El diario Marca publicaba ayer una portada ventajista, tras la justa derrota del Real Madrid en Villarreal, en la que se podía leer: "¿Seguro que sobra Ronaldo?". Es evidente el deseo del periódico deportivo de la capital de generar un debate entre la afición que encrespe aún más los ánimos. Desde las pasadas elecciones a la presidencia del Real Madrid, Marca no ha parado de dirigir torpedos hacia el sillón de Ramón Calderón (por si fuera poco lo que él mismo hace).
La gestión de la crisis viene a ser uno más. Sin embargo, este movimiento ha sido tan descarado y meridiano que el público, que de tonto no tiene nada, se ha dado cuenta y el descrédito del periódico, en peligroso incremento desde la salida de la dirección de Elías Israel y algunos de sus hombres de confianza, crece en progresión geométrica. Un descrédito al que, además, contribuyen los propios responsables de Marca cuando permiten que el diario se regale en algunos lugares y puntos de encuentro (locales de ocio, por ejemplo), para escarnio del sufrido y fiel lector que cada día se deja su dinero en el kiosko. Pero esto es otro asunto.
Como no es ningún secreto que Marca fue el primer palmero (aunque no el único) de la gestión de Florentino Pérez al frente del Madrid, quien más quien menos ve la mano del ex presidente merengue detrás de todo esto. Porque es obvio que el presidente de ACS tiene que estar retorciéndose de dolor ante el "galacticidio" que se está llevando a cabo en los últimos tiempos. Al fin y al cabo, la marcha de Ronaldo y Beckham viene a ser como el derribo de la estatua de Sadam Hussein en Bagdad, es decir, el símbolo del fin de una época. Pero todo parece indicar que Pérez se resiste a abandonar y ha encontrado fieles compañeros de camino.
La del filón Ronaldo es una gran pérdida para Marca. Con el delantero se marcha uno de los últimos reductos de la era Florentino, un elemento distorsionador para el Madrid de Calderón, un enemigo del "culpable" de todos los males (léase Fabio Capello) y un creador de clanes en el vestuario. Visto así, el diario que trata de dirigir Amalio Moratalla se queda corto. Debería convocar una manifestación para impedir que Ronaldo abandonara el Madrid. Pero ya parece demasiado tarde. Por eso, de perdidos al río, a intentar generar más debates.
Ahora que el Real Madrid lleva una nefasta racha goleadora es momento de sacar el nombre de Ronaldo, cuya presencia en el equipo en los últimos meses no ha resuelto el problema debido a que su lamentable estado físico le impedía poder rendir a un nivel mínimamente aceptable. Lógicamente, ahora es momento también de acordarse de Roberto Soldado, cedido al Club Atlético Osasuna, cuidándose de no mencionar los comentarios que se hicieron sobre el canterano cuando falló dos goles cantados en un partido de pretemporada frente al conjunto inglés del Plymouth (acciones que demostraban a las claras, según el diario, que este tipo de jugadores no eran los que el Madrid necesitaba y menos teniendo a Ronaldo).
También Marca se permitió el lujo de publicar que Diarra y Emerson formaban "la peor pareja de pivotes de la historia", toda una machada si se tiene tan cercano el recuerdo de la formada por Pablo García y Gravesen, aunque entonces mandaba otro en el Madrid y no se podía decir.
Pues ya que el Marca hace estas preguntas, vamos a permitirnos responderlas. Sí, por supuesto que sobra Ronaldo. Aunque el Madrid no haga ni un gol de aquí al final de temporada. No vimos portadas como la de ayer cuando el equipo derrotó al Zaragoza con buen juego. Ni cuando el Real Madrid venció al Barcelona por 2-0 en el Bernabéu, partido del que el orondo delantero se borró siete días antes autoexpulsándose en Getafe. Y, lo que son las cosas, por entonces ya hacía tiempo que sobraba Ronaldo.
lunes, enero 29, 2007
lunes, enero 22, 2007
La pena por Beckham y Ronaldo
David Beckham dejará el Real Madrid al finalizar la presente temporada y Ronaldo podría hacerlo incluso antes de que termine el mes. Ahora que se da esta circunstancia y que el adiós de estos dos futbolistas es inminente, leemos y escuchamos no pocas veces que su marcha es algo así como un sacrilegio. Se habla de falta de respeto a los profesionales, de salidas por puertas falsas, de ausencias de ética...
Sorprende porque no ha pasado tanto tiempo desde que todos los dardos contra el Real Madrid se centraban en el entrenador de turno, precisamente por todo lo contrario, es decir, por seguir contando con estos futbolistas, entre otros, pese a su escaso rendimiento. Sin ningún rubor, los medios de comunicación acusaron a diferentes técnicos (de la casa y de fuera) de "no atreverse" a dejar a Beckham y Ronaldo en el banquillo e incluso algunos, los menos, señalaban directamente al entonces presidente del club, Florentino Pérez, como el instigador de las presiones para que los llamados "galácticos" fueran alineados por sistema, contra viento y marea.
Por entonces, los males del equipo se resumían en que, pasara lo que pasara, jugaban siempre los mismos. El conocido "sota, caballo y rey". Y además de prestar un rendimiento más que discutible, estos futbolistas tapaban la proyección de jóvenes de la cantera que tenían que buscarse la vida lejos del Santiago Bernabéu.
Ahora nos encontramos con que la fórmula inversa también es discutida, aunque ya es demasiado tarde para echarse atrás. El Real Madrid se encuentra en un punto de no retorno y jugadores como Beckham y Ronaldo, en las actuales circunstancias de ambos, no son interesantes para el equipo. De este último se podrían decir muchas cosas pero, básicamente, le ha sucedido lo que viene siendo una constante no sólo en su trayectoria deportiva sino también en su vida. Es decir, se ha cansado de lo que tiene. Está cansado del Madrid y de Madrid, como antes de cansó de Barcelona y del Barça, del Inter y de Milán, a la cual podría volver para volverse a cansar de ella en poco tiempo. Lo mismo se podría decir de su vida en pareja, pero sería introducirse en el plano personal, que no se corresponde con el blog. Con este escenario, lo único que Ronaldo puede hacer en el Real Madrid es malmeter.
El caso de Beckham es diferente. Sin embargo, pese a que no puede negarse su buena actitud y esfuerzo por aportar cosas, el inglés no ha pasado la prueba del algodón de salir de casa e intentar triunfar. Tampoco tuvo la culpa de ser el primer fichaje de la era Florentino que el Madrid no necesitaba. Ahora ya tiene firmado un contrato con un equipo estadounidense, es decir, tiene dispuesto su testamento profesional.
El Real Madrid es un equipo que ha tenido que dar la baja a futbolistas como Alfredo di Stéfano, Francisco Gento, Amancio Amaro y, muy recientemente, Zinedine Zidane. Es decir, que traumas con Beckham y Ronaldo, los justos. Pero los cambios de época son duros y complicados de entender. Sucedió lo mismo con la llamada "quinta del Buitre", un grupo de grandes futbolistas, del que siempre quedará la duda de dónde podrían haber llegado de no haberse instalado tan rápidamente en la calesa del mínimo esfuerzo, del "me lo merezco" y otras lindezas.
No es coherente rasgarse ahora las vestiduras por medidas que no hace mucho tiempo se pedían con la voz del que clama en el desierto. Y no estaría mal dar un repaso por el refranero, allá donde dice: "cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar". Sobre todo porque muchos de estos traumas se ahorran si las "revoluciones" se hacen a tiempo. Y los hay que todavía no llegan tarde a empezar a mover la plantilla. Pero no deben dormirse ni una siestecita o lo lamentarán.
Sorprende porque no ha pasado tanto tiempo desde que todos los dardos contra el Real Madrid se centraban en el entrenador de turno, precisamente por todo lo contrario, es decir, por seguir contando con estos futbolistas, entre otros, pese a su escaso rendimiento. Sin ningún rubor, los medios de comunicación acusaron a diferentes técnicos (de la casa y de fuera) de "no atreverse" a dejar a Beckham y Ronaldo en el banquillo e incluso algunos, los menos, señalaban directamente al entonces presidente del club, Florentino Pérez, como el instigador de las presiones para que los llamados "galácticos" fueran alineados por sistema, contra viento y marea.
Por entonces, los males del equipo se resumían en que, pasara lo que pasara, jugaban siempre los mismos. El conocido "sota, caballo y rey". Y además de prestar un rendimiento más que discutible, estos futbolistas tapaban la proyección de jóvenes de la cantera que tenían que buscarse la vida lejos del Santiago Bernabéu.
Ahora nos encontramos con que la fórmula inversa también es discutida, aunque ya es demasiado tarde para echarse atrás. El Real Madrid se encuentra en un punto de no retorno y jugadores como Beckham y Ronaldo, en las actuales circunstancias de ambos, no son interesantes para el equipo. De este último se podrían decir muchas cosas pero, básicamente, le ha sucedido lo que viene siendo una constante no sólo en su trayectoria deportiva sino también en su vida. Es decir, se ha cansado de lo que tiene. Está cansado del Madrid y de Madrid, como antes de cansó de Barcelona y del Barça, del Inter y de Milán, a la cual podría volver para volverse a cansar de ella en poco tiempo. Lo mismo se podría decir de su vida en pareja, pero sería introducirse en el plano personal, que no se corresponde con el blog. Con este escenario, lo único que Ronaldo puede hacer en el Real Madrid es malmeter.
El caso de Beckham es diferente. Sin embargo, pese a que no puede negarse su buena actitud y esfuerzo por aportar cosas, el inglés no ha pasado la prueba del algodón de salir de casa e intentar triunfar. Tampoco tuvo la culpa de ser el primer fichaje de la era Florentino que el Madrid no necesitaba. Ahora ya tiene firmado un contrato con un equipo estadounidense, es decir, tiene dispuesto su testamento profesional.
El Real Madrid es un equipo que ha tenido que dar la baja a futbolistas como Alfredo di Stéfano, Francisco Gento, Amancio Amaro y, muy recientemente, Zinedine Zidane. Es decir, que traumas con Beckham y Ronaldo, los justos. Pero los cambios de época son duros y complicados de entender. Sucedió lo mismo con la llamada "quinta del Buitre", un grupo de grandes futbolistas, del que siempre quedará la duda de dónde podrían haber llegado de no haberse instalado tan rápidamente en la calesa del mínimo esfuerzo, del "me lo merezco" y otras lindezas.
No es coherente rasgarse ahora las vestiduras por medidas que no hace mucho tiempo se pedían con la voz del que clama en el desierto. Y no estaría mal dar un repaso por el refranero, allá donde dice: "cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar". Sobre todo porque muchos de estos traumas se ahorran si las "revoluciones" se hacen a tiempo. Y los hay que todavía no llegan tarde a empezar a mover la plantilla. Pero no deben dormirse ni una siestecita o lo lamentarán.
lunes, enero 08, 2007
Capello y el señor Miyagi
Las crónicas rezan que la imagen del Real Madrid en los últimos partidos ha sido penosa, para olvidar, impropia de un equipo que aspira, en teoría, a todo. Pero quizá lo peor ha sido contemplar la actitud de los futbolistas, desentendidos del juego, abúlicos, obligados. Cuando el equipo ganaba títulos y estaba en la cumbre, jugar en el Madrid era un privilegio por el que algunos estaban dispuestos a dejarlo todo. En cambio, como dirían ahora los más jóvenes, parece que jugar con la camiseta blanca se ha convertido en un "marrón". Y eso sí es preocupante porque el primer ejemplo que se me viene a la cabeza es el de la selección española. De un tiempo (ya lejano, por desgracia) a esta parte, ir convocado con la roja es aceptado por la mayoría de los internacionales, como una molesta tarea, que conviene dejar atrás cuanto antes sin consecuencias.
Las vibraciones que emite el equipo blanco es que el compromiso que los futbolistas parecían haber asumido con el entrenador, Fabio Capello, ha pasado a mejor vida. El técnico italiano gusta del predominio de la táctica y como tal cubre a los jugadores de obligaciones en este sentido. Disciplina y más disciplina. En principio, es una receta que el Real Madrid necesitaba, después de unos cuantos años faltos de rigor táctico, incluída la época de Vicente del Bosque, que a menudo fue criticado por este aspecto. Sin embargo, la fórmula no es milagrosa y tiene sus contraindicaciones. La más evidente y elemental es que el juego que resulta de ella no es precisamente divertido y apenas permite el brillo personal de los futolistas. En definitiva, se trata de una solución con mucho sacrificio.
La clave de su éxito es la efectividad en el resultado. Pero los sucesivos tropezones del equipo (Lyon, Getafe, Celta en el Bernabéu, Sevilla) han minado la fe de los merengues en su entrenador. Podría merecer la pena el encorsetamiento táctico, la escasa libertad creativa, la exigencia física y el nulo lucimiento personal si todo eso se tradujera en beneficios. Pero, al menos a corto plazo, lo que tenemos sobre la mesa es un bagaje de cinco derrotas ligueras en 17 partidos. Parecen demasiadas para un equipo que quiere ganar la Liga, sobre todo si tenemos en cuenta que el Madrid que se alzó con el título hace diez años con el mismo inquilino en el banquillo tan sólo perdió cuatro encuentros en todo el Campeonato. Además, en muy pocos partidos no han aparecido los silbidos del respetable en el Bernabéu.
Así, Capello se ve en estos momentos como el señor Miyagi en la primera entrega de Karate Kid. En un momento dado, el joven que protagoniza el film se harta de que el viejo japonés le ordene pintar su casa, repasar la enorme valla de su finca y dejar como los chorros del oro sus múltiples automóviles, con aquella famosa cantinela de "dar cera, pulir cera". No imagina que está entrenando para ser invencible. A Capello se le están empezando a revelar sus pupilos porque está intentando recuperar un equipo que era perdedor y, por el momento, los resultados son exiguos.
Claro que, además, Capello tiene abiertos demasiados frentes: el asunto Cassano, el affaire Ronaldo, la polémica con Helguera, el castigo de Diarra... Y no debe resultar cómodo trabajar así. En cualquier caso, Capello debe sacar a los futbolistas del "espíritu de funcionario" que actualmente cae sobre ellos. Puede que sea el momento de pasar del "dar cera, pulir cera" a la verdadera acción. También es posible que, en su papel de señor Miyagi, Capello crea que aún no están preparados. En ese caso, mejor sería comenzar a mirar hacia la próxima temporada. Y la losa pesa cada día un poco más.
Las vibraciones que emite el equipo blanco es que el compromiso que los futbolistas parecían haber asumido con el entrenador, Fabio Capello, ha pasado a mejor vida. El técnico italiano gusta del predominio de la táctica y como tal cubre a los jugadores de obligaciones en este sentido. Disciplina y más disciplina. En principio, es una receta que el Real Madrid necesitaba, después de unos cuantos años faltos de rigor táctico, incluída la época de Vicente del Bosque, que a menudo fue criticado por este aspecto. Sin embargo, la fórmula no es milagrosa y tiene sus contraindicaciones. La más evidente y elemental es que el juego que resulta de ella no es precisamente divertido y apenas permite el brillo personal de los futolistas. En definitiva, se trata de una solución con mucho sacrificio.
La clave de su éxito es la efectividad en el resultado. Pero los sucesivos tropezones del equipo (Lyon, Getafe, Celta en el Bernabéu, Sevilla) han minado la fe de los merengues en su entrenador. Podría merecer la pena el encorsetamiento táctico, la escasa libertad creativa, la exigencia física y el nulo lucimiento personal si todo eso se tradujera en beneficios. Pero, al menos a corto plazo, lo que tenemos sobre la mesa es un bagaje de cinco derrotas ligueras en 17 partidos. Parecen demasiadas para un equipo que quiere ganar la Liga, sobre todo si tenemos en cuenta que el Madrid que se alzó con el título hace diez años con el mismo inquilino en el banquillo tan sólo perdió cuatro encuentros en todo el Campeonato. Además, en muy pocos partidos no han aparecido los silbidos del respetable en el Bernabéu.
Así, Capello se ve en estos momentos como el señor Miyagi en la primera entrega de Karate Kid. En un momento dado, el joven que protagoniza el film se harta de que el viejo japonés le ordene pintar su casa, repasar la enorme valla de su finca y dejar como los chorros del oro sus múltiples automóviles, con aquella famosa cantinela de "dar cera, pulir cera". No imagina que está entrenando para ser invencible. A Capello se le están empezando a revelar sus pupilos porque está intentando recuperar un equipo que era perdedor y, por el momento, los resultados son exiguos.
Claro que, además, Capello tiene abiertos demasiados frentes: el asunto Cassano, el affaire Ronaldo, la polémica con Helguera, el castigo de Diarra... Y no debe resultar cómodo trabajar así. En cualquier caso, Capello debe sacar a los futbolistas del "espíritu de funcionario" que actualmente cae sobre ellos. Puede que sea el momento de pasar del "dar cera, pulir cera" a la verdadera acción. También es posible que, en su papel de señor Miyagi, Capello crea que aún no están preparados. En ese caso, mejor sería comenzar a mirar hacia la próxima temporada. Y la losa pesa cada día un poco más.
jueves, enero 04, 2007
Saber buscar
No es casualidad que fichar en el mercado invernal sea conocido como "comprar en los saldos". Es decir, los mejores ya están escogidos y de lo que hay disponible poco es realmente aprovechable. Pero en estas situaciones siempre hay alguien que encuentra algo con las consabidas tres bes: bueno, bonito y barato. Y creo que, en este caso, el que ha sabido hacerlo ha sido el Getafe con el fichaje del delantero letón Maris Verpakopkis.
