que el Real Madrid lleva una nefasta racha goleadora es momento de sacar el nombre de Ronaldo, cuya presencia en el equipo en los últimos meses no ha resuelto el problema debido a que su lamentable estado físico le impedía poder rendir a un nivel mínimamente aceptable. Lógicamente, ahora es momento también de acordarse de Roberto Soldado, cedido al Club Atlético Osasuna, cuidándose de no mencionar los comentarios que se hicieron sobre el canterano cuando falló dos goles cantados en un partido de pretemporada frente al conjunto inglés del Plymouth (acciones que demostraban a las claras, según el diario, que este tipo de jugadores no eran los que el Madrid necesitaba y menos teniendo a Ronaldo).
También Marca se permitió el lujo de publicar que Diarra y Emerson formaban "la peor pareja de pivotes de la historia", toda una machada si se tiene tan cercano el recuerdo de la formada por Pablo García y Gravesen, aunque entonces mandaba otro en el Madrid y no se podía decir.
Pues ya que el Marca hace estas preguntas, vamos a permitirnos responderlas. Sí, por supuesto que sobra Ronaldo. Aunque el Madrid no haga ni un gol de aquí al final de temporada. No vimos portadas como la de ayer cuando el equipo derrotó al Zaragoza con buen juego. Ni cuando el Real Madrid venció al Barcelona por 2-0 en el Bernabéu, partido del que el orondo delantero se borró siete días antes autoexpulsándose en Getafe. Y, lo que son las cosas, por entonces ya hacía tiempo que sobraba Ronaldo.

lunes, enero 22, 2007

La pena por Beckham y Ronaldo

David Beckham dejará el Real Madrid al finalizar la presente temporada y Ronaldo podría hacerlo incluso antes de que termine el mes. Ahora que se da esta circunstancia y que el adiós de estos dos futbolistas es inminente, leemos y escuchamos no pocas veces que su marcha es algo así como un sacrilegio. Se habla de falta de respeto a los profesionales, de salidas por puertas falsas, de ausencias de ética...
Sorprende porque no ha pasado tanto tiempo desde que todos los dardos contra el Real Madrid se centraban en el entrenador de turno, precisamente por todo lo contrario, es decir, por seguir contando con estos futbolistas, entre otros, pese a su escaso rendimiento. Sin ningún rubor, los medios de comunicación acusaron a diferentes técnicos (de la casa y de fuera) de "no atreverse" a dejar a Beckham y Ronaldo en el banquillo e incluso algunos, los menos, señalaban directamente al entonces presidente del club, Florentino Pérez, como el instigador de las presiones para que los llamados "galácticos" fueran alineados por sistema, contra viento y marea.
Por entonces, los males del equipo se resumían en que, pasara lo que pasara, jugaban siempre los mismos. El conocido "sota, caballo y rey". Y además de prestar un rendimiento más que discutible, estos futbolistas tapaban la proyección de jóvenes de la cantera que tenían que buscarse la vida lejos del Santiago Bernabéu.
Ahora nos encontramos con que la fórmula inversa también es discutida, aunque ya es demasiado tarde para echarse atrás. El Real Madrid se encuentra en un punto de no retorno y jugadores como Beckham y Ronaldo, en las actuales circunstancias de ambos, no son interesantes para el equipo. De este último se podrían decir muchas cosas pero, básicamente, le ha sucedido lo que viene siendo una constante no sólo en su trayectoria deportiva sino también en su vida. Es decir, se ha cansado de lo que tiene. Está cansado del Madrid y de Madrid, como antes de cansó de Barcelona y del Barça, del Inter y de Milán, a la cual podría volver para volverse a cansar de ella en poco tiempo. Lo mismo se podría decir de su vida en pareja, pero sería introducirse en el plano personal, que no se corresponde con el blog. Con este escenario, lo único que Ronaldo puede hacer en el Real Madrid es malmeter.
El caso de Beckham es diferente. Sin embargo, pese a que no puede negarse su buena actitud y esfuerzo por aportar cosas, el inglés no ha pasado la prueba del algodón de salir de casa e intentar triunfar. Tampoco tuvo la culpa de ser el primer fichaje de la era Florentino que el Madrid no necesitaba. Ahora ya tiene firmado un contrato con un equipo estadounidense, es decir, tiene dispuesto su testamento profesional.
El Real Madrid es un equipo que ha tenido que dar la baja a futbolistas como Alfredo di Stéfano, Francisco Gento, Amancio Amaro y, muy recientemente, Zinedine Zidane. Es decir, que traumas con Beckham y Ronaldo, los justos. Pero los cambios de época son duros y complicados de entender. Sucedió lo mismo con la llamada "quinta del Buitre", un grupo de grandes futbolistas, del que siempre quedará la duda de dónde podrían haber llegado de no haberse instalado tan rápidamente en la calesa del mínimo esfuerzo, del "me lo merezco" y otras lindezas.
No es coherente rasgarse ahora las vestiduras por medidas que no hace mucho tiempo se pedían con la voz del que clama en el desierto. Y no estaría mal dar un repaso por el refranero, allá donde dice: "cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar". Sobre todo porque muchos de estos traumas se ahorran si las "revoluciones" se hacen a tiempo. Y los hay que todavía no llegan tarde a empezar a mover la plantilla. Pero no deben dormirse ni una siestecita o lo lamentarán.