Desde principios de temporada, el Getafe busca un delantero centro que acabe con la sequía goleadora del equipo. Probablemente, Riki ha sido la baja que más está notando el Getafe este año, por encima de los Diego Rivas, Pernía, Gavilán, etc. Angel Torres, un presidente que sí hace caso a los técnicos, no lo dudó cuando su míster, Bernd Schuster, le señaló el nombre de Verpakopkis. El alemán sabe bien cómo se las gasta el pequeño punta letón. Durante su corta experiencia en Ucrania, en el banquillo del Shakhtar Donetsk, Schuster tuvo enfrente a Verpakospkis, que por entonces acababa de llegar al Dinamo de Kiev, el otro grande de la liga ucraniana.
Schuster no pudo triunfar en un equipo que un año antes, en 2002, había tocado el cielo con los dedos al alzarse por vez primera con el título de Liga, algo que desde que Ucrania se declaró independiente estaba prácticamente reservado al Dinamo. Pero tampoco estaba dispuesto a permitir que esta época de su vida cayera en saco roto. De ahí que se acordara del delantero que correteaba por el viejo Olimpisky (ahora llamado Valery Lobanovsky Stadium, en honor al mítico técnico ucraniano), astuto, rápido y goleador, forjado en el Metalurh de Liepaja, un sempiterno outsider del todopoderoso Skonto, donde acabó llegando y triunfando por lógica aplastante. Casi en solitario logró llevar a Letonia a la Eurocopa de Portugal, un hecho casi tan milagroso o más que el triunfo final de Grecia en el torneo.
Ahora que otro mítico del fútbol ucraniano, Anatoly Demianenko, a la sazón entrenador del Dinamo, lo tiene olvidado ante el regreso del hijo pródigo Serhiy Rebrov, ha aparecido Schuster y Verpakopkis no ha dudado en afirmar que si viene al Getafe es porque el alemán le da confianza. Es posible que al final de temporada muchos se tiren de los pelos por no haber reparado en Verpakopkis. Pero para encontrarle hay que saber buscar, como Angel Torres. Por eso encontró a Schuster.
Desde principios de temporada, el Getafe busca un delantero centro que acabe con la sequía goleadora del equipo. Probablemente, Riki ha sido la baja que más está notando el Getafe este año, por encima de los Diego Rivas, Pernía, Gavilán, etc. Angel Torres, un presidente que sí hace caso a los técnicos, no lo dudó cuando su míster, Bernd Schuster, le señaló el nombre de Verpakopkis. El alemán sabe bien cómo se las gasta el pequeño punta letón. Durante su corta experiencia en Ucrania, en el banquillo del Shakhtar Donetsk, Schuster tuvo enfrente a Verpakospkis, que por entonces acababa de llegar al Dinamo de Kiev, el otro grande de la liga ucraniana.
Schuster no pudo triunfar en un equipo que un año antes, en 2002, había tocado el cielo con los dedos al alzarse por vez primera con el título de Liga, algo que desde que Ucrania se declaró independiente estaba prácticamente reservado al Dinamo. Pero tampoco estaba dispuesto a permitir que esta época de su vida cayera en saco roto. De ahí que se acordara del delantero que correteaba por el viejo Olimpisky (ahora llamado Valery Lobanovsky Stadium, en honor al mítico técnico ucraniano), astuto, rápido y goleador, forjado en el Metalurh de Liepaja, un sempiterno outsider del todopoderoso Skonto, donde acabó llegando y triunfando por lógica aplastante. Casi en solitario logró llevar a Letonia a la Eurocopa de Portugal, un hecho casi tan milagroso o más que el triunfo final de Grecia en el torneo.
Ahora que otro mítico del fútbol ucraniano, Anatoly Demianenko, a la sazón entrenador del Dinamo, lo tiene olvidado ante el regreso del hijo pródigo Serhiy Rebrov, ha aparecido Schuster y Verpakopkis no ha dudado en afirmar que si viene al Getafe es porque el alemán le da confianza. Es posible que al final de temporada muchos se tiren de los pelos por no haber reparado en Verpakopkis. Pero para encontrarle hay que saber buscar, como Angel Torres. Por eso encontró a Schuster.
lunes, noviembre 27, 2006
Muerte de un ciclista
A todos aquellos ciclistas fallecidos cuando hacían lo que más les gustaba
Se dice que el ciclismo es uno de los deportes más duros que existen. Y eso contando sólo con "lo que se ve", es decir, la competición. Más sordo y oscuro es el día a día, los entrenamientos, la preparación... y también el buscarse la vida para poder comer de la bicicleta, que no es tan sencillo.
Isaac Gálvez, fallecido en la noche del sábado en plena competición, fue uno de esos que tuvo que llamar a muchas puertas, simplemente porque eligió pertenecer a la maravillosa estirpe de los pistard españoles. Y para el ciclismo en pista nunca hay nada: ni televisión, ni por ende patrocinios... Apenas unas ayudas institucionales, siempre insuficientes y para las que hay que hacer poco menos que arcos de iglesia. Por eso, Gálvez buscó algo más allá de la bicicleta de piñón fijo y se adentró en el ciclismo en ruta, primero en el mítico y desaparecido Kelme y más tarde en el Illes Balears. Como la mayoría de los pistard, sus especialidades eran las pruebas contrarreloj de corta distancia y, especialmente, los sprints. En esta modalidad era muy valiente, no se arrugaba aunque se viera al lado de auténticos monstruos de la velocidad en los últimos metros de las etapas.
Su "hermano gemelo" en la pista, el gran Joan Llaneras, también hizo sus pinitos con la bici de carretera, aunque de forma mucho más discreta. Para el mallorquín siempre fue más difícil abandonar las tablas de los velódromos, aunque lamentaba que sus medallas en Mundiales y Juegos Olímpicos no evitaban que tuviera que seguir día a día llamando a puertas y teniendo que luchar por su superviviencia. Un cierto carácter contestatario le granjeó problemas en el entorno federativo. Como siempre, una historia que, por desgracia, la conocemos sobradamente.
El ciclismo en pista dio a España tres medallas en los últimos Juegos Olímpicos, los de Atenas 2004. La pareja Llaneras-Gálvez, dos Mundiales e iba a por el tercero que, además, se disputa en casa, en Baleares. Pero sigue sin haber televisión, ni páginas de periódicos, ni repercusión mediática. Por eso, en el velódromo de Gante murió un gran ciclista pero, más que eso, un auténtico desconocido para el gran público, algo que Gálvez procuró evitar con más apariciones de las habituales para un pistard en la ruta.
Al conocer la muerte de Gálvez, se me vino a la cabeza la imagen de Javier Ochoa, coronándose emperador del mundo en la cima de Hautacam, sólo meses antes de ser brutalmente atropellado en la carretera junto a su hermano Ricardo, que falleció en el accidente. Al menos, España entera disfrutó aquel día con la exhibición de Javier en el Tour, lo que raramente hemos podido hacer con la pareja Llaneras-Gálvez en la pista. Y no será por falta de oportunidades ni éxitos.
Con Isaac Gálvez también se nos muere una parte de Joan Llaneras, un veterano que se resiste al adiós pero que ya no encontrará la mano de su compañero en los espectaculares relevos de la prueba americana o Madison. Joan, un esfuerzo más. La última tiene que ser para Isaac.
Se dice que el ciclismo es uno de los deportes más duros que existen. Y eso contando sólo con "lo que se ve", es decir, la competición. Más sordo y oscuro es el día a día, los entrenamientos, la preparación... y también el buscarse la vida para poder comer de la bicicleta, que no es tan sencillo.
Isaac Gálvez, fallecido en la noche del sábado en plena competición, fue uno de esos que tuvo que llamar a muchas puertas, simplemente porque eligió pertenecer a la maravillosa estirpe de los pistard españoles. Y para el ciclismo en pista nunca hay nada: ni televisión, ni por ende patrocinios... Apenas unas ayudas institucionales, siempre insuficientes y para las que hay que hacer poco menos que arcos de iglesia. Por eso, Gálvez buscó algo más allá de la bicicleta de piñón fijo y se adentró en el ciclismo en ruta, primero en el mítico y desaparecido Kelme y más tarde en el Illes Balears. Como la mayoría de los pistard, sus especialidades eran las pruebas contrarreloj de corta distancia y, especialmente, los sprints. En esta modalidad era muy valiente, no se arrugaba aunque se viera al lado de auténticos monstruos de la velocidad en los últimos metros de las etapas.
Su "hermano gemelo" en la pista, el gran Joan Llaneras, también hizo sus pinitos con la bici de carretera, aunque de forma mucho más discreta. Para el mallorquín siempre fue más difícil abandonar las tablas de los velódromos, aunque lamentaba que sus medallas en Mundiales y Juegos Olímpicos no evitaban que tuviera que seguir día a día llamando a puertas y teniendo que luchar por su superviviencia. Un cierto carácter contestatario le granjeó problemas en el entorno federativo. Como siempre, una historia que, por desgracia, la conocemos sobradamente.
El ciclismo en pista dio a España tres medallas en los últimos Juegos Olímpicos, los de Atenas 2004. La pareja Llaneras-Gálvez, dos Mundiales e iba a por el tercero que, además, se disputa en casa, en Baleares. Pero sigue sin haber televisión, ni páginas de periódicos, ni repercusión mediática. Por eso, en el velódromo de Gante murió un gran ciclista pero, más que eso, un auténtico desconocido para el gran público, algo que Gálvez procuró evitar con más apariciones de las habituales para un pistard en la ruta.
Al conocer la muerte de Gálvez, se me vino a la cabeza la imagen de Javier Ochoa, coronándose emperador del mundo en la cima de Hautacam, sólo meses antes de ser brutalmente atropellado en la carretera junto a su hermano Ricardo, que falleció en el accidente. Al menos, España entera disfrutó aquel día con la exhibición de Javier en el Tour, lo que raramente hemos podido hacer con la pareja Llaneras-Gálvez en la pista. Y no será por falta de oportunidades ni éxitos.
Con Isaac Gálvez también se nos muere una parte de Joan Llaneras, un veterano que se resiste al adiós pero que ya no encontrará la mano de su compañero en los espectaculares relevos de la prueba americana o Madison. Joan, un esfuerzo más. La última tiene que ser para Isaac.
lunes, noviembre 20, 2006
Hasta siempre, mi coronel
Antiguo Hampden Park de Glasgow, 18 de mayo de 1960. En plena final de la Copa de Europa, Alfredo Di Stéfano logra su segundo gol, con el que el Real Madrid daba la vuelta al marcador tras un inicio de partido titubeante de los blancos, que se encontraron con un tempranero gol del Eintracht de Francfort. Hasta el portentoso delantero argentino se acercan para abrazarle Gento, Rial, Canario, Puskas... El actual presidente de honor del Real Madrid, siempre socarrón, les dice: "¡Hala! Ya tenemos asegurada la prima, che". La prima, una recompensa material, poco consuelo para quien tanto sufrimiento arrastraba desde hacía años.
Puskas tiró de memoria. Habían pasado 17 largos años desde su debut en Primera División, con el equipo de su Kispest natal, donde jugaba desde los nueve. Tan agitado fue aquel camino que el día de su estreno en la elite ni siquiera se llamaba Puskas. Su padre, ex jugador y el entrenador que le hizo debutar, tenía apellido de origen alemán: Purczeld. Ferenc Purczeld era todavía muy joven, su espectacular zurda comenzaba a dar buenas sensaciones, pero los técnicos le criticaban porque retenía demasiado la pelota.
Pero aquel Kispest iba a hacer historia, pese al estallido en Europa de la II Guerra Mundial. En torno al pequeño club de las afueras de Budapest se estaba generando la mejor generación de futbolistas que nunca ha tenido Hungría y, además, los dominadores absolutos del fútbol continental en la década de los 50. Dos años después de su debut, en 1945, Ferenc Purczeld es convocado por el seleccionador magiar, Gusztav Sebes, para disputar dos amistosos al término de la guerra. Por entonces, la estrella del Kispest aparece convertido en Ferenc Puskas, por el inconveniente de llevar un apellido de origen germano, el mismo que el de los invasores y los derrotados. En húngaro, 'puskas' significa 'escopeta'. Todo un signo.
Sebes tenía las ideas claras: si Hungría quería ser un equipo compacto, la columna vertebral del conjunto debería estar compuesta por futbolistas de uno o, como mucho, dos equipos. En el Kispest tenía donde elegir: Kocsis, Czibor, Bozsik y el que sería su prolongación en el terreno de juego: Puskas.
Antes de que Hungría imponga su dictadura en el panorama futbolístico europeo, Puskas se topa con un nuevo cambio de identidad. Su Kispest de toda la vida se convierte en el equipo del ejército y pasa a denominarse Honved. En plena madurez como jugador, con 25 años, Puskas se proclama con sus compañeros campeón olímpico en Helsinki, cuando el torneo de fútbol de los Juegos tenía más prestigio que un Mundial que apenas había podido celebrar cuatro ediciones. Paralelamente, Puskas gana prestigio en el ejército húngaro y alcanza el rango de teniente coronel.
Un año después, Puskas deja su primera muesca importante en la historia. La gran Hungría acude a Wembley para enfrentarse a Inglaterra, invicta en su estadio desde su fundación en 1900. Los magiares no sólo rompen la racha sino que además humillan a su rival: 3-6, en el considerado todavía hoy como el mejor partido entre selecciones nacionales. Los críticos no lo dudan: Puskas es el mejor jugador de Europa, el líder de una generación irrepetible, que se presenta como gran favorita para el Mundial de Suiza. Allí, donde la vida de Puskas se empieza a torcer. Contra todo pronóstico, Hungría pierde la final frente a una incipiente Alemania, que comenzaba a respirar tras los desastres de la guerra. Puskas comenzaba a comprender, aún antes de escucharla, la famosa frase de su inseparable Di Stéfano: "el fútbol es un juego de once contra once en el que siempre ganan los alemanes".
En Glasgow, los futbolistas del Real Madrid retornan a su campo para que el partido se reinicie, con saque de centro para el Eintracht. Y Puskas seguía recordando. Aquel fatídico viaje a Bilbao, para enfrentarse con su Honved al Athletic en Copa de Europa, dos años después de perder la final de Berna. Con Puskas se entera por el camino que las tropas soviéticas han tomado Hungría. El viaje será sin retorno, lo que convierte al teniente coronel Puskas en un desertor, en un traidor. Permanece desaparecido un tiempo, como algunos de sus compañeros de los "mágicos magiares". La FIFA suspende dos años a aquellos que no retornaron a Hungría para jugar con su selección.
De un plumazo, Puskas se queda sin país, sin casa y, lo que es peor para él, sin fútbol. Aquellos dos años se hacen demasiado largos, pese a que permanece durante algunas temporadas en Italia, jugando con un pequeño equipo costero. La 'escopeta' pierde la forma, el ritmo de juego y las ganas de jugar. Son demasiados los nombres que han quedado por el camino, Purczeld, Kispest... pero otro vendrá a su encuentro: don Santiago Bernabéu. El sempiterno presidente madridista, ávido lector de prensa internacional, sabía de la situación de Puskas y de lo que había sido hasta ahora (en la selección húngara 84 partidos con 83 goles; en el Honved, 358 goles en 394 partidos). Consultó la posibilidad de fichar a Puskas con los secretarios técnicos Emil Osterreicher, que estaba a favor, y José Samitier, en contra. Pero Bernabéu tenía una máxima: "los delanteros dejádmelos a mí, que de eso entiendo". Allá por los años 20, Santiago Bernabéu correteó por el viejo campo de O'Donnell y se peleó con los defensas en el puesto de ariete.
Cumplida la suspensión de la FIFA, Puskas aterrizó en Madrid, claramente pasado de kilos y con dos años de inactividad. "Póngalo usted a punto", ordenó Bernabéu al entonces técnico blanco, Luis Carniglia. Puskas perdió 12 kilos en un mes y medio, pese a lo cual nunca abandonaría ya un cierto aspecto fondón. Pero Carniglia comprobó con agrado y bastante alivio que había dos factores que Puskas no había perdido: su visión de juego y su zurda.
Los alemanes del Eintracht ponen el balón en juego para tratar de igualar la contienda. Puskas cumple el tercer año desde su renacimiento como futbolista. Hay cambios, pero ahora no son obligados sino gloriosamente voluntarios. La 'escopeta' es ahora un "cañoncito pum". Ferenc, nombre un tanto extraño en el Foro, ha derivado en "Pancho". Y don Raimundo Saporta está ultimando las gestiones para que Puskas tenga pasaporte español. Llega el momento de poner una nueva muesca en la historia. Los cuatro goles siguientes del partido los anota el húngaro, que convierte de esta forma el partido en el mejor encuentro entre clubes que se recuerda. Siete años antes, Puskas había estado en el mejor partido de selecciones nacionales. La prima estaba bien, sí, pero se esfumaría pronto. En cambio, esto quedaba para siempre, para la historia.
Y para cerrar el broche, Puskas puede volver a la Hungría que le repudió por desertor. Y recupera sus galones en el ejército, donde asciende a coronel. Ferenc Puskas, mi coronel, siempre a sus órdenes.
Ahora, los jugadores del Honved forman un círculo en el césped del campo del Diosgyor. En la grada, aparecen varias fotografías de Puskas, rodeadas de velas. Entre los aficionados del Honved desplazados al estadio rival surge una gran pancarta negra con letras blancas: "1927-2006, descanse en paz Ferenc Puskas". Me atrevo a pensar que aquel día en Hampden Park, Puskas soñó con este final, al que sólo le han sobrado los seis últimos y lastimosos años. Sin embargo, no hay enfermedad que pueda con la inmortalidad. Hasta siempre, mi coronel.
Puskas tiró de memoria. Habían pasado 17 largos años desde su debut en Primera División, con el equipo de su Kispest natal, donde jugaba desde los nueve. Tan agitado fue aquel camino que el día de su estreno en la elite ni siquiera se llamaba Puskas. Su padre, ex jugador y el entrenador que le hizo debutar, tenía apellido de origen alemán: Purczeld. Ferenc Purczeld era todavía muy joven, su espectacular zurda comenzaba a dar buenas sensaciones, pero los técnicos le criticaban porque retenía demasiado la pelota.
Pero aquel Kispest iba a hacer historia, pese al estallido en Europa de la II Guerra Mundial. En torno al pequeño club de las afueras de Budapest se estaba generando la mejor generación de futbolistas que nunca ha tenido Hungría y, además, los dominadores absolutos del fútbol continental en la década de los 50. Dos años después de su debut, en 1945, Ferenc Purczeld es convocado por el seleccionador magiar, Gusztav Sebes, para disputar dos amistosos al término de la guerra. Por entonces, la estrella del Kispest aparece convertido en Ferenc Puskas, por el inconveniente de llevar un apellido de origen germano, el mismo que el de los invasores y los derrotados. En húngaro, 'puskas' significa 'escopeta'. Todo un signo.
Sebes tenía las ideas claras: si Hungría quería ser un equipo compacto, la columna vertebral del conjunto debería estar compuesta por futbolistas de uno o, como mucho, dos equipos. En el Kispest tenía donde elegir: Kocsis, Czibor, Bozsik y el que sería su prolongación en el terreno de juego: Puskas.
Antes de que Hungría imponga su dictadura en el panorama futbolístico europeo, Puskas se topa con un nuevo cambio de identidad. Su Kispest de toda la vida se convierte en el equipo del ejército y pasa a denominarse Honved. En plena madurez como jugador, con 25 años, Puskas se proclama con sus compañeros campeón olímpico en Helsinki, cuando el torneo de fútbol de los Juegos tenía más prestigio que un Mundial que apenas había podido celebrar cuatro ediciones. Paralelamente, Puskas gana prestigio en el ejército húngaro y alcanza el rango de teniente coronel.
Un año después, Puskas deja su primera muesca importante en la historia. La gran Hungría acude a Wembley para enfrentarse a Inglaterra, invicta en su estadio desde su fundación en 1900. Los magiares no sólo rompen la racha sino que además humillan a su rival: 3-6, en el considerado todavía hoy como el mejor partido entre selecciones nacionales. Los críticos no lo dudan: Puskas es el mejor jugador de Europa, el líder de una generación irrepetible, que se presenta como gran favorita para el Mundial de Suiza. Allí, donde la vida de Puskas se empieza a torcer. Contra todo pronóstico, Hungría pierde la final frente a una incipiente Alemania, que comenzaba a respirar tras los desastres de la guerra. Puskas comenzaba a comprender, aún antes de escucharla, la famosa frase de su inseparable Di Stéfano: "el fútbol es un juego de once contra once en el que siempre ganan los alemanes".
En Glasgow, los futbolistas del Real Madrid retornan a su campo para que el partido se reinicie, con saque de centro para el Eintracht. Y Puskas seguía recordando. Aquel fatídico viaje a Bilbao, para enfrentarse con su Honved al Athletic en Copa de Europa, dos años después de perder la final de Berna. Con Puskas se entera por el camino que las tropas soviéticas han tomado Hungría. El viaje será sin retorno, lo que convierte al teniente coronel Puskas en un desertor, en un traidor. Permanece desaparecido un tiempo, como algunos de sus compañeros de los "mágicos magiares". La FIFA suspende dos años a aquellos que no retornaron a Hungría para jugar con su selección.
De un plumazo, Puskas se queda sin país, sin casa y, lo que es peor para él, sin fútbol. Aquellos dos años se hacen demasiado largos, pese a que permanece durante algunas temporadas en Italia, jugando con un pequeño equipo costero. La 'escopeta' pierde la forma, el ritmo de juego y las ganas de jugar. Son demasiados los nombres que han quedado por el camino, Purczeld, Kispest... pero otro vendrá a su encuentro: don Santiago Bernabéu. El sempiterno presidente madridista, ávido lector de prensa internacional, sabía de la situación de Puskas y de lo que había sido hasta ahora (en la selección húngara 84 partidos con 83 goles; en el Honved, 358 goles en 394 partidos). Consultó la posibilidad de fichar a Puskas con los secretarios técnicos Emil Osterreicher, que estaba a favor, y José Samitier, en contra. Pero Bernabéu tenía una máxima: "los delanteros dejádmelos a mí, que de eso entiendo". Allá por los años 20, Santiago Bernabéu correteó por el viejo campo de O'Donnell y se peleó con los defensas en el puesto de ariete.
Cumplida la suspensión de la FIFA, Puskas aterrizó en Madrid, claramente pasado de kilos y con dos años de inactividad. "Póngalo usted a punto", ordenó Bernabéu al entonces técnico blanco, Luis Carniglia. Puskas perdió 12 kilos en un mes y medio, pese a lo cual nunca abandonaría ya un cierto aspecto fondón. Pero Carniglia comprobó con agrado y bastante alivio que había dos factores que Puskas no había perdido: su visión de juego y su zurda.
Los alemanes del Eintracht ponen el balón en juego para tratar de igualar la contienda. Puskas cumple el tercer año desde su renacimiento como futbolista. Hay cambios, pero ahora no son obligados sino gloriosamente voluntarios. La 'escopeta' es ahora un "cañoncito pum". Ferenc, nombre un tanto extraño en el Foro, ha derivado en "Pancho". Y don Raimundo Saporta está ultimando las gestiones para que Puskas tenga pasaporte español. Llega el momento de poner una nueva muesca en la historia. Los cuatro goles siguientes del partido los anota el húngaro, que convierte de esta forma el partido en el mejor encuentro entre clubes que se recuerda. Siete años antes, Puskas había estado en el mejor partido de selecciones nacionales. La prima estaba bien, sí, pero se esfumaría pronto. En cambio, esto quedaba para siempre, para la historia.
Y para cerrar el broche, Puskas puede volver a la Hungría que le repudió por desertor. Y recupera sus galones en el ejército, donde asciende a coronel. Ferenc Puskas, mi coronel, siempre a sus órdenes.
Ahora, los jugadores del Honved forman un círculo en el césped del campo del Diosgyor. En la grada, aparecen varias fotografías de Puskas, rodeadas de velas. Entre los aficionados del Honved desplazados al estadio rival surge una gran pancarta negra con letras blancas: "1927-2006, descanse en paz Ferenc Puskas". Me atrevo a pensar que aquel día en Hampden Park, Puskas soñó con este final, al que sólo le han sobrado los seis últimos y lastimosos años. Sin embargo, no hay enfermedad que pueda con la inmortalidad. Hasta siempre, mi coronel.
domingo, noviembre 05, 2006
Hacer la goma
Hablando de ciclismo, se dice que uno hace la goma cuando se engancha y se descuelga continuamente de un reducido pelotón, con lo que hace el efecto de estar unido al grupo por una goma elástica. Cuando los ciclistas que forman el pelotón tiran del extremo, el que hace la goma se queda relegado; cuando, por el contrario, aflojan el ritmo, el que hace la goma vuelve al seno del grupo. Sucede que, por norma general, el ciclista que realiza tal práctica no está precisamente sobrado de fuerzas y su destino en la etapa no suele ser excesivamente brillante. Porque llega un momento que se produce el tirón definitivo, la goma se rompe y el gomero cae en el olvido.
Llegados al mes de noviembre, con el primer cuarto de Liga concluido, da la impresión de que el Real Madrid está haciendo la goma. Y no sólo en la clasificación sino también en el aspecto moral. De tener el ánimo por los suelos tras el célebre partido de Getafe a tocar el cielo con la yema de los dedos tras derrotar al F.C.Barcelona. Y vuelta a los infiernos con la inesperada derrota en el Bernabéu frente al Celta.
Con ser inquietante el juego que propone el Real Madrid, a los aficionados debería inquietarles más el aspecto anímico de un equipo que hace mucho tiempo que es ciclotímico, un factor que Fabio Capello parece ser incapaz, de momento, de modificar. Si se pone por delante en el marcador a las primeras de cambio (frente al Betis en Sevilla, contra el Steaua en Bucarest, en el clásico frente al Barça) se creen capacitados para ganar a cualquiera. Pero a la mínima adversidad, el equipo se descompone, entra la ansiedad en oleadas, en una palabra, entra el miedo a perder. Puedo estar equivocado, pero me da la impresión de que la estabilidad emocional es uno de los cimientos que el Real Madrid tiene olvidado y, al mismo tiempo, sin reparar. Porque la estabilidad emocional es, precisamente, la que impide hacer la goma, la que mantiene al Barcelona en pie pese a todas las adversidades que se le están presentando.
Y a esta estabilidad contribuiría en gran medida la salida del vestuario de ciertos futbolistas cuya única aportación al equipo, visto que no es nada relacionado con el fútbol, puede ser ya sembrar cizaña y generar mal ambiente en la plantilla. Creo que todos sabemos quiénes son pero por si acaso me refiero a Cassano y Ronaldo. Quede claro, no obstante, que ninguno de los dos tienen toda la culpa de la derrota frente al Celta.
Haría bien el Madrid en buscar, antes que nada, una estabilidad emocional, que la moral del equipo no sea una montaña rusa. Porque hacer la goma es una estrategia de muy pocas garantías. Es cierto que hubo ilustres gomeros como el polaco Zenon Jaskula, que llegó a ser podio en un Tour de Francia, el colombiano Alvaro Mejía (no confundir con el central del Real Madrid) o el danés Brian Holm Sorensen. Pero la vida del gomero suele ser demasiado ajetreada para los escasos réditos que proporciona. Entre otras cosas porque a la enésima “enganchada” al pelotón, el gomero se cansa de luchar. Aviso a navegantes.
Llegados al mes de noviembre, con el primer cuarto de Liga concluido, da la impresión de que el Real Madrid está haciendo la goma. Y no sólo en la clasificación sino también en el aspecto moral. De tener el ánimo por los suelos tras el célebre partido de Getafe a tocar el cielo con la yema de los dedos tras derrotar al F.C.Barcelona. Y vuelta a los infiernos con la inesperada derrota en el Bernabéu frente al Celta.
Con ser inquietante el juego que propone el Real Madrid, a los aficionados debería inquietarles más el aspecto anímico de un equipo que hace mucho tiempo que es ciclotímico, un factor que Fabio Capello parece ser incapaz, de momento, de modificar. Si se pone por delante en el marcador a las primeras de cambio (frente al Betis en Sevilla, contra el Steaua en Bucarest, en el clásico frente al Barça) se creen capacitados para ganar a cualquiera. Pero a la mínima adversidad, el equipo se descompone, entra la ansiedad en oleadas, en una palabra, entra el miedo a perder. Puedo estar equivocado, pero me da la impresión de que la estabilidad emocional es uno de los cimientos que el Real Madrid tiene olvidado y, al mismo tiempo, sin reparar. Porque la estabilidad emocional es, precisamente, la que impide hacer la goma, la que mantiene al Barcelona en pie pese a todas las adversidades que se le están presentando.
Y a esta estabilidad contribuiría en gran medida la salida del vestuario de ciertos futbolistas cuya única aportación al equipo, visto que no es nada relacionado con el fútbol, puede ser ya sembrar cizaña y generar mal ambiente en la plantilla. Creo que todos sabemos quiénes son pero por si acaso me refiero a Cassano y Ronaldo. Quede claro, no obstante, que ninguno de los dos tienen toda la culpa de la derrota frente al Celta.
Haría bien el Madrid en buscar, antes que nada, una estabilidad emocional, que la moral del equipo no sea una montaña rusa. Porque hacer la goma es una estrategia de muy pocas garantías. Es cierto que hubo ilustres gomeros como el polaco Zenon Jaskula, que llegó a ser podio en un Tour de Francia, el colombiano Alvaro Mejía (no confundir con el central del Real Madrid) o el danés Brian Holm Sorensen. Pero la vida del gomero suele ser demasiado ajetreada para los escasos réditos que proporciona. Entre otras cosas porque a la enésima “enganchada” al pelotón, el gomero se cansa de luchar. Aviso a navegantes.
lunes, octubre 16, 2006
La hora de ser valientes
La valentía es una actitud ante la vida; no se trata de ser o no valiente en momentos determinados sino de afrontar las situaciones con esa determinada actitud. Sin embargo, qué duda cabe que hay escenarios en los que es más oportuno sacar a pasear esta virtud. Y éste es uno de los casos que se le plantea al Atlético de Madrid.
El club rojiblanco, con más de cien años de historia, muy querido y respetado en España y más allá de nuestras fronteras, debería ser valiente y denunciar a la Federación Española de Fútbol por la lesión de su futbolista Maxi Rodríguez. Enrique Cerezo, presidente del Atlético, ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de estudiar una posible denuncia contra la Federación Argentina (AFA), que fue la que convocó a Maxi para disputar el amistoso frente a España. Pero ni una palabra de pleitear con el organismo que puso en bandeja la lesión al empeñarse en disputar el partido en un terreno de juego indigno, peligroso y nada profesional.
Ahora, que el equipo nacional está abandonado a su suerte, que una categoría tan importante como la sub-21 atraviesa la mayor crisis de su historia, que la Federación está descabezada, con un presidente más pendiente de sus asuntos en las altas instancias de UEFA y FIFA que de atender lo que ocurre en su destartalada casa, ahora digo es el momento de poner fin a todo esto.
Es el momento de decir basta, de preguntarse por qué el partido tenía que jugarse en ese terreno de juego, pasara lo que pasara, de interrogarse por qué el encuentro tenía que disputarse en Murcia se hundiera el cielo y la tierra (la del terreno de la Nueva Condomina lo hacía y de qué manera), de reflexionar si es lógico que una productora audiovisual y un oscuro personaje como Jesús Samper manden más en la Federación que los propios Angel María Villar y Luis Aragonés. Porque no es la primera vez. Porque para jugar un trascendental España-Ucrania para la Eurocopa de Portugal se llevó el partido al Martínez Valero de Elche, preparado en esos momentos para cosechar de todo menos un buen resultado. Porque un amistoso contra Escocia que se disputó en el Ciudad de Levante tuvo que darse por concluido en la primera mitad debido a un apagón interminable.
El sábado Martin Petrov sufrió la misma lesión que Maxi y el terreno de juego no estaba en malas condiciones. También Cicinho cayó lesionado de gravedad en Sevilla sin que el estado del césped tuviera nada que ver. Pero no son excusas para justificar que el encuentro del pasado miércoles se disputara en semejante sembrado.
Pero, insisto, hay que ser valientes para ir contra la Federación. Porque la Federación tiene unos cuantos resortes de poder, pero sobre todo uno muy temido: el colectivo arbitral. El propio Atlético de Madrid ha sido testigo involuntario en las últimas jornadas de lo que puede cambiar el panorama por obra y gracia de los colegiados. Y es comprensible que a Cerezo se le encoja la mano. No ha sido el caso de Miguel Angel Gil Marín, accionista mayoritario del club, que ha cifrado el coste de la lesión de Maxi en seis millones de euros y sí ha mencionado a la Federación Española entre los posibles objetivos de la denuncia. Sin embargo, tanto Gil Marín como Cerezo llevan casi 20 años en esto y conocen lo poco conveniente que es caminar por el lado salvaje.
Claro que el escenario sería distinto si el Atlético de Madrid no fuera solo. No deseo que el club colchonero vaya de conejillo de indias, para llevarse el palo y abrir una posible veta. En este caso todos los clubes deberían ir de la mano contra la Federación. Porque el lesionado fue Maxi pero podría haber sido Xavi, Sergio Ramos, Albelda, Arruabarrena o Messi. Ahora, no me voy a hacer el ingenuo. Comprendo que es imposible la unión de unos clubes que sólo velan por sus intereses. Porque, además, tampoco no engañemos, los hay que están encantados con la actual Federación Española de Fútbol y no quieren que cambien ni las moquetas de Alberto Bosch. Así nos luce el pelo.
En fin, el Atlético ya lanzó el globo sonda de la denuncia a la AFA y en Buenos Aires lo recogieron y lo mandaron de vuelta para España, con un mensaje: "haber contratado un seguro, mirad lo que dice la FIFA". Llega la hora de los valientes pero entiendo perfectamente a Cerezo. Lo de llevarse todos los bofetones para que luego se aprovechen los demás es de tontos. Y los tontos raramente ganan algo. Y de eso se trata, ¿no?
El club rojiblanco, con más de cien años de historia, muy querido y respetado en España y más allá de nuestras fronteras, debería ser valiente y denunciar a la Federación Española de Fútbol por la lesión de su futbolista Maxi Rodríguez. Enrique Cerezo, presidente del Atlético, ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de estudiar una posible denuncia contra la Federación Argentina (AFA), que fue la que convocó a Maxi para disputar el amistoso frente a España. Pero ni una palabra de pleitear con el organismo que puso en bandeja la lesión al empeñarse en disputar el partido en un terreno de juego indigno, peligroso y nada profesional.
Ahora, que el equipo nacional está abandonado a su suerte, que una categoría tan importante como la sub-21 atraviesa la mayor crisis de su historia, que la Federación está descabezada, con un presidente más pendiente de sus asuntos en las altas instancias de UEFA y FIFA que de atender lo que ocurre en su destartalada casa, ahora digo es el momento de poner fin a todo esto.