lunes, enero 08, 2007

Capello y el señor Miyagi

Las crónicas rezan que la imagen del Real Madrid en los últimos partidos ha sido penosa, para olvidar, impropia de un equipo que aspira, en teoría, a todo. Pero quizá lo peor ha sido contemplar la actitud de los futbolistas, desentendidos del juego, abúlicos, obligados. Cuando el equipo ganaba títulos y estaba en la cumbre, jugar en el Madrid era un privilegio por el que algunos estaban dispuestos a dejarlo todo. En cambio, como dirían ahora los más jóvenes, parece que jugar con la camiseta blanca se ha convertido en un "marrón". Y eso sí es preocupante porque el primer ejemplo que se me viene a la cabeza es el de la selección española. De un tiempo (ya lejano, por desgracia) a esta parte, ir convocado con la roja es aceptado por la mayoría de los internacionales, como una molesta tarea, que conviene dejar atrás cuanto antes sin consecuencias.
Las vibraciones que emite el equipo blanco es que el compromiso que los futbolistas parecían haber asumido con el entrenador, Fabio Capello, ha pasado a mejor vida. El técnico italiano gusta del predominio de la táctica y como tal cubre a los jugadores de obligaciones en este sentido. Disciplina y más disciplina. En principio, es una receta que el Real Madrid necesitaba, después de unos cuantos años faltos de rigor táctico, incluída la época de Vicente del Bosque, que a menudo fue criticado por este aspecto. Sin embargo, la fórmula no es milagrosa y tiene sus contraindicaciones. La más evidente y elemental es que el juego que resulta de ella no es precisamente divertido y apenas permite el brillo personal de los futolistas. En definitiva, se trata de una solución con mucho sacrificio.
La clave de su éxito es la efectividad en el resultado. Pero los sucesivos tropezones del equipo (Lyon, Getafe, Celta en el Bernabéu, Sevilla) han minado la fe de los merengues en su entrenador. Podría merecer la pena el encorsetamiento táctico, la escasa libertad creativa, la exigencia física y el nulo lucimiento personal si todo eso se tradujera en beneficios. Pero, al menos a corto plazo, lo que tenemos sobre la mesa es un bagaje de cinco derrotas ligueras en 17 partidos. Parecen demasiadas para un equipo que quiere ganar la Liga, sobre todo si tenemos en cuenta que el Madrid que se alzó con el título hace diez años con el mismo inquilino en el banquillo tan sólo perdió cuatro encuentros en todo el Campeonato. Además, en muy pocos partidos no han aparecido los silbidos del respetable en el Bernabéu.
Así, Capello se ve en estos momentos como el señor Miyagi en la primera entrega de Karate Kid. En un momento dado, el joven que protagoniza el film se harta de que el viejo japonés le ordene pintar su casa, repasar la enorme valla de su finca y dejar como los chorros del oro sus múltiples automóviles, con aquella famosa cantinela de "dar cera, pulir cera". No imagina que está entrenando para ser invencible. A Capello se le están empezando a revelar sus pupilos porque está intentando recuperar un equipo que era perdedor y, por el momento, los resultados son exiguos.
Claro que, además, Capello tiene abiertos demasiados frentes: el asunto Cassano, el affaire Ronaldo, la polémica con Helguera, el castigo de Diarra... Y no debe resultar cómodo trabajar así. En cualquier caso, Capello debe sacar a los futbolistas del "espíritu de funcionario" que actualmente cae sobre ellos. Puede que sea el momento de pasar del "dar cera, pulir cera" a la verdadera acción. También es posible que, en su papel de señor Miyagi, Capello crea que aún no están preparados. En ese caso, mejor sería comenzar a mirar hacia la próxima temporada. Y la losa pesa cada día un poco más.

jueves, enero 04, 2007

Saber buscar

No es casualidad que fichar en el mercado invernal sea conocido como "comprar en los saldos". Es decir, los mejores ya están escogidos y de lo que hay disponible poco es realmente aprovechable. Pero en estas situaciones siempre hay alguien que encuentra algo con las consabidas tres bes: bueno, bonito y barato. Y creo que, en este caso, el que ha sabido hacerlo ha sido el Getafe con el fichaje del delantero letón Maris Verpakopkis.
Desde principios de temporada, el Getafe busca un delantero centro que acabe con la sequía goleadora del equipo. Probablemente, Riki ha sido la baja que más está notando el Getafe este año, por encima de los Diego Rivas, Pernía, Gavilán, etc. Angel Torres, un presidente que sí hace caso a los técnicos, no lo dudó cuando su míster, Bernd Schuster, le señaló el nombre de Verpakopkis. El alemán sabe bien cómo se las gasta el pequeño punta letón. Durante su corta experiencia en Ucrania, en el banquillo del Shakhtar Donetsk, Schuster tuvo enfrente a Verpakospkis, que por entonces acababa de llegar al Dinamo de Kiev, el otro grande de la liga ucraniana.
Schuster no pudo triunfar en un equipo que un año antes, en 2002, había tocado el cielo con los dedos al alzarse por vez primera con el título de Liga, algo que desde que Ucrania se declaró independiente estaba prácticamente reservado al Dinamo. Pero tampoco estaba dispuesto a permitir que esta época de su vida cayera en saco roto. De ahí que se acordara del delantero que correteaba por el viejo Olimpisky (ahora llamado Valery Lobanovsky Stadium, en honor al mítico técnico ucraniano), astuto, rápido y goleador, forjado en el Metalurh de Liepaja, un sempiterno outsider del todopoderoso Skonto, donde acabó llegando y triunfando por lógica aplastante. Casi en solitario logró llevar a Letonia a la Eurocopa de Portugal, un hecho casi tan milagroso o más que el triunfo final de Grecia en el torneo.
Ahora que otro mítico del fútbol ucraniano, Anatoly Demianenko, a la sazón entrenador del Dinamo, lo tiene olvidado ante el regreso del hijo pródigo Serhiy Rebrov, ha aparecido Schuster y Verpakopkis no ha dudado en afirmar que si viene al Getafe es porque el alemán le da confianza. Es posible que al final de temporada muchos se tiren de los pelos por no haber reparado en Verpakopkis. Pero para encontrarle hay que saber buscar, como Angel Torres. Por eso encontró a Schuster.