Es el momento de decir basta, de preguntarse por qué el partido tenía que jugarse en ese terreno de juego, pasara lo que pasara, de interrogarse por qué el encuentro tenía que disputarse en Murcia se hundiera el cielo y la tierra (la del terreno de la Nueva Condomina lo hacía y de qué manera), de reflexionar si es lógico que una productora audiovisual y un oscuro personaje como Jesús Samper manden más en la Federación que los propios Angel María Villar y Luis Aragonés. Porque no es la primera vez. Porque para jugar un trascendental España-Ucrania para la Eurocopa de Portugal se llevó el partido al Martínez Valero de Elche, preparado en esos momentos para cosechar de todo menos un buen resultado. Porque un amistoso contra Escocia que se disputó en el Ciudad de Levante tuvo que darse por concluido en la primera mitad debido a un apagón interminable.
El sábado Martin Petrov sufrió la misma lesión que Maxi y el terreno de juego no estaba en malas condiciones. También Cicinho cayó lesionado de gravedad en Sevilla sin que el estado del césped tuviera nada que ver. Pero no son excusas para justificar que el encuentro del pasado miércoles se disputara en semejante sembrado.
Pero, insisto, hay que ser valientes para ir contra la Federación. Porque la Federación tiene unos cuantos resortes de poder, pero sobre todo uno muy temido: el colectivo arbitral. El propio Atlético de Madrid ha sido testigo involuntario en las últimas jornadas de lo que puede cambiar el panorama por obra y gracia de los colegiados. Y es comprensible que a Cerezo se le encoja la mano. No ha sido el caso de Miguel Angel Gil Marín, accionista mayoritario del club, que ha cifrado el coste de la lesión de Maxi en seis millones de euros y sí ha mencionado a la Federación Española entre los posibles objetivos de la denuncia. Sin embargo, tanto Gil Marín como Cerezo llevan casi 20 años en esto y conocen lo poco conveniente que es caminar por el lado salvaje.
Claro que el escenario sería distinto si el Atlético de Madrid no fuera solo. No deseo que el club colchonero vaya de conejillo de indias, para llevarse el palo y abrir una posible veta. En este caso todos los clubes deberían ir de la mano contra la Federación. Porque el lesionado fue Maxi pero podría haber sido Xavi, Sergio Ramos, Albelda, Arruabarrena o Messi. Ahora, no me voy a hacer el ingenuo. Comprendo que es imposible la unión de unos clubes que sólo velan por sus intereses. Porque, además, tampoco no engañemos, los hay que están encantados con la actual Federación Española de Fútbol y no quieren que cambien ni las moquetas de Alberto Bosch. Así nos luce el pelo.
En fin, el Atlético ya lanzó el globo sonda de la denuncia a la AFA y en Buenos Aires lo recogieron y lo mandaron de vuelta para España, con un mensaje: "haber contratado un seguro, mirad lo que dice la FIFA". Llega la hora de los valientes pero entiendo perfectamente a Cerezo. Lo de llevarse todos los bofetones para que luego se aprovechen los demás es de tontos. Y los tontos raramente ganan algo. Y de eso se trata, ¿no?
domingo, octubre 15, 2006
Jugar a algo
Fabio Capello es acusado con frecuencia de proponer un juego excesivamente defensivo. Pero en el Real Madrid no se está cumpliendo esta premisa, básicamente porque los equipos rivales llegan demasiadas veces a la portería de Casillas. El último ejemplo ha sido el Getafe, pero antes lo fue el Atlético de Madrid e incluso el goleado Dinamo de Kiev. Sin embargo, el espíritu que el técnico italiano quiere inculcar a la actual plantilla merengue se basa en construir desde la defensa, con lo que el ataque se resiente. Y este último aspecto sí se refleja en un bagaje ofensivo que no es para tirar cohetes. Conclusión: será difícil que alguien le arriende las ganancias a Capello. Porque el equipo ataca menos pero no defiende bien. Como si una familia con estrecheces para llegar a fin de mes se apretara cada vez más el cinturón y siguiera, pese a todo, sin obtener los ingresos necesarios para respirar.
El principal problema del Real Madrid no es que juegue con un planteamiento más o menos defensivo. Es que no juega a nada. Ni ataca ni defiende. Y cuando se practica fútbol hay que proponer algo, jugar a algo, cada uno a lo que pueda, a lo que pueda o a lo que le den sus posibilidades. Recuerdo que de aquel Manchester United de finales de los 90, que se paseó en Inglaterra y volvió a conquistar la Copa de Europa, después de 30 años, de aquel equipo, digo, se comentaba que no era nada espectacular, ni revolucionario. Simplemente hacía "tres o cuatro cosas bien", pero las hacía tan bien que era muy difícil detenerle, hasta el punto de que hizo de Old Trafford un feudo inexpugnable. Sir Alex Ferguson tiene mucho que ver con eso, obviamente.
Muchos reniegan de un Real Madrid a la defensiva. Creo que el equipo blanco puede triunfar construyendo desde la defensa, dando una importancia capital a la contención, incluso aunque esto lleve consigo un sacrificio en ataque. Pero los jugadores se lo tienen que creer, tienen que confiar en el sistema y en el proyecto. Si se juega con prevalencia de la defensa, el contrario no puede llegar con comodidad al área. Porque, en teoría, al sacrificar el ataque, el equipo contará con menos opciones de marcar.
Este planteamiento es tremendamente efectivo. Pero tiene inconvenientes, sobre todo dos. Primero, que es poco vistoso; segundo, que requiere mucho trabajo, tanto táctico en los entrenamientos como después para ponerlo en práctica en el partido. Si los futbolistas del Madrid no están dispuestos a asumir este planteamiento, hay dos posibilidades: o Capello rectifica su idea (improbable) o el equipo blanco está condenado a marchar a la deriva un año más. Por experiencias recientes sabemos que es recomendable hacer caso a los técnicos, aunque no nos terminen de convencer sus ideas futbolísticas.
Del partido contra el Getafe al menos queda una buena noticia para el Madrid: una semana antes del choque frente al Barcelona, se ha revelado que Ronaldo no quiere jugarlo. Hubiera sido fatal para el equipo blanco que el delantero no lo hubiera manifestado con tal claridad y que Capello hubiera contado con él para el clásico. Pero la duda emerge para el italiano: si Ronaldo no quiere jugar un Real Madrid-Barcelona, ¿qué tipo de partido deseará disputar? Las 24 horas de un día se van a hacer cortas para el míster. De todo menos aburrirse.
El principal problema del Real Madrid no es que juegue con un planteamiento más o menos defensivo. Es que no juega a nada. Ni ataca ni defiende. Y cuando se practica fútbol hay que proponer algo, jugar a algo, cada uno a lo que pueda, a lo que pueda o a lo que le den sus posibilidades. Recuerdo que de aquel Manchester United de finales de los 90, que se paseó en Inglaterra y volvió a conquistar la Copa de Europa, después de 30 años, de aquel equipo, digo, se comentaba que no era nada espectacular, ni revolucionario. Simplemente hacía "tres o cuatro cosas bien", pero las hacía tan bien que era muy difícil detenerle, hasta el punto de que hizo de Old Trafford un feudo inexpugnable. Sir Alex Ferguson tiene mucho que ver con eso, obviamente.
Muchos reniegan de un Real Madrid a la defensiva. Creo que el equipo blanco puede triunfar construyendo desde la defensa, dando una importancia capital a la contención, incluso aunque esto lleve consigo un sacrificio en ataque. Pero los jugadores se lo tienen que creer, tienen que confiar en el sistema y en el proyecto. Si se juega con prevalencia de la defensa, el contrario no puede llegar con comodidad al área. Porque, en teoría, al sacrificar el ataque, el equipo contará con menos opciones de marcar.
Este planteamiento es tremendamente efectivo. Pero tiene inconvenientes, sobre todo dos. Primero, que es poco vistoso; segundo, que requiere mucho trabajo, tanto táctico en los entrenamientos como después para ponerlo en práctica en el partido. Si los futbolistas del Madrid no están dispuestos a asumir este planteamiento, hay dos posibilidades: o Capello rectifica su idea (improbable) o el equipo blanco está condenado a marchar a la deriva un año más. Por experiencias recientes sabemos que es recomendable hacer caso a los técnicos, aunque no nos terminen de convencer sus ideas futbolísticas.
Del partido contra el Getafe al menos queda una buena noticia para el Madrid: una semana antes del choque frente al Barcelona, se ha revelado que Ronaldo no quiere jugarlo. Hubiera sido fatal para el equipo blanco que el delantero no lo hubiera manifestado con tal claridad y que Capello hubiera contado con él para el clásico. Pero la duda emerge para el italiano: si Ronaldo no quiere jugar un Real Madrid-Barcelona, ¿qué tipo de partido deseará disputar? Las 24 horas de un día se van a hacer cortas para el míster. De todo menos aburrirse.
lunes, octubre 09, 2006
Clásico argentino: el 'Pipa' Higuain destrozó a Boca
River se llevó el clásico argentino en el Monumental al imponerse a Boca por 3-1. Los de Ricardo La Volpe me decepcionaron. Venían de hacer un inicio de Torneo Apertura de ensueño, sin conocer la derrota, con un solo y sorprendente empate cedido en casa frente al recién ascendido Godoy Cruz y con una goleada escandalosa en la cancha de San Lorenzo de Almagro (1-7).
Frente a River no terminaron de dar la talla. Pero, sobre todo, no fueron capaces de frenar a un futbolista determinante: Gonzalo 'Pipa' Higuain. Fue una pesadilla para la defensa de Boca desde el principio al final. Con velocidad endiablada, no paró de ganar la espalda a los desafortunados centrales xeneizes así como de penetrar por la derecha como un puñal. Además, dos de los tres goles de River fueron obra suya, el segundo de bellísima factura.
Este verano se habló de que Higuain podría acabar en las filas del Athletic de Bilbao. Al parecer, el futbolista tiene antepasados vascos, lo que posibilitaría su ingreso en las filas del club vizcaíno. Hubiera sido el segundo caso de un futbolista del Athletic no seleccionable para España, tras el vasco-francés Bixente Lizarazu. Por si hubiera pocos, otro error del ya ex presidente Lamikiz: no haber logrado los servicios de esta figura emergente.
Se inició el clásico como suele ser habitual en estos casos, con mucha tensión y poco fútbol. Sin haber tomado apenas sitio en el campo, River perdió a Federico Domínguez por lesión y su lugar lo ocupó el joven Abelairas. En los primeros minutos, River se hizo con el dominio del balón. Su centro del campo ahogaba al de Boca, que mostraba dificultades para encontrar a su cerebro, Fernando Gago. Fruto del dominio inicial de River llegaron las primeras opciones de gol, incluído un disparo al palo de Higuain, que comenzaba a avisar de su peligro.
En estas, Gago comenzó a tomar la pelota y el panorama cambió. Sin encontrar excesiva presión por parte del rival, el '5' abrió su repertorio de pases y superó a Beluschi, que hasta entonces le había ganado la partida. Además, el colegiado Horacio Elizondo había amonestó al medio centro de River por una zancadilla precisamente a Gago, con lo que Beluschi jugó algo más cohibido a la hora de destruir el juego de Boca.
Sin embargo, cuando los de La Volpe parecían hacerse con el control, llegó el primero de River. Tras jugada embarullada en el área de Boca como consecuencia de un saque de esquina, Higuain metió la espuela en posición más que dudosa y batió al paraguayo Bobadilla. Iba a durar poco la alegría en un abarrotado Monumental, que estalló de júbilo con el tanto. Con una jugada de fuerza y técnica, Gago se deshizo del 'Colorado' Lussenhoff (ex de Tenerife y Mallorca) y de Nasuti con un solo y preciso pase a Palacio dentro del área. Tras sentar a un defensa, el delantero argentino cruzó la pelota a Carrizo e hizo inútil su tímida salida.
En aquel momento, Boca parecía haberse hecho con el control. Su juego iba a más, su presencia en el terreno de juego se agrandaba y había contrarrestado con pasmosa facilidad el contratiempo de un gol en contra. Su juego no era brillante, pero La Volpe se guardaba bazas en el banquillo, especialmente pensando en Guillermo Barros Scheloto.
No se sabe si influyó el hecho de que River tardara más de la cuenta en regresar del túnel de vestuarios, pero Boca salió dormido tras el descanso. Los de Passarella salieron a ganar el encuentro y vieron como la oposición de Boca se había difuminado. Beluschi se hizo definitivamente con el centro del campo, ayudado por Domingo y Zapata, frente a un desasistido Gago. Tras un afortunado rebote, llegó la jugada del segundo de River. Para enmarcar, para grabar y ponerla en la escuela de fútbol. Higuain conduce y pasa rápidamente a Beluschi, éste levanta la cabeza y observa el desmarque del 'Pipa' al que ningún defensor sigue, le pone la pelota e Higuain encara a Bobadilla, le amaga el disparo hacia el palo largo mientras le quiebra y marca a puerta vacía. Golazo, con Higuain comenzando y terminando la jugada, como viene en los libros, como mandan los cánones. Boca estuvo a punto de hacer lo del primer tiempo e igualar nada más encajar el gol. Pero el travesaño en dos ocasiones durante la misma jugada lo impidió. A partir de entonces, Boca desapareció, con el contratiempo de la lesión de un voluntarioso pero nada acertado Palermo. River aprovechó la situación y lanzó peligrosas contras, siempre con el 'Pipa' como protagonista, que pudieron hacer más amplia la diferencia en el marcador.
El 3-1 llegó culminando una tarde desafortunada de los centrales xeneizes. Beluschi conduce una contra y le pasa el balón a Farías, que se va entre tres defensas que no son capaces de cerrarle. El veterano delantero batió a Bobadilla y cerró el clásico.
Así, River se sitúa a un punto de Boca, aunque con un partido más. Los de La Volpe tendrán que concluir el encuentro frente a Gimnasia de La Plata, que tuvo que ser suspendido en el descanso por amenazas del presidente de Gimnasia al árbitro en los vestuarios. Durante la semana, los ojos estaban puestos sobre Gago y el interés despertado entre los grandes en España; y en el 'Muñeco' Gallardo y su debatida titularidad, aunque terminó por no jugar ni un minuto. Pero durante los próximos días sonará un nombre por encima de todos: Gonzalo 'Pipa' Higuain. Lamikiz, ¿por qué no le trajiste?
Frente a River no terminaron de dar la talla. Pero, sobre todo, no fueron capaces de frenar a un futbolista determinante: Gonzalo 'Pipa' Higuain. Fue una pesadilla para la defensa de Boca desde el principio al final. Con velocidad endiablada, no paró de ganar la espalda a los desafortunados centrales xeneizes así como de penetrar por la derecha como un puñal. Además, dos de los tres goles de River fueron obra suya, el segundo de bellísima factura.
Este verano se habló de que Higuain podría acabar en las filas del Athletic de Bilbao. Al parecer, el futbolista tiene antepasados vascos, lo que posibilitaría su ingreso en las filas del club vizcaíno. Hubiera sido el segundo caso de un futbolista del Athletic no seleccionable para España, tras el vasco-francés Bixente Lizarazu. Por si hubiera pocos, otro error del ya ex presidente Lamikiz: no haber logrado los servicios de esta figura emergente.
Se inició el clásico como suele ser habitual en estos casos, con mucha tensión y poco fútbol. Sin haber tomado apenas sitio en el campo, River perdió a Federico Domínguez por lesión y su lugar lo ocupó el joven Abelairas. En los primeros minutos, River se hizo con el dominio del balón. Su centro del campo ahogaba al de Boca, que mostraba dificultades para encontrar a su cerebro, Fernando Gago. Fruto del dominio inicial de River llegaron las primeras opciones de gol, incluído un disparo al palo de Higuain, que comenzaba a avisar de su peligro.
En estas, Gago comenzó a tomar la pelota y el panorama cambió. Sin encontrar excesiva presión por parte del rival, el '5' abrió su repertorio de pases y superó a Beluschi, que hasta entonces le había ganado la partida. Además, el colegiado Horacio Elizondo había amonestó al medio centro de River por una zancadilla precisamente a Gago, con lo que Beluschi jugó algo más cohibido a la hora de destruir el juego de Boca.
Sin embargo, cuando los de La Volpe parecían hacerse con el control, llegó el primero de River. Tras jugada embarullada en el área de Boca como consecuencia de un saque de esquina, Higuain metió la espuela en posición más que dudosa y batió al paraguayo Bobadilla. Iba a durar poco la alegría en un abarrotado Monumental, que estalló de júbilo con el tanto. Con una jugada de fuerza y técnica, Gago se deshizo del 'Colorado' Lussenhoff (ex de Tenerife y Mallorca) y de Nasuti con un solo y preciso pase a Palacio dentro del área. Tras sentar a un defensa, el delantero argentino cruzó la pelota a Carrizo e hizo inútil su tímida salida.
En aquel momento, Boca parecía haberse hecho con el control. Su juego iba a más, su presencia en el terreno de juego se agrandaba y había contrarrestado con pasmosa facilidad el contratiempo de un gol en contra. Su juego no era brillante, pero La Volpe se guardaba bazas en el banquillo, especialmente pensando en Guillermo Barros Scheloto.
No se sabe si influyó el hecho de que River tardara más de la cuenta en regresar del túnel de vestuarios, pero Boca salió dormido tras el descanso. Los de Passarella salieron a ganar el encuentro y vieron como la oposición de Boca se había difuminado. Beluschi se hizo definitivamente con el centro del campo, ayudado por Domingo y Zapata, frente a un desasistido Gago. Tras un afortunado rebote, llegó la jugada del segundo de River. Para enmarcar, para grabar y ponerla en la escuela de fútbol. Higuain conduce y pasa rápidamente a Beluschi, éste levanta la cabeza y observa el desmarque del 'Pipa' al que ningún defensor sigue, le pone la pelota e Higuain encara a Bobadilla, le amaga el disparo hacia el palo largo mientras le quiebra y marca a puerta vacía. Golazo, con Higuain comenzando y terminando la jugada, como viene en los libros, como mandan los cánones. Boca estuvo a punto de hacer lo del primer tiempo e igualar nada más encajar el gol. Pero el travesaño en dos ocasiones durante la misma jugada lo impidió. A partir de entonces, Boca desapareció, con el contratiempo de la lesión de un voluntarioso pero nada acertado Palermo. River aprovechó la situación y lanzó peligrosas contras, siempre con el 'Pipa' como protagonista, que pudieron hacer más amplia la diferencia en el marcador.
El 3-1 llegó culminando una tarde desafortunada de los centrales xeneizes. Beluschi conduce una contra y le pasa el balón a Farías, que se va entre tres defensas que no son capaces de cerrarle. El veterano delantero batió a Bobadilla y cerró el clásico.
Así, River se sitúa a un punto de Boca, aunque con un partido más. Los de La Volpe tendrán que concluir el encuentro frente a Gimnasia de La Plata, que tuvo que ser suspendido en el descanso por amenazas del presidente de Gimnasia al árbitro en los vestuarios. Durante la semana, los ojos estaban puestos sobre Gago y el interés despertado entre los grandes en España; y en el 'Muñeco' Gallardo y su debatida titularidad, aunque terminó por no jugar ni un minuto. Pero durante los próximos días sonará un nombre por encima de todos: Gonzalo 'Pipa' Higuain. Lamikiz, ¿por qué no le trajiste?
sábado, octubre 07, 2006
El despelote de Joaquín
Joaquín es un viejo conocido de este blog. Fue protagonista cuando el actual seleccionador, Luis Aragonés, decidió dejarle fuera de una convocatoria e interpretó que se trataba de un "toque de atención" por parte del míster. Por entonces, alabamos su habilidad para leer entre líneas pero intuimos que, de no mediar una reacción por parte del futbolista, el episodio podría volver a repetirse. Así ha sido. Y ahora, en unos momentos difíciles para la selección, con la clasificación para la próxima Eurocopa en juego, Joaquín se despacha manifestando que la selección es "un despelote y un caos".
Claro, la situación es así porque Joaquín no va convocado y, en su lugar, sí van, por ejemplo, compañeros suyos del Valencia, como Albelda, Angulo y David Villa. O ex compañeros del Betis como Juanito. ¿Es posible tener un mayor desprecio hacia el resto de los seleccionados? Cuando Joaquín acudía a las convocatorias de Aragonés, la selección no era un despelote ni el seleccionador ignoraba por dónde caminar. Eso sí, entonces tampoco ganábamos.
Pero un examen pormenorizado del escenario nos hace descubrir que el verdadero despelote se da con la situación del propio Joaquín. Lejos de su mejor forma desde hace mucho tiempo, Joaquín anuncia públicamente que su etapa en el Betis ha finalizado cuando está a punto de concluir la pretemporada. Supongo que Javier Irureta, entrenador del equipo de Heliópolis, le estará eternamente agradecido. Atrás quedaron cientos de cantos de sirena de los equipos europeos de primera fila que jamás llegaron a concretarse. Ahí quedaron las ofertas del Chelsea por más de 45 millones de euros que sólo se creían Lopera y los periodistas "palmeros" que siempre tiene a su alrededor.
Hablando del dueño del Betis, que alguien diga si no es un despelote la situación de Joaquín al inicio de temporada, mientras sus compañeros de selección comenzaban la Liga con sus equipos, él andaba recorriendo la ruta Sevilla-Albacete, ida y vuelta, con sesión fotográfica incluida, por obra y gracia de una esperpéntica cláusula firmada por recomendación de su agente, a la sazón, el señor padre de Joaquín. Eso sí que es un despelote y un caos.
En fin, como el tiempo da y quita razones, veremos cuánto tiempo dura Joaquín en el once del Valencia, aunque en este capítulo habrá que tener en cuenta los 25 millones de euros pagados por el equipo levantino porque, como no somos inocentes, sabemos que no sólo Florentino Pérez sugería matices en las alineaciones.
La situación de la selección española no es la mejor, ni mucho menos. Hay muchas cosas que cambiar. Pero el hecho de que Joaquín no esté entre los convocados es un factor que hace pensar que esto todavía no se ha convertido en un despelote. Algo es algo.
Claro, la situación es así porque Joaquín no va convocado y, en su lugar, sí van, por ejemplo, compañeros suyos del Valencia, como Albelda, Angulo y David Villa. O ex compañeros del Betis como Juanito. ¿Es posible tener un mayor desprecio hacia el resto de los seleccionados? Cuando Joaquín acudía a las convocatorias de Aragonés, la selección no era un despelote ni el seleccionador ignoraba por dónde caminar. Eso sí, entonces tampoco ganábamos.
Pero un examen pormenorizado del escenario nos hace descubrir que el verdadero despelote se da con la situación del propio Joaquín. Lejos de su mejor forma desde hace mucho tiempo, Joaquín anuncia públicamente que su etapa en el Betis ha finalizado cuando está a punto de concluir la pretemporada. Supongo que Javier Irureta, entrenador del equipo de Heliópolis, le estará eternamente agradecido. Atrás quedaron cientos de cantos de sirena de los equipos europeos de primera fila que jamás llegaron a concretarse. Ahí quedaron las ofertas del Chelsea por más de 45 millones de euros que sólo se creían Lopera y los periodistas "palmeros" que siempre tiene a su alrededor.
Hablando del dueño del Betis, que alguien diga si no es un despelote la situación de Joaquín al inicio de temporada, mientras sus compañeros de selección comenzaban la Liga con sus equipos, él andaba recorriendo la ruta Sevilla-Albacete, ida y vuelta, con sesión fotográfica incluida, por obra y gracia de una esperpéntica cláusula firmada por recomendación de su agente, a la sazón, el señor padre de Joaquín. Eso sí que es un despelote y un caos.
En fin, como el tiempo da y quita razones, veremos cuánto tiempo dura Joaquín en el once del Valencia, aunque en este capítulo habrá que tener en cuenta los 25 millones de euros pagados por el equipo levantino porque, como no somos inocentes, sabemos que no sólo Florentino Pérez sugería matices en las alineaciones.
La situación de la selección española no es la mejor, ni mucho menos. Hay muchas cosas que cambiar. Pero el hecho de que Joaquín no esté entre los convocados es un factor que hace pensar que esto todavía no se ha convertido en un despelote. Algo es algo.
lunes, septiembre 25, 2006
Laporta y los derechos de Cataluña
Durante la asamblea de socios compromisarios del F.C.Barcelona que tuvo lugar ayer, su presidente, Joan Laporta, dijo que defender al club es "una manera más de defender los derechos y libertades de Cataluña". Nunca entendí la mezcolanza entre deporte y política pero en el caso de Laporta parece imposible discernir una cosa de la otra porque siempre aprovecha la más mínima ocasión para tratar de confundirlos.
Recuerdo que cuando iba al colegio, "el profe" o "la seño" nos solían preguntar la lección y cuando no nos la sabíamos bien salíamos por peteneras o tirábamos por los cerros de Úbeda para salir del paso y no quedarse en silencio. Entonces, el maestro nos miraba con las cejas arqueadas y nos decía: "¿y qué tiene que ver la velocidad con el tocino?".
Lo que sucede es que, en este caso, Laporta tiene argumentos de sobra para dirgirse al auditorio. Puede hablar del magnífico equipo que ha confeccionado, que ha logrado un dificilísimo doblete haciendo el mejor fútbol de Europa, que el número de socios crece sin parar, que sus futbolistas se colman de premios, parabienes y admiración por parte de todo el mundo, que las diferentes secciones del club no paran de llevar trofeos a sus vitrinas... Vamos, que el giro político no es para salir del paso, como hacíamos cuando éramos críos.
Uno de los peligros de mezclar política y deporte es que el resultado suele ser ridículo. Y este caso es todavía más grave. Porque por los derechos y libertades de Cataluña han luchado muchas personas, de forma anónima, sin parapetarse detrás de ninguna organización. Porque por esos derechos y libertades se han perdido vidas. Y, en fin, porque esos derechos y libertades, negados entre otros por un personaje histórico al que admira y rinde culto el cuñado de Laporta, están felizmente conquistados y recogidos en un documento denominado Constitución Española y desarrollados por otro llamado Estatuto de Autonomía. Vaya, que suena bastante más grave y serio que apoyar a un equipo de fútbol.
Y, por otro lado, luchar por el Barcelona no puede reducirse nunca a un ámbito geográfico porque el Barça es universal, conocido en los cinco continentes y con aficionados en todo el mundo. Pero Laporta se empeña en decir que apoyar al Barça es: "una forma noble y excelente para proyectarnos como catalanes en el mundo". Al menos, podría dar alguna sugerencia para los millones de seguidores del club que no son catalanes.
¿Se da cuenta el señor Laporta de lo que pasa cuando se mezcla política y deporte? Pero que nadie se asuste. Por suerte, los derechos y libertades de Cataluña no están en manos del presidente del Barça. Ni lo estarán. La labor de Laporte es hacer más grande al Barcelona aunque con estas palabras lo único que consigue es empequeñecerlo y reducirlo absurdamente a un ámbito geográfico.
Recuerdo que cuando iba al colegio, "el profe" o "la seño" nos solían preguntar la lección y cuando no nos la sabíamos bien salíamos por peteneras o tirábamos por los cerros de Úbeda para salir del paso y no quedarse en silencio. Entonces, el maestro nos miraba con las cejas arqueadas y nos decía: "¿y qué tiene que ver la velocidad con el tocino?".
Lo que sucede es que, en este caso, Laporta tiene argumentos de sobra para dirgirse al auditorio. Puede hablar del magnífico equipo que ha confeccionado, que ha logrado un dificilísimo doblete haciendo el mejor fútbol de Europa, que el número de socios crece sin parar, que sus futbolistas se colman de premios, parabienes y admiración por parte de todo el mundo, que las diferentes secciones del club no paran de llevar trofeos a sus vitrinas... Vamos, que el giro político no es para salir del paso, como hacíamos cuando éramos críos.
Uno de los peligros de mezclar política y deporte es que el resultado suele ser ridículo. Y este caso es todavía más grave. Porque por los derechos y libertades de Cataluña han luchado muchas personas, de forma anónima, sin parapetarse detrás de ninguna organización. Porque por esos derechos y libertades se han perdido vidas. Y, en fin, porque esos derechos y libertades, negados entre otros por un personaje histórico al que admira y rinde culto el cuñado de Laporta, están felizmente conquistados y recogidos en un documento denominado Constitución Española y desarrollados por otro llamado Estatuto de Autonomía. Vaya, que suena bastante más grave y serio que apoyar a un equipo de fútbol.
Y, por otro lado, luchar por el Barcelona no puede reducirse nunca a un ámbito geográfico porque el Barça es universal, conocido en los cinco continentes y con aficionados en todo el mundo. Pero Laporta se empeña en decir que apoyar al Barça es: "una forma noble y excelente para proyectarnos como catalanes en el mundo". Al menos, podría dar alguna sugerencia para los millones de seguidores del club que no son catalanes.
¿Se da cuenta el señor Laporta de lo que pasa cuando se mezcla política y deporte? Pero que nadie se asuste. Por suerte, los derechos y libertades de Cataluña no están en manos del presidente del Barça. Ni lo estarán. La labor de Laporte es hacer más grande al Barcelona aunque con estas palabras lo único que consigue es empequeñecerlo y reducirlo absurdamente a un ámbito geográfico.
viernes, septiembre 22, 2006
La Previa: Llega el primer 'clásico' escocés: Celtic-Rangers
Llega uno de los derbys más antiguos de Europa: el clásico escocés Celtic-Rangers. Será uno de los partidos más atractivos del fin de semana en el Viejo Continente. Los de Celtic Park, estadio donde se jugará el encuentro el sábado, llegan en mejor forma al partido frente a un eterno rival con muchas dudas. Sólo hay que ver su arranque liguero: tan sólo tres victorias en siete partidos. El Celtic tan sólo ha perdido un duelo, frente al Hearts del millonario lituano Romanov. Paradójicamente, el Rangers sí ha vencido al equipo de los corazones en su primer enfrentamiento liguero. Los locales cuentan con una demoledora pareja de ataque: el polaco Zurawski y el holandés Venegoor of Hesselink.
Otro duelo en la cumbre se dará en Moscú: CSKA-Lokomotiv, o lo que es lo mismo, primero contra segundo a falta de diez partidos para que finalice el campeonato. Cuatro puntos separan a ambos equipos en la tabla, con el delantero brasileño del CSKA Vagner Love pletórico tras sus convocatorias con la canariha de Dunga. Al acecho de ambos, un reverdecido Spartak, que viene precisamente de empatar a cero en el campo del Lokomotiv. En el partido de ida: Lokomotiv-3; CSKA-2.
Mientras, en la Premier League inglesa la mayoría de los partidos se juegan el sábado pero el flamante y sorprendente líder, el Portsmouth, lo hará el domingo ante el Bolton. No cabe duda que se trata de un duelo con morbo, sobre todo en los banquillos. Tanto el técnico del 'Pompey', Harry Redknapp (ex jugador del Liverpool) como el del Bolton, Sam Allardyce, fueron protagonistas del documental de la BBC sobre cobro de comisiones de fichajes por parte de los entrenadores que ha levantado ampollas en el Reino Unido. Los más atrevidos no dudan en comparar el escándalo con el registrado en Italia este verano. Al margen de polémicas, el Portsmouth está sorprendiendo a todos con un equipo extremadamente veterano: Nwanko Kanu, Andy Cole y Sol Campbell, entre otros, figuran en sus filas. Además, acaba de incorporar al joven portugués Manuel Fernandes, procedente del Benfica, del que hablan maravillas. Mientras, el Liverpool tratará de continuar su recuperación tras un mal inicio de temporada, con goleada frente al vecino Everton incluida. Tras su triunfo del miércoles ante el Newcastle, rematado con un extraordinario gol de Xabi Alonso, los de Benítez reciben a un Tottenham en horas bajas. El Chelsea visita al Fulham y el Manchester United al sorprendente Reading. Los de Old Trafford llegan tocados, tras la derrota el domingo en el clásico frente al Arsenal.
Alemania contemplará el duelo entre dos equipos revelación. El recién ascendido Energie Cottbus recibe al Nurnberg, que ha comenzado la Liga como un tiro, sólo superado por el Hertha de Berlín. El Bayern recibe a otro novato en la categoría al que no le ha impresionado el debut: el Alemannia de Aquisgrán, un conjunto que disputó hace dos años la Copa de la UEFA pese a militar en Segunda División.
En Francia proseguirá el acoso al Olympique de Lyon, que adelanta su partido al sábado contra otro equipo de Champions, el Lille. El renacido Olympique de Marsella visita la cancha del Nantes, penúltimo clasificado. Hablando del Lille, jugará su encuentro de Liga de Campeones frente al Milán, que también disputará su partido de Liga el sábado, en el campo del Livorno. En sólo tres jornadas, el equipo rossonero se ha quitado de encima los puntos negativos con los que empezó por la sanción a causa de su implicación en el "Moggi-gate". En Italia también hay equipo revelación: el mismo que el del año pasado, el Palermo, que comanda la tabla. Para la Juve, un nuevo episodio en el infierno, frente al Módena.
Y como curiosidad, la mayoría de las Ligas están empezando pero algunas apuran sus últimas fechas. Este fin de semana se cierra la competición en Islandia, aunque desde hace dos semanas ya hay campeón: el Hafnarfjordur, por tercer año consecutivo. En la última jornada, Valur y Reykjavik se jugarán en el partido que les enfrenta un puesto para la Copa de la UEFA. En breves semanas habrá campeón en Suecia, Noruega y Finlandia y, en dos meses, en Rusia.
Otro duelo en la cumbre se dará en Moscú: CSKA-Lokomotiv, o lo que es lo mismo, primero contra segundo a falta de diez partidos para que finalice el campeonato. Cuatro puntos separan a ambos equipos en la tabla, con el delantero brasileño del CSKA Vagner Love pletórico tras sus convocatorias con la canariha de Dunga. Al acecho de ambos, un reverdecido Spartak, que viene precisamente de empatar a cero en el campo del Lokomotiv. En el partido de ida: Lokomotiv-3; CSKA-2.
Mientras, en la Premier League inglesa la mayoría de los partidos se juegan el sábado pero el flamante y sorprendente líder, el Portsmouth, lo hará el domingo ante el Bolton. No cabe duda que se trata de un duelo con morbo, sobre todo en los banquillos. Tanto el técnico del 'Pompey', Harry Redknapp (ex jugador del Liverpool) como el del Bolton, Sam Allardyce, fueron protagonistas del documental de la BBC sobre cobro de comisiones de fichajes por parte de los entrenadores que ha levantado ampollas en el Reino Unido. Los más atrevidos no dudan en comparar el escándalo con el registrado en Italia este verano. Al margen de polémicas, el Portsmouth está sorprendiendo a todos con un equipo extremadamente veterano: Nwanko Kanu, Andy Cole y Sol Campbell, entre otros, figuran en sus filas. Además, acaba de incorporar al joven portugués Manuel Fernandes, procedente del Benfica, del que hablan maravillas. Mientras, el Liverpool tratará de continuar su recuperación tras un mal inicio de temporada, con goleada frente al vecino Everton incluida. Tras su triunfo del miércoles ante el Newcastle, rematado con un extraordinario gol de Xabi Alonso, los de Benítez reciben a un Tottenham en horas bajas. El Chelsea visita al Fulham y el Manchester United al sorprendente Reading. Los de Old Trafford llegan tocados, tras la derrota el domingo en el clásico frente al Arsenal.