lunes, noviembre 27, 2006

Muerte de un ciclista

A todos aquellos ciclistas fallecidos cuando hacían lo que más les gustaba

Se dice que el ciclismo es uno de los deportes más duros que existen. Y eso contando sólo con "lo que se ve", es decir, la competición. Más sordo y oscuro es el día a día, los entrenamientos, la preparación... y también el buscarse la vida para poder comer de la bicicleta, que no es tan sencillo.
Isaac Gálvez, fallecido en la noche del sábado en plena competición, fue uno de esos que tuvo que llamar a muchas puertas, simplemente porque eligió pertenecer a la maravillosa estirpe de los pistard españoles. Y para el ciclismo en pista nunca hay nada: ni televisión, ni por ende patrocinios... Apenas unas ayudas institucionales, siempre insuficientes y para las que hay que hacer poco menos que arcos de iglesia. Por eso, Gálvez buscó algo más allá de la bicicleta de piñón fijo y se adentró en el ciclismo en ruta, primero en el mítico y desaparecido Kelme y más tarde en el Illes Balears. Como la mayoría de los pistard, sus especialidades eran las pruebas contrarreloj de corta distancia y, especialmente, los sprints. En esta modalidad era muy valiente, no se arrugaba aunque se viera al lado de auténticos monstruos de la velocidad en los últimos metros de las etapas.
Su "hermano gemelo" en la pista, el gran Joan Llaneras, también hizo sus pinitos con la bici de carretera, aunque de forma mucho más discreta. Para el mallorquín siempre fue más difícil abandonar las tablas de los velódromos, aunque lamentaba que sus medallas en Mundiales y Juegos Olímpicos no evitaban que tuviera que seguir día a día llamando a puertas y teniendo que luchar por su superviviencia. Un cierto carácter contestatario le granjeó problemas en el entorno federativo. Como siempre, una historia que, por desgracia, la conocemos sobradamente.
El ciclismo en pista dio a España tres medallas en los últimos Juegos Olímpicos, los de Atenas 2004. La pareja Llaneras-Gálvez, dos Mundiales e iba a por el tercero que, además, se disputa en casa, en Baleares. Pero sigue sin haber televisión, ni páginas de periódicos, ni repercusión mediática. Por eso, en el velódromo de Gante murió un gran ciclista pero, más que eso, un auténtico desconocido para el gran público, algo que Gálvez procuró evitar con más apariciones de las habituales para un pistard en la ruta.
Al conocer la muerte de Gálvez, se me vino a la cabeza la imagen de Javier Ochoa, coronándose emperador del mundo en la cima de Hautacam, sólo meses antes de ser brutalmente atropellado en la carretera junto a su hermano Ricardo, que falleció en el accidente. Al menos, España entera disfrutó aquel día con la exhibición de Javier en el Tour, lo que raramente hemos podido hacer con la pareja Llaneras-Gálvez en la pista. Y no será por falta de oportunidades ni éxitos.
Con Isaac Gálvez también se nos muere una parte de Joan Llaneras, un veterano que se resiste al adiós pero que ya no encontrará la mano de su compañero en los espectaculares relevos de la prueba americana o Madison. Joan, un esfuerzo más. La última tiene que ser para Isaac.

lunes, noviembre 20, 2006

Hasta siempre, mi coronel

Antiguo Hampden Park de Glasgow, 18 de mayo de 1960. En plena final de la Copa de Europa, Alfredo Di Stéfano logra su segundo gol, con el que el Real Madrid daba la vuelta al marcador tras un inicio de partido titubeante de los blancos, que se encontraron con un tempranero gol del Eintracht de Francfort. Hasta el portentoso delantero argentino se acercan para abrazarle Gento, Rial, Canario, Puskas... El actual presidente de honor del Real Madrid, siempre socarrón, les dice: "¡Hala! Ya tenemos asegurada la prima, che". La prima, una recompensa material, poco consuelo para quien tanto sufrimiento arrastraba desde hacía años.
Puskas tiró de memoria. Habían pasado 17 largos años desde su debut en Primera División, con el equipo de su Kispest natal, donde jugaba desde los nueve. Tan agitado fue aquel camino que el día de su estreno en la elite ni siquiera se llamaba Puskas. Su padre, ex jugador y el entrenador que le hizo debutar, tenía apellido de origen alemán: Purczeld. Ferenc Purczeld era todavía muy joven, su espectacular zurda comenzaba a dar buenas sensaciones, pero los técnicos le criticaban porque retenía demasiado la pelota.
Pero aquel Kispest iba a hacer historia, pese al estallido en Europa de la II Guerra Mundial. En torno al pequeño club de las afueras de Budapest se estaba generando la mejor generación de futbolistas que nunca ha tenido Hungría y, además, los dominadores absolutos del fútbol continental en la década de los 50. Dos años después de su debut, en 1945, Ferenc Purczeld es convocado por el seleccionador magiar, Gusztav Sebes, para disputar dos amistosos al término de la guerra. Por entonces, la estrella del Kispest aparece convertido en Ferenc Puskas, por el inconveniente de llevar un apellido de origen germano, el mismo que el de los invasores y los derrotados. En húngaro, 'puskas' significa 'escopeta'. Todo un signo.
Sebes tenía las ideas claras: si Hungría quería ser un equipo compacto, la columna vertebral del conjunto debería estar compuesta por futbolistas de uno o, como mucho, dos equipos. En el Kispest tenía donde elegir: Kocsis, Czibor, Bozsik y el que sería su prolongación en el terreno de juego: Puskas.
Antes de que Hungría imponga su dictadura en el panorama futbolístico europeo, Puskas se topa con un nuevo cambio de identidad. Su Kispest de toda la vida se convierte en el equipo del ejército y pasa a denominarse Honved. En plena madurez como jugador, con 25 años, Puskas se proclama con sus compañeros campeón olímpico en Helsinki, cuando el torneo de fútbol de los Juegos tenía más prestigio que un Mundial que apenas había podido celebrar cuatro ediciones. Paralelamente, Puskas gana prestigio en el ejército húngaro y alcanza el rango de teniente coronel.
Un año después, Puskas deja su primera muesca importante en la historia. La gran Hungría acude a Wembley para enfrentarse a Inglaterra, invicta en su estadio desde su fundación en 1900. Los magiares no sólo rompen la racha sino que además humillan a su rival: 3-6, en el considerado todavía hoy como el mejor partido entre selecciones nacionales. Los críticos no lo dudan: Puskas es el mejor jugador de Europa, el líder de una generación irrepetible, que se presenta como gran favorita para el Mundial de Suiza. Allí, donde la vida de Puskas se empieza a torcer. Contra todo pronóstico, Hungría pierde la final frente a una incipiente Alemania, que comenzaba a respirar tras los desastres de la guerra. Puskas comenzaba a comprender, aún antes de escucharla, la famosa frase de su inseparable Di Stéfano: "el fútbol es un juego de once contra once en el que siempre ganan los alemanes".
En Glasgow, los futbolistas del Real Madrid retornan a su campo para que el partido se reinicie, con saque de centro para el Eintracht. Y Puskas seguía recordando. Aquel fatídico viaje a Bilbao, para enfrentarse con su Honved al Athletic en Copa de Europa, dos años después de perder la final de Berna. Con Puskas se entera por el camino que las tropas soviéticas han tomado Hungría. El viaje será sin retorno, lo que convierte al teniente coronel Puskas en un desertor, en un traidor. Permanece desaparecido un tiempo, como algunos de sus compañeros de los "mágicos magiares". La FIFA suspende dos años a aquellos que no retornaron a Hungría para jugar con su selección.
De un plumazo, Puskas se queda sin país, sin casa y, lo que es peor para él, sin fútbol. Aquellos dos años se hacen demasiado largos, pese a que permanece durante algunas temporadas en Italia, jugando con un pequeño equipo costero. La 'escopeta' pierde la forma, el ritmo de juego y las ganas de jugar. Son demasiados los nombres que han quedado por el camino, Purczeld, Kispest... pero otro vendrá a su encuentro: don Santiago Bernabéu. El sempiterno presidente madridista, ávido lector de prensa internacional, sabía de la situación de Puskas y de lo que había sido hasta ahora (en la selección húngara 84 partidos con 83 goles; en el Honved, 358 goles en 394 partidos). Consultó la posibilidad de fichar a Puskas con los secretarios técnicos Emil Osterreicher, que estaba a favor, y José Samitier, en contra. Pero Bernabéu tenía una máxima: "los delanteros dejádmelos a mí, que de eso entiendo". Allá por los años 20, Santiago Bernabéu correteó por el viejo campo de O'Donnell y se peleó con los defensas en el puesto de ariete.
Cumplida la suspensión de la FIFA, Puskas aterrizó en Madrid, claramente pasado de kilos y con dos años de inactividad. "Póngalo usted a punto", ordenó Bernabéu al entonces técnico blanco, Luis Carniglia. Puskas perdió 12 kilos en un mes y medio, pese a lo cual nunca abandonaría ya un cierto aspecto fondón. Pero Carniglia comprobó con agrado y bastante alivio que había dos factores que Puskas no había perdido: su visión de juego y su zurda.
Los alemanes del Eintracht ponen el balón en juego para tratar de igualar la contienda. Puskas cumple el tercer año desde su renacimiento como futbolista. Hay cambios, pero ahora no son obligados sino gloriosamente voluntarios. La 'escopeta' es ahora un "cañoncito pum". Ferenc, nombre un tanto extraño en el Foro, ha derivado en "Pancho". Y don Raimundo Saporta está ultimando las gestiones para que Puskas tenga pasaporte español. Llega el momento de poner una nueva muesca en la historia. Los cuatro goles siguientes del partido los anota el húngaro, que convierte de esta forma el partido en el mejor encuentro entre clubes que se recuerda. Siete años antes, Puskas había estado en el mejor partido de selecciones nacionales. La prima estaba bien, sí, pero se esfumaría pronto. En cambio, esto quedaba para siempre, para la historia.
Y para cerrar el broche, Puskas puede volver a la Hungría que le repudió por desertor. Y recupera sus galones en el ejército, donde asciende a coronel. Ferenc Puskas, mi coronel, siempre a sus órdenes.
Ahora, los jugadores del Honved forman un círculo en el césped del campo del Diosgyor. En la grada, aparecen varias fotografías de Puskas, rodeadas de velas. Entre los aficionados del Honved desplazados al estadio rival surge una gran pancarta negra con letras blancas: "1927-2006, descanse en paz Ferenc Puskas". Me atrevo a pensar que aquel día en Hampden Park, Puskas soñó con este final, al que sólo le han sobrado los seis últimos y lastimosos años. Sin embargo, no hay enfermedad que pueda con la inmortalidad. Hasta siempre, mi coronel.