Alemania contemplará el duelo entre dos equipos revelación. El recién ascendido Energie Cottbus recibe al Nurnberg, que ha comenzado la Liga como un tiro, sólo superado por el Hertha de Berlín. El Bayern recibe a otro novato en la categoría al que no le ha impresionado el debut: el Alemannia de Aquisgrán, un conjunto que disputó hace dos años la Copa de la UEFA pese a militar en Segunda División.
En Francia proseguirá el acoso al Olympique de Lyon, que adelanta su partido al sábado contra otro equipo de Champions, el Lille. El renacido Olympique de Marsella visita la cancha del Nantes, penúltimo clasificado. Hablando del Lille, jugará su encuentro de Liga de Campeones frente al Milán, que también disputará su partido de Liga el sábado, en el campo del Livorno. En sólo tres jornadas, el equipo rossonero se ha quitado de encima los puntos negativos con los que empezó por la sanción a causa de su implicación en el "Moggi-gate". En Italia también hay equipo revelación: el mismo que el del año pasado, el Palermo, que comanda la tabla. Para la Juve, un nuevo episodio en el infierno, frente al Módena.
Y como curiosidad, la mayoría de las Ligas están empezando pero algunas apuran sus últimas fechas. Este fin de semana se cierra la competición en Islandia, aunque desde hace dos semanas ya hay campeón: el Hafnarfjordur, por tercer año consecutivo. En la última jornada, Valur y Reykjavik se jugarán en el partido que les enfrenta un puesto para la Copa de la UEFA. En breves semanas habrá campeón en Suecia, Noruega y Finlandia y, en dos meses, en Rusia.
jueves, septiembre 14, 2006
Capello contra todo
El Olympique de Lyon lleva camino de convertirse en una de esas "bestias negras" que el Real Madrid se empeña en coleccionar. Uno de esos muros contra los que uno se golpea una y otra vez sin ni siquiera intuir la fórmula para derribarlos o esquivarlos. Como el Bayern de Munich a mediados de los 80. Como el Milán de finales de esta década y principios de los 90. Este tipo de enemigos suele acarrear derrotas dolorosas e inoportunas. Como la de la pasada noche.
Se supone que cuando el Real Madrid llamó a Fabio Capello para encabezar el proyecto deportivo de Ramón Calderón, el entrenador italiano sabía dónde venía. Después de ganarlo todo como entrenador, Capello afronta uno de los mayores retos de su carrera y uno de los más difíciles. El partido de Francia le ha descubiero por qué es así.
Capello puede tener muchos enemigos, pero hay uno peligroso a más no poder, prácticamente imparable. Porque no se deja ver, porque no hay un futbolista que lo pueda parar, ni siquiera un sistema. Como muchas veces en la vida, un intangible: los años de sequía, la falta de títulos. Lo grave del inicio de temporada para el Real Madrid no es el empate en casa frente al Villareal ni tampoco la derrota en Francia. Mucho peor que eso es el hecho de que no hay forma de que el equipo adquiera confianza.
La mayoría podemos ser conscientes de que es difícil que llegue el buen juego aún por todos los cambios que ha sufrido la plantilla, incluído precisamente el entrenador. Pero los resultados tampoco llegan y esta circunstancia es fatal para un equipo que lleva tres años sin ganar absolutamente nada. Porque el Real Madrid no logra superar de esta forma uno de sus mayores problemas en los últimos años: la ansiedad. Capello ha vuelto a atribuir la derrota al aspecto físico. Pero es difícil explicar desde ese punto de vista por qué Fred ha ganado la espalda a los dos centrales, Cannavaro y Sergio Ramos, a los 10 minutos de la primera parte. Hay mucho de salir al terreno de juego como un flan, pensando en qué ocurrirá si se pierde.
Quizá nada que la paciencia y el transcurso del tiempo no arregle. Pero al público del Bernabéu ya no se le puede pedir más paciencia. Ni la actual junta ni el actual entrenador tienen la culpa, pero el Madrid lleva tres años sin ganar nada y no sería justo acusar a los aficionados de no tener paciencia. Entre los jugadores, algunos llevan vividos estos años negros y saben de lo que va la historia. Y a los nuevos ya se lo habrán contado.
Por eso, el reto de Capello es afrontar una lucha contra todo. Sin tiempo para pruebas, ni adaptaciones, con buena parte de la prensa en contra (muchos amigos no dejó el italiano en su primera etapa en el conjunto merengue) y con un equipo ansioso, que se derrumba a la primera circunstancia contraria, que sale con miedo a lo que pueda pasar. Si logra el objetivo, habrá que quitarse el sombrero.
Se supone que cuando el Real Madrid llamó a Fabio Capello para encabezar el proyecto deportivo de Ramón Calderón, el entrenador italiano sabía dónde venía. Después de ganarlo todo como entrenador, Capello afronta uno de los mayores retos de su carrera y uno de los más difíciles. El partido de Francia le ha descubiero por qué es así.
Capello puede tener muchos enemigos, pero hay uno peligroso a más no poder, prácticamente imparable. Porque no se deja ver, porque no hay un futbolista que lo pueda parar, ni siquiera un sistema. Como muchas veces en la vida, un intangible: los años de sequía, la falta de títulos. Lo grave del inicio de temporada para el Real Madrid no es el empate en casa frente al Villareal ni tampoco la derrota en Francia. Mucho peor que eso es el hecho de que no hay forma de que el equipo adquiera confianza.
La mayoría podemos ser conscientes de que es difícil que llegue el buen juego aún por todos los cambios que ha sufrido la plantilla, incluído precisamente el entrenador. Pero los resultados tampoco llegan y esta circunstancia es fatal para un equipo que lleva tres años sin ganar absolutamente nada. Porque el Real Madrid no logra superar de esta forma uno de sus mayores problemas en los últimos años: la ansiedad. Capello ha vuelto a atribuir la derrota al aspecto físico. Pero es difícil explicar desde ese punto de vista por qué Fred ha ganado la espalda a los dos centrales, Cannavaro y Sergio Ramos, a los 10 minutos de la primera parte. Hay mucho de salir al terreno de juego como un flan, pensando en qué ocurrirá si se pierde.
Quizá nada que la paciencia y el transcurso del tiempo no arregle. Pero al público del Bernabéu ya no se le puede pedir más paciencia. Ni la actual junta ni el actual entrenador tienen la culpa, pero el Madrid lleva tres años sin ganar nada y no sería justo acusar a los aficionados de no tener paciencia. Entre los jugadores, algunos llevan vividos estos años negros y saben de lo que va la historia. Y a los nuevos ya se lo habrán contado.
Por eso, el reto de Capello es afrontar una lucha contra todo. Sin tiempo para pruebas, ni adaptaciones, con buena parte de la prensa en contra (muchos amigos no dejó el italiano en su primera etapa en el conjunto merengue) y con un equipo ansioso, que se derrumba a la primera circunstancia contraria, que sale con miedo a lo que pueda pasar. Si logra el objetivo, habrá que quitarse el sombrero.
viernes, septiembre 08, 2006
El infructuoso camino entre Larnaca y Belfast
Actualmente, Irlanda del Norte es la selección número 72 en el ranking de la FIFA. Por si les sirve de referencia, tiene justamente por delante a Burkina Faso y por detrás a Moldavia. Ciñéndonos al ámbito de la UEFA, ocupa los últimos puestos, tan sólo por delante de equipos como Malta, San Marino, Luxemburgo, Azerbayán, Armenia, Liechtenstein... Y eso que los números son generosos con los norirlandeses porque son aún peores de lo que indican las cifras. En fin, que la derrota de España el miércoles es grave, por si a alguien le quedaba alguna duda.
Desde que finalizó el partido, hemos escuchado y leído inevitables comparaciones con lo sucedido en Larnaca (Chipre) hace ocho años, cuando la selección sufrió otra de esas derrotas consideradas como "humillantes". Los paralelismos son evidentes. Entonces, como ahora, se venía de hacer un mal Mundial (eliminados en la primera fase en Francia 98); lo que debía ser el inicio de una nueva etapa, por lo tanto con ideas frescas y rostros diferentes, fue una continuación forzada y desastrosa. Clemente inició aquella fase de clasificación para la Eurocopa de 2000 como Luis ha hecho con ésta para la de 2008. El presidente de la Federación Española, Angel Villar, sin atisbo de reacción, hasta el punto de que prácticamente tuvo que ser la ministra del ramo, por entonces Esperanza Aguirre, quien forzara el despido de Clemente. Ahora también tenemos una ministra, Mercedes Cabrera, pero no sé si a estas alturas se habrá enterado aún de la derrota del miércoles.
Pero con todo esto, lo más grave no es el paralelismo ni tampoco la derrota frente a Irlanda del Norte. Lo peor es que entre el partido de Larnaca y el de Belfast han transcurrido ocho años. Y no hemos avanzado nada. Contumacia en el error se llama esa figura. El que viera lo de Chipre pensaría que se pondrían los medios para solventar la situación. Y a los ocho años se encuentra con lo mismo o parecido. Y entre medias, tres seleccionadores, infinidad de jugadores, partidos, clasificaciones, dos Mundiales y dos Eurocopas. Y seguimos sin pasar de cuartos. Y la selección sigue sin transmitir nada al público.
El miércoles me rondó la idea de que la selección ha tirado a la basura estos ocho años, que no han servido para nada porque hemos vuelto al punto de partida. La Federación es un ente inútil porque su máximo responsable está a otros asuntos, haciendo carrera para presidir la UEFA o la FIFA. Y es poco amigo de depurar responsabilidades porque tendría que empezar por él mismo, perpetuado en el poder.
Es obvia la incapacidad de Luis Aragonés para hacerse con el equipo. Le llegó un poco tarde un cargo que hubiera desempeñado mucho mejor hace unos años. Pero tampoco nos engañemos. Por unas cosas o por otras, los futbolistas siempre se escabullen de los palos... o tratan de hacerlo. Porque tienen una parte de responsabilidad muy grande. Y mientras, Luis no se irá sino que esperará a que le echen; y la Federación no le echará, esperará a que se vaya. El seleccionador calca las convocatorias, cada vez más. Son las consecuencias de trabajar en un lugar donde no se depuran responsabilidades.
Y a propósito de otra comparación, muy de moda en estos días. Me refiero a la del baloncesto. Profundizaremos más adelante en ella pero cabe recordar que la selección de basket sufrió dos humillantes derrotas en la primera mitad de los 90: la célebre frente a Angola en los Juegos de Barcelona y otra frente a China en el Mundial de Toronto. Pero entre ambas citas tan sólo hay dos años de diferencia (1992-1994). Y después han llegado dos platas y un bronce en Europeos y el oro del Mundial. Habrá que concluir que la ruta Barcelona-Toronto fue provechosa. Y si no cambian las cosas, habrá que preguntarse cuál será la próxima escala de la ruta Larnaca-Belfast. ¿Reikjavik? ¿La Valletta? ¿Astaná? ¿Vaduz? ¿Erevan?
Desde que finalizó el partido, hemos escuchado y leído inevitables comparaciones con lo sucedido en Larnaca (Chipre) hace ocho años, cuando la selección sufrió otra de esas derrotas consideradas como "humillantes". Los paralelismos son evidentes. Entonces, como ahora, se venía de hacer un mal Mundial (eliminados en la primera fase en Francia 98); lo que debía ser el inicio de una nueva etapa, por lo tanto con ideas frescas y rostros diferentes, fue una continuación forzada y desastrosa. Clemente inició aquella fase de clasificación para la Eurocopa de 2000 como Luis ha hecho con ésta para la de 2008. El presidente de la Federación Española, Angel Villar, sin atisbo de reacción, hasta el punto de que prácticamente tuvo que ser la ministra del ramo, por entonces Esperanza Aguirre, quien forzara el despido de Clemente. Ahora también tenemos una ministra, Mercedes Cabrera, pero no sé si a estas alturas se habrá enterado aún de la derrota del miércoles.
Pero con todo esto, lo más grave no es el paralelismo ni tampoco la derrota frente a Irlanda del Norte. Lo peor es que entre el partido de Larnaca y el de Belfast han transcurrido ocho años. Y no hemos avanzado nada. Contumacia en el error se llama esa figura. El que viera lo de Chipre pensaría que se pondrían los medios para solventar la situación. Y a los ocho años se encuentra con lo mismo o parecido. Y entre medias, tres seleccionadores, infinidad de jugadores, partidos, clasificaciones, dos Mundiales y dos Eurocopas. Y seguimos sin pasar de cuartos. Y la selección sigue sin transmitir nada al público.
El miércoles me rondó la idea de que la selección ha tirado a la basura estos ocho años, que no han servido para nada porque hemos vuelto al punto de partida. La Federación es un ente inútil porque su máximo responsable está a otros asuntos, haciendo carrera para presidir la UEFA o la FIFA. Y es poco amigo de depurar responsabilidades porque tendría que empezar por él mismo, perpetuado en el poder.
Es obvia la incapacidad de Luis Aragonés para hacerse con el equipo. Le llegó un poco tarde un cargo que hubiera desempeñado mucho mejor hace unos años. Pero tampoco nos engañemos. Por unas cosas o por otras, los futbolistas siempre se escabullen de los palos... o tratan de hacerlo. Porque tienen una parte de responsabilidad muy grande. Y mientras, Luis no se irá sino que esperará a que le echen; y la Federación no le echará, esperará a que se vaya. El seleccionador calca las convocatorias, cada vez más. Son las consecuencias de trabajar en un lugar donde no se depuran responsabilidades.
Y a propósito de otra comparación, muy de moda en estos días. Me refiero a la del baloncesto. Profundizaremos más adelante en ella pero cabe recordar que la selección de basket sufrió dos humillantes derrotas en la primera mitad de los 90: la célebre frente a Angola en los Juegos de Barcelona y otra frente a China en el Mundial de Toronto. Pero entre ambas citas tan sólo hay dos años de diferencia (1992-1994). Y después han llegado dos platas y un bronce en Europeos y el oro del Mundial. Habrá que concluir que la ruta Barcelona-Toronto fue provechosa. Y si no cambian las cosas, habrá que preguntarse cuál será la próxima escala de la ruta Larnaca-Belfast. ¿Reikjavik? ¿La Valletta? ¿Astaná? ¿Vaduz? ¿Erevan?
domingo, septiembre 03, 2006
Mirada de campeón
Al padre de José Vicente 'Pepu' Hernández, in memoriam
Muchos recordarán una escena de la tercera entrega de Rocky, cuando Apollo Creed le dice a Balboa que lo que le derrotó realmente no fueron sus golpes ni su juego de piernas, sino su mirada, "la mirada del tigre". El boxeo es un deporte de miradas pero también lo es el baloncesto. A fin de cuentas, son diez protagonistas en un espacio reducido, a veces demasiado. Y una mirada puede llegar a ser clave.
Tengo grabada la mirada de Pau Gasol en una noche de septiembre del pasado año. Entonces, ejercía de comentarista de TVE en el Eurobasket de Belgrado porque había renunciado a jugar con la selección, tras una dura temporada, lesiones incluidas, en Memphis. Aquel día, la Alemania de Nowitzki había apartado a España de la final, con una canasta imposible anotada precisamente por la estrella germana. La selección había hecho un campeonato notable, con paliza a Serbia en su propia casa y un triunfo épico frente a Croacia en cuartos de final. Junto al ex seleccionador Javier Imbroda y al compañero de TVE Pedro Barthe, Pau hacía balance del torneo, pero su mirada estaba perdida, no estaba realmente allí. Gasol sabía que su puesto no estaba en el pupitre de enviados especiales sino en la cancha, como bandera de una selección irrepetible que no podía pasar sin lograr algo grande. Definitivamente, pasaría de las presiones y defendería los colores de su selección, como había hecho hasta entonces.
Gasol y sus compañeros habían visto demasiadas miradas en sus sucesivas llamadas a la puerta de la gloria en las que no obtuvieron respuesta. Miradas de indignación en el Eurobasket de Turquía, cuando una pésima actuación arbitral para evitar que el anfitrión quedara eliminado a las primeras de cambio hizo que nos topáramos en semifinales contra una Yugoslavia en pleno apogeo de Bodiroga y Stojakovic. Miradas de incredulidad al año siguiente cuando, tras caer en cuartos del Mundobasket de Indianápolis, se cerró la participación en el Campeonato con una magnífica victoria frente a EEUU (con Paul Pierce, Reggie Miller, Elton Brand, Jason Williams, entre otros) que nos hizo pensar en que este grupo era capaz de todo. Miradas de abatimiento en 2003, cuando un sobresaliente Europeo en Suecia, con triunfo agónico frente a Italia en semifinales, se culminó con una apabullante derrota ante la Lituania de Macijauskas (no erró ni un tiro libre en todo el campeonato) y Jasikevicius. En fin, miradas de lo-veo-y-no-lo-creo cuando España tuvo que enfrentarse a EEUU en cuartos de final de los JJOO de Atenas después de una inmaculada primera fase y después de ver como otra fracasada versión del 'Dream Team' hacía su único partido destacable contra la roja.