domingo, noviembre 05, 2006

Hacer la goma

Hablando de ciclismo, se dice que uno hace la goma cuando se engancha y se descuelga continuamente de un reducido pelotón, con lo que hace el efecto de estar unido al grupo por una goma elástica. Cuando los ciclistas que forman el pelotón tiran del extremo, el que hace la goma se queda relegado; cuando, por el contrario, aflojan el ritmo, el que hace la goma vuelve al seno del grupo. Sucede que, por norma general, el ciclista que realiza tal práctica no está precisamente sobrado de fuerzas y su destino en la etapa no suele ser excesivamente brillante. Porque llega un momento que se produce el tirón definitivo, la goma se rompe y el gomero cae en el olvido.
Llegados al mes de noviembre, con el primer cuarto de Liga concluido, da la impresión de que el Real Madrid está haciendo la goma. Y no sólo en la clasificación sino también en el aspecto moral. De tener el ánimo por los suelos tras el célebre partido de Getafe a tocar el cielo con la yema de los dedos tras derrotar al F.C.Barcelona. Y vuelta a los infiernos con la inesperada derrota en el Bernabéu frente al Celta.
Con ser inquietante el juego que propone el Real Madrid, a los aficionados debería inquietarles más el aspecto anímico de un equipo que hace mucho tiempo que es ciclotímico, un factor que Fabio Capello parece ser incapaz, de momento, de modificar. Si se pone por delante en el marcador a las primeras de cambio (frente al Betis en Sevilla, contra el Steaua en Bucarest, en el clásico frente al Barça) se creen capacitados para ganar a cualquiera. Pero a la mínima adversidad, el equipo se descompone, entra la ansiedad en oleadas, en una palabra, entra el miedo a perder. Puedo estar equivocado, pero me da la impresión de que la estabilidad emocional es uno de los cimientos que el Real Madrid tiene olvidado y, al mismo tiempo, sin reparar. Porque la estabilidad emocional es, precisamente, la que impide hacer la goma, la que mantiene al Barcelona en pie pese a todas las adversidades que se le están presentando.
Y a esta estabilidad contribuiría en gran medida la salida del vestuario de ciertos futbolistas cuya única aportación al equipo, visto que no es nada relacionado con el fútbol, puede ser ya sembrar cizaña y generar mal ambiente en la plantilla. Creo que todos sabemos quiénes son pero por si acaso me refiero a Cassano y Ronaldo. Quede claro, no obstante, que ninguno de los dos tienen toda la culpa de la derrota frente al Celta.
Haría bien el Madrid en buscar, antes que nada, una estabilidad emocional, que la moral del equipo no sea una montaña rusa. Porque hacer la goma es una estrategia de muy pocas garantías. Es cierto que hubo ilustres gomeros como el polaco Zenon Jaskula, que llegó a ser podio en un Tour de Francia, el colombiano Alvaro Mejía (no confundir con el central del Real Madrid) o el danés Brian Holm Sorensen. Pero la vida del gomero suele ser demasiado ajetreada para los escasos réditos que proporciona. Entre otras cosas porque a la enésima “enganchada” al pelotón, el gomero se cansa de luchar. Aviso a navegantes.

lunes, octubre 16, 2006

La hora de ser valientes

La valentía es una actitud ante la vida; no se trata de ser o no valiente en momentos determinados sino de afrontar las situaciones con esa determinada actitud. Sin embargo, qué duda cabe que hay escenarios en los que es más oportuno sacar a pasear esta virtud. Y éste es uno de los casos que se le plantea al Atlético de Madrid.
El club rojiblanco, con más de cien años de historia, muy querido y respetado en España y más allá de nuestras fronteras, debería ser valiente y denunciar a la Federación Española de Fútbol por la lesión de su futbolista Maxi Rodríguez. Enrique Cerezo, presidente del Atlético, ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de estudiar una posible denuncia contra la Federación Argentina (AFA), que fue la que convocó a Maxi para disputar el amistoso frente a España. Pero ni una palabra de pleitear con el organismo que puso en bandeja la lesión al empeñarse en disputar el partido en un terreno de juego indigno, peligroso y nada profesional.
Ahora, que el equipo nacional está abandonado a su suerte, que una categoría tan importante como la sub-21 atraviesa la mayor crisis de su historia, que la Federación está descabezada, con un presidente más pendiente de sus asuntos en las altas instancias de UEFA y FIFA que de atender lo que ocurre en su destartalada casa, ahora digo es el momento de poner fin a todo esto.
Es el momento de decir basta, de preguntarse por qué el partido tenía que jugarse en ese terreno de juego, pasara lo que pasara, de interrogarse por qué el encuentro tenía que disputarse en Murcia se hundiera el cielo y la tierra (la del terreno de la Nueva Condomina lo hacía y de qué manera), de reflexionar si es lógico que una productora audiovisual y un oscuro personaje como Jesús Samper manden más en la Federación que los propios Angel María Villar y Luis Aragonés. Porque no es la primera vez. Porque para jugar un trascendental España-Ucrania para la Eurocopa de Portugal se llevó el partido al Martínez Valero de Elche, preparado en esos momentos para cosechar de todo menos un buen resultado. Porque un amistoso contra Escocia que se disputó en el Ciudad de Levante tuvo que darse por concluido en la primera mitad debido a un apagón interminable.
El sábado Martin Petrov sufrió la misma lesión que Maxi y el terreno de juego no estaba en malas condiciones. También Cicinho cayó lesionado de gravedad en Sevilla sin que el estado del césped tuviera nada que ver. Pero no son excusas para justificar que el encuentro del pasado miércoles se disputara en semejante sembrado.
Pero, insisto, hay que ser valientes para ir contra la Federación. Porque la Federación tiene unos cuantos resortes de poder, pero sobre todo uno muy temido: el colectivo arbitral. El propio Atlético de Madrid ha sido testigo involuntario en las últimas jornadas de lo que puede cambiar el panorama por obra y gracia de los colegiados. Y es comprensible que a Cerezo se le encoja la mano. No ha sido el caso de Miguel Angel Gil Marín, accionista mayoritario del club, que ha cifrado el coste de la lesión de Maxi en seis millones de euros y sí ha mencionado a la Federación Española entre los posibles objetivos de la denuncia. Sin embargo, tanto Gil Marín como Cerezo llevan casi 20 años en esto y conocen lo poco conveniente que es caminar por el lado salvaje.
Claro que el escenario sería distinto si el Atlético de Madrid no fuera solo. No deseo que el club colchonero vaya de conejillo de indias, para llevarse el palo y abrir una posible veta. En este caso todos los clubes deberían ir de la mano contra la Federación. Porque el lesionado fue Maxi pero podría haber sido Xavi, Sergio Ramos, Albelda, Arruabarrena o Messi. Ahora, no me voy a hacer el ingenuo. Comprendo que es imposible la unión de unos clubes que sólo velan por sus intereses. Porque, además, tampoco no engañemos, los hay que están encantados con la actual Federación Española de Fútbol y no quieren que cambien ni las moquetas de Alberto Bosch. Así nos luce el pelo.
En fin, el Atlético ya lanzó el globo sonda de la denuncia a la AFA y en Buenos Aires lo recogieron y lo mandaron de vuelta para España, con un mensaje: "haber contratado un seguro, mirad lo que dice la FIFA". Llega la hora de los valientes pero entiendo perfectamente a Cerezo. Lo de llevarse todos los bofetones para que luego se aprovechen los demás es de tontos. Y los tontos raramente ganan algo. Y de eso se trata, ¿no?