Pau sabía que tenía que estar con ellos pero sólo para que el equipo fuera más grande. "España es un equipo, no sólo es Pau". Lo dijo el sábado una voz nada sospechosa, la de la madre de los Gasol, ex jugadora amateur para más señas. Antes, habíamos visto la mirada llorosa de Pau al lesionarse en el partido contra Argentina. La de hoy era diferente. La de hoy decía: "la decisión que tomé en aquella cancha semivacía de Serbia hace un año ha merecido la pena". De qué manera.
Y Pepu. La mirada de Pepu sí que era misteriosa al inicio del choque. Parecía hasta demasiado responsabilizado. Casi nadie sabía lo que le acababa de suceder. En Pepu vimos la mirada de alguien que se encuentra con que el mejor día de su vida coincide con el peor. Una paradoja fatal, que supieron captar las imágenes de TV: Pepu en el podio, medalla de oro al cuello, mirada perdida en el horizonte, con dos lágrimas pugnando por salir de sus ojos y la mano en un corazón que latía por dos...
Tras la espera, al fin vimos la mirada de campeón. Porque el que llama a la puerta de la gloria una y otra vez acaba siendo atendido. Y la Historia le debía algo a este grupo fantástico de jugadores que, además de madurar, encontró quizá la pieza que faltaba: Pepu. En el fondo, la mitad del equipo fue campeón del mundo junior en Lisboa, dirigidos entonces por Charly Sáinz de Aja, un entrenador del corte de Pepu. Ahora todo encaja. Y siempre la mirada de campeón.
Muchos recordarán una escena de la tercera entrega de Rocky, cuando Apollo Creed le dice a Balboa que lo que le derrotó realmente no fueron sus golpes ni su juego de piernas, sino su mirada, "la mirada del tigre". El boxeo es un deporte de miradas pero también lo es el baloncesto. A fin de cuentas, son diez protagonistas en un espacio reducido, a veces demasiado. Y una mirada puede llegar a ser clave.
Tengo grabada la mirada de Pau Gasol en una noche de septiembre del pasado año. Entonces, ejercía de comentarista de TVE en el Eurobasket de Belgrado porque había renunciado a jugar con la selección, tras una dura temporada, lesiones incluidas, en Memphis. Aquel día, la Alemania de Nowitzki había apartado a España de la final, con una canasta imposible anotada precisamente por la estrella germana. La selección había hecho un campeonato notable, con paliza a Serbia en su propia casa y un triunfo épico frente a Croacia en cuartos de final. Junto al ex seleccionador Javier Imbroda y al compañero de TVE Pedro Barthe, Pau hacía balance del torneo, pero su mirada estaba perdida, no estaba realmente allí. Gasol sabía que su puesto no estaba en el pupitre de enviados especiales sino en la cancha, como bandera de una selección irrepetible que no podía pasar sin lograr algo grande. Definitivamente, pasaría de las presiones y defendería los colores de su selección, como había hecho hasta entonces.
Gasol y sus compañeros habían visto demasiadas miradas en sus sucesivas llamadas a la puerta de la gloria en las que no obtuvieron respuesta. Miradas de indignación en el Eurobasket de Turquía, cuando una pésima actuación arbitral para evitar que el anfitrión quedara eliminado a las primeras de cambio hizo que nos topáramos en semifinales contra una Yugoslavia en pleno apogeo de Bodiroga y Stojakovic. Miradas de incredulidad al año siguiente cuando, tras caer en cuartos del Mundobasket de Indianápolis, se cerró la participación en el Campeonato con una magnífica victoria frente a EEUU (con Paul Pierce, Reggie Miller, Elton Brand, Jason Williams, entre otros) que nos hizo pensar en que este grupo era capaz de todo. Miradas de abatimiento en 2003, cuando un sobresaliente Europeo en Suecia, con triunfo agónico frente a Italia en semifinales, se culminó con una apabullante derrota ante la Lituania de Macijauskas (no erró ni un tiro libre en todo el campeonato) y Jasikevicius. En fin, miradas de lo-veo-y-no-lo-creo cuando España tuvo que enfrentarse a EEUU en cuartos de final de los JJOO de Atenas después de una inmaculada primera fase y después de ver como otra fracasada versión del 'Dream Team' hacía su único partido destacable contra la roja.
Pau sabía que tenía que estar con ellos pero sólo para que el equipo fuera más grande. "España es un equipo, no sólo es Pau". Lo dijo el sábado una voz nada sospechosa, la de la madre de los Gasol, ex jugadora amateur para más señas. Antes, habíamos visto la mirada llorosa de Pau al lesionarse en el partido contra Argentina. La de hoy era diferente. La de hoy decía: "la decisión que tomé en aquella cancha semivacía de Serbia hace un año ha merecido la pena". De qué manera.
Y Pepu. La mirada de Pepu sí que era misteriosa al inicio del choque. Parecía hasta demasiado responsabilizado. Casi nadie sabía lo que le acababa de suceder. En Pepu vimos la mirada de alguien que se encuentra con que el mejor día de su vida coincide con el peor. Una paradoja fatal, que supieron captar las imágenes de TV: Pepu en el podio, medalla de oro al cuello, mirada perdida en el horizonte, con dos lágrimas pugnando por salir de sus ojos y la mano en un corazón que latía por dos...
Tras la espera, al fin vimos la mirada de campeón. Porque el que llama a la puerta de la gloria una y otra vez acaba siendo atendido. Y la Historia le debía algo a este grupo fantástico de jugadores que, además de madurar, encontró quizá la pieza que faltaba: Pepu. En el fondo, la mitad del equipo fue campeón del mundo junior en Lisboa, dirigidos entonces por Charly Sáinz de Aja, un entrenador del corte de Pepu. Ahora todo encaja. Y siempre la mirada de campeón.
sábado, septiembre 02, 2006
¿Para qué queremos 38 jornadas?
Cuando acabamos de estrenar el mes de septiembre y sólo llevamos una jornada del Campeonato de Liga hemos podido ver y leer en la prensa unos cuantos análisis de la competición. Tal como suena. Ya sabemos que el Barcelona no lo tendrá tan fácil este año y que no brillará tanto, que esta es la temporada del Atlético de Madrid, que el Real Madrid saldrá cada partido abroncado por su público, que el Sevilla se cargará todo lo que se le ponga delante... Por eso, me surge la pregunta que aparece en el titular del post. Parece como si sobraran las 37 jornadas restantes, ya todo lo hemos visto en la primera.
Menos mal que no hace falta hacer esfuerzos memorísticos sobrehumanos para recordar como el pasado Campeonato de Liga moría y cobraba vida en cuestión de semanas... cuando acababa de comenzar la segunda vuelta. El lunes posterior a una victoria del Barça (acompañada normalmente de un tropezón del Real Madrid o del Valencia) la prensa sentenciaba: "la Liga se ha terminado". A la siguiente semana, el Barça pinchaba y se titulaba con desbordada euforia tipográfica: "¡Hay Liga!". Claro. ¿Cómo no va a haber Liga en febrero?
Para aquellos que anden un poco flacos de memoria, no hace falta irse tan lejos. Esta misma pretemporada se vaticinó que el Barcelona arrasaría de nuevo después de ganar la Supercopa al Español y golear en el Trofeo Gamper a un Bayern de Munich que, con la Bundesliga empezada, vino a dejar visto para sentencia el fichaje de Van Bommel. Parecen argumentos poco sólidos. Después llegaron la derrota frente al Sevilla en Mónaco y un sufrido triunfo a domicilio frente al Celta para abrir la Liga. Y el Barça suscita dudas. Nuevamente, fundamentos en precario equilibrio. Por poner otro ejemplo, el Atlético pasó de "tener muy buena pinta" por golear al Shangai Shinbum (o algo así) a "demostrar que aún tiene que trabajar mucho" tras sus malos resultados en la pretemporada en España. La victoria de la clarividente primera jornada en Santander le devuelve a la situación original.
No termino de entender la obsesión por jugar a adivino. Se podría pensar que se trata de sembrar para, en el futuro, decir aquello de "ya lo decía yo". Pero esta opción está descartada porque algunos no lo necesitan. Suceda lo que suceda, todo habrá acontecido "como dijimos en su momento". O si no, ¿se han fijado en la cantidad de gente que ha aparecido ahora diciendo que la gestión de Florentino Pérez al frente del Madrid nunca fue de su agrado? En la primera época de Pérez en palco merengue apenas se oyeron voces contra él. En Madrid, quizá sólo José María García y por una cuestión más personal que de otra índole. García insistió en que Pérez pidió su cabeza al presidente de Telefónica. Y en Barcelona se cebaron en el llamado "pelotazo" de la Ciudad Deportiva y en tratar de resucitar la rancia figura del Real Madrid como "equipo del Gobierno". Pero la gestión de Pérez era aplaudida para escarnio del entonces presidente azulgrana Joan Gaspart. Ahora, una vez Florentino derrocado, aparecen como duendecillos aquéllos que ya lo avisaron en su momento, aunque nadie les escuchó entonces. Aún no había creado este blog. Podría sumarme al "comité de sabios" sin temor a ser delatado. Pero mentiría. Como la mayoría, me vi embelesado por el proyecto de Florentino y los resultados que generó en sus primeros años de mandato. Me lo tragué todo. Insisto, como la mayoría.
Por eso, no hay problema en lanzar las campanas al vuelo en la primera jornada. Si el Barça termina la temporada arrasando, "ya lo dijimos a principios de temporada". Si el Atlético vuelve a quedarse sin competición europea, "no ha ocurrido nada que no se viera venir al comienzo de la Liga". Si Fabio Capello sale a hombros del Bernabéu, "estaba cantado". Y esto es demasiado largo como para sacar conclusiones en la primera jornada, conclusiones que lo único que sirven es para que la afición se sienta engañada. Sugiero relajarse, acomodarse y disfrutar, que todavía quedan 37 jornadas. Y que nadie se preocupe, que una vez que hayan transcurrido habrá conclusiones de todos los colores. Y palos, mucho palos.
Menos mal que no hace falta hacer esfuerzos memorísticos sobrehumanos para recordar como el pasado Campeonato de Liga moría y cobraba vida en cuestión de semanas... cuando acababa de comenzar la segunda vuelta. El lunes posterior a una victoria del Barça (acompañada normalmente de un tropezón del Real Madrid o del Valencia) la prensa sentenciaba: "la Liga se ha terminado". A la siguiente semana, el Barça pinchaba y se titulaba con desbordada euforia tipográfica: "¡Hay Liga!". Claro. ¿Cómo no va a haber Liga en febrero?
Para aquellos que anden un poco flacos de memoria, no hace falta irse tan lejos. Esta misma pretemporada se vaticinó que el Barcelona arrasaría de nuevo después de ganar la Supercopa al Español y golear en el Trofeo Gamper a un Bayern de Munich que, con la Bundesliga empezada, vino a dejar visto para sentencia el fichaje de Van Bommel. Parecen argumentos poco sólidos. Después llegaron la derrota frente al Sevilla en Mónaco y un sufrido triunfo a domicilio frente al Celta para abrir la Liga. Y el Barça suscita dudas. Nuevamente, fundamentos en precario equilibrio. Por poner otro ejemplo, el Atlético pasó de "tener muy buena pinta" por golear al Shangai Shinbum (o algo así) a "demostrar que aún tiene que trabajar mucho" tras sus malos resultados en la pretemporada en España. La victoria de la clarividente primera jornada en Santander le devuelve a la situación original.
No termino de entender la obsesión por jugar a adivino. Se podría pensar que se trata de sembrar para, en el futuro, decir aquello de "ya lo decía yo". Pero esta opción está descartada porque algunos no lo necesitan. Suceda lo que suceda, todo habrá acontecido "como dijimos en su momento". O si no, ¿se han fijado en la cantidad de gente que ha aparecido ahora diciendo que la gestión de Florentino Pérez al frente del Madrid nunca fue de su agrado? En la primera época de Pérez en palco merengue apenas se oyeron voces contra él. En Madrid, quizá sólo José María García y por una cuestión más personal que de otra índole. García insistió en que Pérez pidió su cabeza al presidente de Telefónica. Y en Barcelona se cebaron en el llamado "pelotazo" de la Ciudad Deportiva y en tratar de resucitar la rancia figura del Real Madrid como "equipo del Gobierno". Pero la gestión de Pérez era aplaudida para escarnio del entonces presidente azulgrana Joan Gaspart. Ahora, una vez Florentino derrocado, aparecen como duendecillos aquéllos que ya lo avisaron en su momento, aunque nadie les escuchó entonces. Aún no había creado este blog. Podría sumarme al "comité de sabios" sin temor a ser delatado. Pero mentiría. Como la mayoría, me vi embelesado por el proyecto de Florentino y los resultados que generó en sus primeros años de mandato. Me lo tragué todo. Insisto, como la mayoría.
Por eso, no hay problema en lanzar las campanas al vuelo en la primera jornada. Si el Barça termina la temporada arrasando, "ya lo dijimos a principios de temporada". Si el Atlético vuelve a quedarse sin competición europea, "no ha ocurrido nada que no se viera venir al comienzo de la Liga". Si Fabio Capello sale a hombros del Bernabéu, "estaba cantado". Y esto es demasiado largo como para sacar conclusiones en la primera jornada, conclusiones que lo único que sirven es para que la afición se sienta engañada. Sugiero relajarse, acomodarse y disfrutar, que todavía quedan 37 jornadas. Y que nadie se preocupe, que una vez que hayan transcurrido habrá conclusiones de todos los colores. Y palos, mucho palos.
sábado, agosto 26, 2006
Espectacular Sevilla
El Sevilla no se conformó con ganar la Supercopa de Europa. Además, lo hizo de forma espectacular. Porque en el fútbol hay variadas maneras de dar espectáculo. Y no todas pasan por lo que últimamente se ha venido en denominar 'jogo bonito'. El Sevilla dio espectáculo a su manera, con un derroche físico encomiable, con un estudio del rival digno de elevar a los altares a su entrenador, Juande Ramos, y con un desparpajo impropio de un equipo que, pese a los últimos éxitos, sigue siendo un novato en estas circunstancias. A todo esto, enfrente estaba el F.C.Barcelona, actual campeón de Europa y dominador en los dos últimos años de la Liga más exigente del Viejo Continente. En opinión de los expertos, el equipo que mejor fútbol practica en el mundo.
Como encontrareis multitud de resúmenes en la prensa e Internet, me limito a desvelar unas cuentas claves del partido. Una de ellas fue la actitud del Sevilla. Desde el primer minuto salió sin complejos, con la lección bien aprendida, sabiendo que el excesivo respeto a un adversario como el Barcelona es la peor forma de encarar un partido. El catedrático Juande Ramos conoce de sobra un secreto a voces: el hombre clave del Barcelona en la mayoría de los partidos no es el mago Ronaldinho, ni el depredador Eto'o. Obviamente, tampoco es Xavi Hernández. Por eso, el Sevilla salió con la consigna clara de anular a Deco. Y lo consiguió, hasta el punto de que el partido transcurrió sin apenas noticias del luso-brasileiro.
Ronaldinho y Eto'o son dos auténticos focos pero sin suministro de la estación eléctrica se apagan o iluminan como luces de posición. El cortocircuito de Deco se tradujo en un Barça empeñado en entrar por el centro, lógicamente sin resultados. Aunque es muy fácil opinar a toro pasado, creo que Rijkaard erró al dejar en el banquillo al francés Giuly, un futbolista que se mueve por la banda mucho mejor que Messi, al que la línea de cal parece acogotarle.
Otra de las claves estuvo en el centro del campo. Continuamos sin noticias de Deco pero con muchas sobre Renato, Adriano y Poulsen. Los dos brasileños constituyen una pareja infernal mientras que el danés estuvo discreto en la primera parte y fue mejorando en la segunda. De lo poco que hizo mal el Sevilla en los primeros cuarenta y cinco minutos fue dejar en los pies del danés la responsabilidad de sacar el balón jugado porque no ha demostrado excesivos modales de pasador. El ex del Schalke 04 es, no obstante, un buen par de Maresca.
Dos aspectos fundamentales más. El primero llegó en la recta final del primer tiempo. La presión asfixiante del Sevilla iba a menos y el Barça se crecía por momentos. Se hizo dueño de la pelota e incluso creó algo de peligro de forma tímida. Pero cuando sonaba la hora del Barcelona, llegó el segundo del Sevilla, en un error de Víctor Valdés. Ahí cambió definitivamente un guión, que sí se cumplió en la ida de la Supercopa de España, cuando el Barça aprovechó la falta de resuello del Espanyol para asestarle una puñalada al borde del descanso. Pero el Sevilla estaba por la labor de saltarse todos los protocolos y cuando le tocaba dar al Barça, se adelantó e hizo buena aquella máxima del entrañable Antonio Díaz Miguel: "el que da primero, da dos veces".
Y el segundo factor del que hablaba fue, precisamente, el autor de ese segundo gol. Kanouté fue el hombre del partido. Colaboró en fortalecer el centro del campo, fue el destino principal de los balones de peligro del Sevilla, abrió espacios para las balas Luis Fabiano y Renato y aprovechó su presencia física al máximo. Fantástico el ex del Tottenham, aunque para la UEFA el mejor del encuentro fue Dani Alves, muy trabajador, dispuesto tanto para incorporarse al ataque por la derecha como para secar al mismísimo Ronaldinho.
En la segunda parte, Ronaldinho se pegó más a la izquierda, tratando de que el ataque del Barcelona llegara más por las bandas. Pero seguimos sin noticias de Deco y la entrada de Iniesta fue estéril. También ingresó en cancha Gudjohnsen, que demostró ser un tipo listo, aunque no tuvo su noche con vistas al gol. Rijkaard acumuló hombres ofensivos (al fin apareció Giuly) mientras que Juande Ramos hizo lo propio con futbolistas de corte destructivo. Acabó el encuentro con Martí, Poulsen, Adriano y Maresca sobre el cesped. Y no pasó nada, salvo que el Sevilla remató la faena con el tercero. Lo dicho, existen varias formas de dar espectáculo sobre un terreno de juego. El Sevilla ejecutó la suya a la perfección.
Como encontrareis multitud de resúmenes en la prensa e Internet, me limito a desvelar unas cuentas claves del partido. Una de ellas fue la actitud del Sevilla. Desde el primer minuto salió sin complejos, con la lección bien aprendida, sabiendo que el excesivo respeto a un adversario como el Barcelona es la peor forma de encarar un partido. El catedrático Juande Ramos conoce de sobra un secreto a voces: el hombre clave del Barcelona en la mayoría de los partidos no es el mago Ronaldinho, ni el depredador Eto'o. Obviamente, tampoco es Xavi Hernández. Por eso, el Sevilla salió con la consigna clara de anular a Deco. Y lo consiguió, hasta el punto de que el partido transcurrió sin apenas noticias del luso-brasileiro.
Ronaldinho y Eto'o son dos auténticos focos pero sin suministro de la estación eléctrica se apagan o iluminan como luces de posición. El cortocircuito de Deco se tradujo en un Barça empeñado en entrar por el centro, lógicamente sin resultados. Aunque es muy fácil opinar a toro pasado, creo que Rijkaard erró al dejar en el banquillo al francés Giuly, un futbolista que se mueve por la banda mucho mejor que Messi, al que la línea de cal parece acogotarle.
Otra de las claves estuvo en el centro del campo. Continuamos sin noticias de Deco pero con muchas sobre Renato, Adriano y Poulsen. Los dos brasileños constituyen una pareja infernal mientras que el danés estuvo discreto en la primera parte y fue mejorando en la segunda. De lo poco que hizo mal el Sevilla en los primeros cuarenta y cinco minutos fue dejar en los pies del danés la responsabilidad de sacar el balón jugado porque no ha demostrado excesivos modales de pasador. El ex del Schalke 04 es, no obstante, un buen par de Maresca.
Dos aspectos fundamentales más. El primero llegó en la recta final del primer tiempo. La presión asfixiante del Sevilla iba a menos y el Barça se crecía por momentos. Se hizo dueño de la pelota e incluso creó algo de peligro de forma tímida. Pero cuando sonaba la hora del Barcelona, llegó el segundo del Sevilla, en un error de Víctor Valdés. Ahí cambió definitivamente un guión, que sí se cumplió en la ida de la Supercopa de España, cuando el Barça aprovechó la falta de resuello del Espanyol para asestarle una puñalada al borde del descanso. Pero el Sevilla estaba por la labor de saltarse todos los protocolos y cuando le tocaba dar al Barça, se adelantó e hizo buena aquella máxima del entrañable Antonio Díaz Miguel: "el que da primero, da dos veces".
Y el segundo factor del que hablaba fue, precisamente, el autor de ese segundo gol. Kanouté fue el hombre del partido. Colaboró en fortalecer el centro del campo, fue el destino principal de los balones de peligro del Sevilla, abrió espacios para las balas Luis Fabiano y Renato y aprovechó su presencia física al máximo. Fantástico el ex del Tottenham, aunque para la UEFA el mejor del encuentro fue Dani Alves, muy trabajador, dispuesto tanto para incorporarse al ataque por la derecha como para secar al mismísimo Ronaldinho.
En la segunda parte, Ronaldinho se pegó más a la izquierda, tratando de que el ataque del Barcelona llegara más por las bandas. Pero seguimos sin noticias de Deco y la entrada de Iniesta fue estéril. También ingresó en cancha Gudjohnsen, que demostró ser un tipo listo, aunque no tuvo su noche con vistas al gol. Rijkaard acumuló hombres ofensivos (al fin apareció Giuly) mientras que Juande Ramos hizo lo propio con futbolistas de corte destructivo. Acabó el encuentro con Martí, Poulsen, Adriano y Maresca sobre el cesped. Y no pasó nada, salvo que el Sevilla remató la faena con el tercero. Lo dicho, existen varias formas de dar espectáculo sobre un terreno de juego. El Sevilla ejecutó la suya a la perfección.
martes, agosto 22, 2006
Las promesas de Ramón Calderón
Lo peor de estar tres años sin ganar un título no es el hecho en sí sino el clima de ansiedad que se genera. El Real Madrid lo sabe muy bien. Cada temporada que transcurre sin nada que celebrar engorda el peso de la losa que el club debe soportar. Y es evidente que ese clima de ansiedad se está dejando sentir durante la pretemporada, en la que cada resuello de un miembro de la plantilla se eleva a categoría de noticia. Si a esto le sumamos un proceso electoral plagado de incidentes y de juego sucio, el cóctel resulta explosivo.
Una de las figuras más destacadas de este improvisado Belén -permítaseme la licencia, con disculpas anticipadas para quien pueda sentirse ofendido- es la de las promesas electorales de Ramón Calderón, sobre todo aquéllas que no ha cumplido. Cuando aún era candidato, el actual presidente merengue aseguró que el brasileño Kaká vestiría de blanco si los socios le votaban. Y a poco más de una semana para que se cierre el plazo de fichajes, su contratación parece improbable.
Sin embargo, no diría que Calderón ha incumplido promesas electorales. Más bien, no ha medido bien donde comenzaba una y donde finalizaba otra. El actual presidente merengue está cumpliendo el precepto más importante con el que se presentaba a las elecciones, esto es, dejar las decisiones deportivas en manos de los técnicos. Contrató a Fabio Capello como entrenador y se puso a su disposición para reforzar el equipo. Está claro que Cannavaro, Emerson, Van Nistelrooy y Diarra no se corresponden con los deseos del presidente sino con los del entrenador. Los del presidente pasaban por contratar a Kaká, a Cesc y a Robben, los nombres que dio en la campaña. Es decir, que él solito se metió en el lío. El tren le pillaría de todos modos. Si traía a esos jugadores, no prioritarios para el entrenador, se metía en el terreno deportivo, lo que fue muy criticado al presidente anterior. Si no los traía, hacía falso un reclamo electoral.
El tiempo lo dirá pero, vistas anteriores experiencias, Calderón ha optado por lo correcto. No obstante, también convendría que el aficionado del Real Madrid cayera en la cuenta de que en fútbol no existen fórmulas mágicas que garanticen resultados. Hacer caso a los técnicos tampoco asegura títulos. Desde luego, es una manera más ortodoxa de trabajar pero los técnicos también se equivocan. Si Joan Laporta y Sandro Rosell hubieran hecho caso a Frank Rijkard, Ronaldinho no hubiera fichado por el Barcelona. Es sólo un ejemplo.
En cualquier caso, el socio madridista no votó un fichaje, sino un proyecto. Y ese proyecto contempla hacer caso a los técnicos. El aficionado que reclame a gritos el fichaje de Kaká debería recordarse a sí mismo hace unos meses, cuando bramaba por las adquisiciones de jugadores con mucho nombre pensando en el marketing, en lo que se simplificaba con la expresión "vender camisetas". Ya lo sospechábamos: el aficionado pasa de modelos, esquemas y métodos. Sólo quiere ganar.
Una de las figuras más destacadas de este improvisado Belén -permítaseme la licencia, con disculpas anticipadas para quien pueda sentirse ofendido- es la de las promesas electorales de Ramón Calderón, sobre todo aquéllas que no ha cumplido. Cuando aún era candidato, el actual presidente merengue aseguró que el brasileño Kaká vestiría de blanco si los socios le votaban. Y a poco más de una semana para que se cierre el plazo de fichajes, su contratación parece improbable.
Sin embargo, no diría que Calderón ha incumplido promesas electorales. Más bien, no ha medido bien donde comenzaba una y donde finalizaba otra. El actual presidente merengue está cumpliendo el precepto más importante con el que se presentaba a las elecciones, esto es, dejar las decisiones deportivas en manos de los técnicos. Contrató a Fabio Capello como entrenador y se puso a su disposición para reforzar el equipo. Está claro que Cannavaro, Emerson, Van Nistelrooy y Diarra no se corresponden con los deseos del presidente sino con los del entrenador. Los del presidente pasaban por contratar a Kaká, a Cesc y a Robben, los nombres que dio en la campaña. Es decir, que él solito se metió en el lío. El tren le pillaría de todos modos. Si traía a esos jugadores, no prioritarios para el entrenador, se metía en el terreno deportivo, lo que fue muy criticado al presidente anterior. Si no los traía, hacía falso un reclamo electoral.
El tiempo lo dirá pero, vistas anteriores experiencias, Calderón ha optado por lo correcto. No obstante, también convendría que el aficionado del Real Madrid cayera en la cuenta de que en fútbol no existen fórmulas mágicas que garanticen resultados. Hacer caso a los técnicos tampoco asegura títulos. Desde luego, es una manera más ortodoxa de trabajar pero los técnicos también se equivocan. Si Joan Laporta y Sandro Rosell hubieran hecho caso a Frank Rijkard, Ronaldinho no hubiera fichado por el Barcelona. Es sólo un ejemplo.
En cualquier caso, el socio madridista no votó un fichaje, sino un proyecto. Y ese proyecto contempla hacer caso a los técnicos. El aficionado que reclame a gritos el fichaje de Kaká debería recordarse a sí mismo hace unos meses, cuando bramaba por las adquisiciones de jugadores con mucho nombre pensando en el marketing, en lo que se simplificaba con la expresión "vender camisetas". Ya lo sospechábamos: el aficionado pasa de modelos, esquemas y métodos. Sólo quiere ganar.
sábado, agosto 05, 2006
Arrancan las ligas europeas; Liverpool, la sorpresa de la pretemporada
Tras la celebración del Mundial de Alemania, las principales ligas europeas se ponen en marcha. La semana pasada se inició la competición en Escocia y Bélgica, mientras que este fin de semana supone el banderazo de salida para Turquía, Francia y Suiza, entre otras. Desde Con perdón... se hará un seguimiento de todos estos campeonatos y cada martes habrá un post resumen con lo más destacado. Para el lunes espero tener preparada una radiografía de Hamburgo y Salzburgo, los rivales de Osasuna y Valencia, respectivamente, en la previa de la Liga de Campeones.
Sin embargo, permitidme que comience comentando aspectos de la pretemporada y una auténtica sorpresa que se produjo ayer. El Liverpool de Rafa Benítez se estrelló contra el Mainz alemán y cayó por 5-0. El conjunto germano, ascendido a Primera hace dos temporadas, luchó denodadamente el año pasado por mantener la categoría. Mientras, el Liverpool afrontaba su último partido amistoso antes de acometer su eliminatoria ante el Maccabi Haifa, correspondiente a la previa de la Champions. La formación del equipo inglés contó con su defensa titular y con casi todas sus figuras en el terreno de juego, incluido Xabi Alonso, que salió como titular. Además, el Liverpool encajó los cinco goles en 45 minutos, ya que todos los tantos llegaron en el segundo tiempo. Al finalizar el partido, Benítez señaló que la historia sería diferente el próximo miércoles, ante los israelíes. Se trata de un amistoso pero para equipos como los reds la imagen siempre es importante. La propia web del conjunto británico calificaba la derrota de "humillante".
Entre los amistosos que se están disputando en Europa, llama la atención el torneo que se disputa en Amsterdam, con la participación de Ajax, Manchester United, Oporto e Inter de Milán. Ayer, el United se impuso con comodidad al Oporto por 3-1, con goles de Rooney, Scholes (ambos acabaron expulsados) y Solskjaer, que parece definitivamente preparado para su vuelta a los terrenos de juego tras dos temporadas aciagas debido a las lesiones. En el otro enfrentamiento, el Ajax empató a 1 frente al Inter, que se puso por delante en el primer cuarto de hora con un gol de Santiago Hernán Solari. El mundialista Sneijder se encargó de igualar, a tres minutos del final. El ex barcelonista Gabri fue titular y jugó los 90 minutos.
El Arsenal goleó 0-3 al AZ Alkmaar de Louis Van Gaal, con José Antonio Reyes, Cesc y Almunia como titulares. El conjunto holandés deberá adaptarse a su nueva situación, sin dos importantes referencias como Denny Lanzaadt, ahora en las filas del Wigan inglés, y el danés Kenneth Pérez, que fichó por el Ajax. Gilberto Silva, el togolés Adebayor y Van Persie, de penalty, marcaron para los gunners. En otro amistoso, el Manchester City, que comparte gira asiática con el Atlético de Madrid, venció 0-1 al Shangai Shenhua, con gol del griego Samaras, fichado en el mercado invernal procedente del Heerenven.
Francia y Turquía estrenaron ayer sus respectivas ligas con encuentros adelantados al fin de semana, en los que debutaban los campeones. El Galatasaray estuvo a punto de dar la sorpresa y caer en su primer choque, frente al Ankaraspor. Salvó los muebles Sasha Ilic, a ocho minutos del final, para establecer el 1-1 definitivo. No ha empezado bien el año el Galata, que la semana pasada cayó en la final de la Supercopa turca frente al Besiktas (0-1).
En Francia no hubo lugar para las dudas. El Olympique de Lyon, que sí se hizo con la Supercopa gala, venció 1-3 al Nantes, con Diarra, pretendido por el Real Madrid, como titular y sin nueve de sus jugadores habituales, aún descansando tras el Mundial. Es, sin duda, el equipo a batir en un campeonato que está pendiente de Ribery y sus deseos de abandonar el Olympique de Marsella.
Escocia vivirá su segunda jornada. En la primera, sin sorpresas, con victorias de Celtic, Rangers y Hearts, previa a su debut en la Liga de Campeones frente al AEK de Atenas de Lorenzo Serra Ferrer.
Sin embargo, permitidme que comience comentando aspectos de la pretemporada y una auténtica sorpresa que se produjo ayer. El Liverpool de Rafa Benítez se estrelló contra el Mainz alemán y cayó por 5-0. El conjunto germano, ascendido a Primera hace dos temporadas, luchó denodadamente el año pasado por mantener la categoría. Mientras, el Liverpool afrontaba su último partido amistoso antes de acometer su eliminatoria ante el Maccabi Haifa, correspondiente a la previa de la Champions. La formación del equipo inglés contó con su defensa titular y con casi todas sus figuras en el terreno de juego, incluido Xabi Alonso, que salió como titular. Además, el Liverpool encajó los cinco goles en 45 minutos, ya que todos los tantos llegaron en el segundo tiempo. Al finalizar el partido, Benítez señaló que la historia sería diferente el próximo miércoles, ante los israelíes. Se trata de un amistoso pero para equipos como los reds la imagen siempre es importante. La propia web del conjunto británico calificaba la derrota de "humillante".
Entre los amistosos que se están disputando en Europa, llama la atención el torneo que se disputa en Amsterdam, con la participación de Ajax, Manchester United, Oporto e Inter de Milán. Ayer, el United se impuso con comodidad al Oporto por 3-1, con goles de Rooney, Scholes (ambos acabaron expulsados) y Solskjaer, que parece definitivamente preparado para su vuelta a los terrenos de juego tras dos temporadas aciagas debido a las lesiones. En el otro enfrentamiento, el Ajax empató a 1 frente al Inter, que se puso por delante en el primer cuarto de hora con un gol de Santiago Hernán Solari. El mundialista Sneijder se encargó de igualar, a tres minutos del final. El ex barcelonista Gabri fue titular y jugó los 90 minutos.
El Arsenal goleó 0-3 al AZ Alkmaar de Louis Van Gaal, con José Antonio Reyes, Cesc y Almunia como titulares. El conjunto holandés deberá adaptarse a su nueva situación, sin dos importantes referencias como Denny Lanzaadt, ahora en las filas del Wigan inglés, y el danés Kenneth Pérez, que fichó por el Ajax. Gilberto Silva, el togolés Adebayor y Van Persie, de penalty, marcaron para los gunners. En otro amistoso, el Manchester City, que comparte gira asiática con el Atlético de Madrid, venció 0-1 al Shangai Shenhua, con gol del griego Samaras, fichado en el mercado invernal procedente del Heerenven.
Francia y Turquía estrenaron ayer sus respectivas ligas con encuentros adelantados al fin de semana, en los que debutaban los campeones. El Galatasaray estuvo a punto de dar la sorpresa y caer en su primer choque, frente al Ankaraspor. Salvó los muebles Sasha Ilic, a ocho minutos del final, para establecer el 1-1 definitivo. No ha empezado bien el año el Galata, que la semana pasada cayó en la final de la Supercopa turca frente al Besiktas (0-1).
En Francia no hubo lugar para las dudas. El Olympique de Lyon, que sí se hizo con la Supercopa gala, venció 1-3 al Nantes, con Diarra, pretendido por el Real Madrid, como titular y sin nueve de sus jugadores habituales, aún descansando tras el Mundial. Es, sin duda, el equipo a batir en un campeonato que está pendiente de Ribery y sus deseos de abandonar el Olympique de Marsella.
Escocia vivirá su segunda jornada. En la primera, sin sorpresas, con victorias de Celtic, Rangers y Hearts, previa a su debut en la Liga de Campeones frente al AEK de Atenas de Lorenzo Serra Ferrer.
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