domingo, octubre 15, 2006

Jugar a algo

Fabio Capello es acusado con frecuencia de proponer un juego excesivamente defensivo. Pero en el Real Madrid no se está cumpliendo esta premisa, básicamente porque los equipos rivales llegan demasiadas veces a la portería de Casillas. El último ejemplo ha sido el Getafe, pero antes lo fue el Atlético de Madrid e incluso el goleado Dinamo de Kiev. Sin embargo, el espíritu que el técnico italiano quiere inculcar a la actual plantilla merengue se basa en construir desde la defensa, con lo que el ataque se resiente. Y este último aspecto sí se refleja en un bagaje ofensivo que no es para tirar cohetes. Conclusión: será difícil que alguien le arriende las ganancias a Capello. Porque el equipo ataca menos pero no defiende bien. Como si una familia con estrecheces para llegar a fin de mes se apretara cada vez más el cinturón y siguiera, pese a todo, sin obtener los ingresos necesarios para respirar.
El principal problema del Real Madrid no es que juegue con un planteamiento más o menos defensivo. Es que no juega a nada. Ni ataca ni defiende. Y cuando se practica fútbol hay que proponer algo, jugar a algo, cada uno a lo que pueda, a lo que pueda o a lo que le den sus posibilidades. Recuerdo que de aquel Manchester United de finales de los 90, que se paseó en Inglaterra y volvió a conquistar la Copa de Europa, después de 30 años, de aquel equipo, digo, se comentaba que no era nada espectacular, ni revolucionario. Simplemente hacía "tres o cuatro cosas bien", pero las hacía tan bien que era muy difícil detenerle, hasta el punto de que hizo de Old Trafford un feudo inexpugnable. Sir Alex Ferguson tiene mucho que ver con eso, obviamente.
Muchos reniegan de un Real Madrid a la defensiva. Creo que el equipo blanco puede triunfar construyendo desde la defensa, dando una importancia capital a la contención, incluso aunque esto lleve consigo un sacrificio en ataque. Pero los jugadores se lo tienen que creer, tienen que confiar en el sistema y en el proyecto. Si se juega con prevalencia de la defensa, el contrario no puede llegar con comodidad al área. Porque, en teoría, al sacrificar el ataque, el equipo contará con menos opciones de marcar.
Este planteamiento es tremendamente efectivo. Pero tiene inconvenientes, sobre todo dos. Primero, que es poco vistoso; segundo, que requiere mucho trabajo, tanto táctico en los entrenamientos como después para ponerlo en práctica en el partido. Si los futbolistas del Madrid no están dispuestos a asumir este planteamiento, hay dos posibilidades: o Capello rectifica su idea (improbable) o el equipo blanco está condenado a marchar a la deriva un año más. Por experiencias recientes sabemos que es recomendable hacer caso a los técnicos, aunque no nos terminen de convencer sus ideas futbolísticas.
Del partido contra el Getafe al menos queda una buena noticia para el Madrid: una semana antes del choque frente al Barcelona, se ha revelado que Ronaldo no quiere jugarlo. Hubiera sido fatal para el equipo blanco que el delantero no lo hubiera manifestado con tal claridad y que Capello hubiera contado con él para el clásico. Pero la duda emerge para el italiano: si Ronaldo no quiere jugar un Real Madrid-Barcelona, ¿qué tipo de partido deseará disputar? Las 24 horas de un día se van a hacer cortas para el míster. De todo menos aburrirse.

lunes, octubre 09, 2006

Clásico argentino: el 'Pipa' Higuain destrozó a Boca

River se llevó el clásico argentino en el Monumental al imponerse a Boca por 3-1. Los de Ricardo La Volpe me decepcionaron. Venían de hacer un inicio de Torneo Apertura de ensueño, sin conocer la derrota, con un solo y sorprendente empate cedido en casa frente al recién ascendido Godoy Cruz y con una goleada escandalosa en la cancha de San Lorenzo de Almagro (1-7).
Frente a River no terminaron de dar la talla. Pero, sobre todo, no fueron capaces de frenar a un futbolista determinante: Gonzalo 'Pipa' Higuain. Fue una pesadilla para la defensa de Boca desde el principio al final. Con velocidad endiablada, no paró de ganar la espalda a los desafortunados centrales xeneizes así como de penetrar por la derecha como un puñal. Además, dos de los tres goles de River fueron obra suya, el segundo de bellísima factura.
Este verano se habló de que Higuain podría acabar en las filas del Athletic de Bilbao. Al parecer, el futbolista tiene antepasados vascos, lo que posibilitaría su ingreso en las filas del club vizcaíno. Hubiera sido el segundo caso de un futbolista del Athletic no seleccionable para España, tras el vasco-francés Bixente Lizarazu. Por si hubiera pocos, otro error del ya ex presidente Lamikiz: no haber logrado los servicios de esta figura emergente.
Se inició el clásico como suele ser habitual en estos casos, con mucha tensión y poco fútbol. Sin haber tomado apenas sitio en el campo, River perdió a Federico Domínguez por lesión y su lugar lo ocupó el joven Abelairas. En los primeros minutos, River se hizo con el dominio del balón. Su centro del campo ahogaba al de Boca, que mostraba dificultades para encontrar a su cerebro, Fernando Gago. Fruto del dominio inicial de River llegaron las primeras opciones de gol, incluído un disparo al palo de Higuain, que comenzaba a avisar de su peligro.
En estas, Gago comenzó a tomar la pelota y el panorama cambió. Sin encontrar excesiva presión por parte del rival, el '5' abrió su repertorio de pases y superó a Beluschi, que hasta entonces le había ganado la partida. Además, el colegiado Horacio Elizondo había amonestó al medio centro de River por una zancadilla precisamente a Gago, con lo que Beluschi jugó algo más cohibido a la hora de destruir el juego de Boca.
Sin embargo, cuando los de La Volpe parecían hacerse con el control, llegó el primero de River. Tras jugada embarullada en el área de Boca como consecuencia de un saque de esquina, Higuain metió la espuela en posición más que dudosa y batió al paraguayo Bobadilla. Iba a durar poco la alegría en un abarrotado Monumental, que estalló de júbilo con el tanto. Con una jugada de fuerza y técnica, Gago se deshizo del 'Colorado' Lussenhoff (ex de Tenerife y Mallorca) y de Nasuti con un solo y preciso pase a Palacio dentro del área. Tras sentar a un defensa, el delantero argentino cruzó la pelota a Carrizo e hizo inútil su tímida salida.
En aquel momento, Boca parecía haberse hecho con el control. Su juego iba a más, su presencia en el terreno de juego se agrandaba y había contrarrestado con pasmosa facilidad el contratiempo de un gol en contra. Su juego no era brillante, pero La Volpe se guardaba bazas en el banquillo, especialmente pensando en Guillermo Barros Scheloto.
No se sabe si influyó el hecho de que River tardara más de la cuenta en regresar del túnel de vestuarios, pero Boca salió dormido tras el descanso. Los de Passarella salieron a ganar el encuentro y vieron como la oposición de Boca se había difuminado. Beluschi se hizo definitivamente con el centro del campo, ayudado por Domingo y Zapata, frente a un desasistido Gago. Tras un afortunado rebote, llegó la jugada del segundo de River. Para enmarcar, para grabar y ponerla en la escuela de fútbol. Higuain conduce y pasa rápidamente a Beluschi, éste levanta la cabeza y observa el desmarque del 'Pipa' al que ningún defensor sigue, le pone la pelota e Higuain encara a Bobadilla, le amaga el disparo hacia el palo largo mientras le quiebra y marca a puerta vacía. Golazo, con Higuain comenzando y terminando la jugada, como viene en los libros, como mandan los cánones. Boca estuvo a punto de hacer lo del primer tiempo e igualar nada más encajar el gol. Pero el travesaño en dos ocasiones durante la misma jugada lo impidió. A partir de entonces, Boca desapareció, con el contratiempo de la lesión de un voluntarioso pero nada acertado Palermo. River aprovechó la situación y lanzó peligrosas contras, siempre con el 'Pipa' como protagonista, que pudieron hacer más amplia la diferencia en el marcador.
El 3-1 llegó culminando una tarde desafortunada de los centrales xeneizes. Beluschi conduce una contra y le pasa el balón a Farías, que se va entre tres defensas que no son capaces de cerrarle. El veterano delantero batió a Bobadilla y cerró el clásico.
Así, River se sitúa a un punto de Boca, aunque con un partido más. Los de La Volpe tendrán que concluir el encuentro frente a Gimnasia de La Plata, que tuvo que ser suspendido en el descanso por amenazas del presidente de Gimnasia al árbitro en los vestuarios. Durante la semana, los ojos estaban puestos sobre Gago y el interés despertado entre los grandes en España; y en el 'Muñeco' Gallardo y su debatida titularidad, aunque terminó por no jugar ni un minuto. Pero durante los próximos días sonará un nombre por encima de todos: Gonzalo 'Pipa' Higuain. Lamikiz, ¿por qué no le trajiste?

sábado, octubre 07, 2006

El despelote de Joaquín

Joaquín es un viejo conocido de este blog. Fue protagonista cuando el actual seleccionador, Luis Aragonés, decidió dejarle fuera de una convocatoria e interpretó que se trataba de un "toque de atención" por parte del míster. Por entonces, alabamos su habilidad para leer entre líneas pero intuimos que, de no mediar una reacción por parte del futbolista, el episodio podría volver a repetirse. Así ha sido. Y ahora, en unos momentos difíciles para la selección, con la clasificación para la próxima Eurocopa en juego, Joaquín se despacha manifestando que la selección es "un despelote y un caos".
Claro, la situación es así porque Joaquín no va convocado y, en su lugar, sí van, por ejemplo, compañeros suyos del Valencia, como Albelda, Angulo y David Villa. O ex compañeros del Betis como Juanito. ¿Es posible tener un mayor desprecio hacia el resto de los seleccionados? Cuando Joaquín acudía a las convocatorias de Aragonés, la selección no era un despelote ni el seleccionador ignoraba por dónde caminar. Eso sí, entonces tampoco ganábamos.
Pero un examen pormenorizado del escenario nos hace descubrir que el verdadero despelote se da con la situación del propio Joaquín. Lejos de su mejor forma desde hace mucho tiempo, Joaquín anuncia públicamente que su etapa en el Betis ha finalizado cuando está a punto de concluir la pretemporada. Supongo que Javier Irureta, entrenador del equipo de Heliópolis, le estará eternamente agradecido. Atrás quedaron cientos de cantos de sirena de los equipos europeos de primera fila que jamás llegaron a concretarse. Ahí quedaron las ofertas del Chelsea por más de 45 millones de euros que sólo se creían Lopera y los periodistas "palmeros" que siempre tiene a su alrededor.
Hablando del dueño del Betis, que alguien diga si no es un despelote la situación de Joaquín al inicio de temporada, mientras sus compañeros de selección comenzaban la Liga con sus equipos, él andaba recorriendo la ruta Sevilla-Albacete, ida y vuelta, con sesión fotográfica incluida, por obra y gracia de una esperpéntica cláusula firmada por recomendación de su agente, a la sazón, el señor padre de Joaquín. Eso sí que es un despelote y un caos.
En fin, como el tiempo da y quita razones, veremos cuánto tiempo dura Joaquín en el once del Valencia, aunque en este capítulo habrá que tener en cuenta los 25 millones de euros pagados por el equipo levantino porque, como no somos inocentes, sabemos que no sólo Florentino Pérez sugería matices en las alineaciones.
La situación de la selección española no es la mejor, ni mucho menos. Hay muchas cosas que cambiar. Pero el hecho de que Joaquín no esté entre los convocados es un factor que hace pensar que esto todavía no se ha convertido en un despelote. Algo es algo.