viernes, mayo 26, 2006

A propósito de Henry

En ocasiones, los aficionados al fútbol demuestran una infinita paciencia, sobre todo cuando llega el tan traído y llevado asunto de los fichajes. El nombre de Thierry Henry tenía todas las papeletas para ser el protagonista del culebrón veraniego de cada año pero el propio delantero francés se encargó de pinchar el globo con el anuncio de su permanencia en el Arsenal cuatro años más.
Hasta aquí, todo correcto. ¿A qué viene lo de la paciencia? Viene porque desde el invierno se venía diciendo que el fichaje de Henry por el Barcelona era un hecho. Se habló de la existencia de un precontrato, de acuerdos totales, incluso de compromisos con cláusula de penalización por incumplimiento. Y en todo esto, poca, muy poca verdad.
Los medios editados en Barcelona han seguido de cerca la historia pero los de Madrid no le han ido a la zaga, con un supuesto interés del Real Madrid en hacerse con los servicios de Henry. Se llegó a hablar de un intento a la desesperada de Fernando Martín, cuando aún aguantaba al frente del palco del Bernabéu, de atar al crack galo en tiempo récord para tratar de convencer a la junta directiva de que lo mejor era mantener el status quo y no convocar elecciones. Una vez defenestrado Martín, también se insistió desde los diarios deportivos editados en Madrid que el club de Chamartín estaba dispuesto a hacerse cargo de la penalización que supondría romper el compromiso de Henry con el Barcelona para así poderlo incorporar a sus filas.
Sin embargo, la decisión de Henry de ser fiel al club londinense lo ha descubierto todo. Es obvio que el compromiso con el Barcelona no existía ni tampoco la cláusula de compensación. Porque está claro que si Henry (o el Arsenal en nombre del futbolista) hubiera tenido que pagar una penalización para romper el supuesto acuerdo con el Barcelona, la información no habría tardado mucho en aparecer en la prensa, muy probablemente en la catalana, filtrada por el club culé, que haría ver así a sus aficionados que hizo lo imposible por fichar al delantero. José Luis Carazo, del Sport, no admitió en El Rondo de TVE haber contado a sus lectores varias milongas pero sí reconoció que, como mucho, Henry pudo firmar con el Barcelona un acuerdo de intenciones. Coincidiremos todos, o la mayoría, en que tener un compromiso que no obliga a nada y por cuya ruptura no hay que pagar nada, es, al modo castizo, como “el que tiene un tío en Alcalá, que ni tiene tío, ni tiene ná”.
Y como el mundo y el fútbol, el fútbol y el mundo están cada vez más globalizados, también hay versión de la historia a la inglesa. David Dein, vicepresidente del Arsenal, aseguró que “dos equipos españoles” habían ofrecido al Arsenal 73,5 millones de euros por Henry. Muy cuco él, Dein evitó dar nombres aunque dijo que no hacía falta “decir de cuáles se trata”.Desconozco si la afición del Arsenal pedirá explicaciones a sus responsables sobre por qué no se aceptó esta cantidad teniendo en cuenta de que los gunners están endeudados hasta las cejas por la construcción del Emirates Stadium, el campo que sustituye al mítico Highbury Park, con macroemisión de bonos por medio que pondría en peligro incluso la propiedad del club. También deberían explicar por qué en su día, y ya con deudas hasta el cuello, no aceptaron los cerca de 30 millones de euros que el Madrid les ofrecía por Patrick Vieira para un año después decir sí a su fichaje por la Juventus, que pagó 10 millones menos. Pero claro, para dar explicaciones todo esto tendría que ser real y eso sería mucho hablar. Lo dicho, paciencia de santos.

domingo, mayo 21, 2006

El 'pos bioteón' del Real Madrid

Corrían tiempos de cambio en la antigua Grecia, en los albores de la impresionante expansión geográfica protagonizada por Alejandro Magno y no muy lejos del inicio del periodo helenístico. En este ambiente de transformación, Platón escribe uno de sus diálogos más célebres, el Gorgias, sobre retórica y política. Tal clima de transición es expresado con una pregunta que se formula el protagonista que da nombre al diálogo: pos bioteón? Es decir, "¿cómo hemos de vivir?".
Salvando unas cuantas distancias, tanto temporales como conceptuales, en ésas debe estar el Real Madrid actual, en su particular 'pos bioteón': preguntándose cómo ha de vivir sin algunas de sus estrellas, cómo ha de vivir en un fútbol en el que la condición física se ha vuelto fundamental, cómo ha de vivir en un entorno en el que otros clubes se han reforzado de forma primorosa.
Con esa papeleta se encontrará el hombre al que los socios otorguen la confianza para llevar los designios del club durante los próximos cuatro años. Hasta el momento, los futuros candidatos se han apresurado, en sus intervenciones en los medios de comunicación, a insistir en que no caerán en los errores de la época de Florentino Pérez. Pero el socio no es tonto y es capaz de llegar hasta ahí el solito, sin necesidad de ayuda exterior. A partir de este principio, el futuro presidente tendrá que tener clara la respuesta a pos bioteón?
El Real Madrid tendrá que acostumbrarse a vivir sin tanto marketing, sin tanta estrella mediática, sin figuras y figurones como Emilio Butragueño, con una organización deportiva funcional, definida y efectiva. Y con futbolistas que tengan hambre de títulos. Y un símbolo del cambio es la retirada de Zidane. El equipo también tiene que aprender a vivir sin Zidane y la solución no está en encontrar el recambio para el francés, porque no existe, sino en modificar el modo de jugar. Es sólo un ejemplo, uno de los muchos palillos que la nueva junta directiva tendrá que tocar.
Aún no se conocen los nombres de los candidatos ni cuántos se presentarán a las elecciones. Pero aquel que tenga clara la respuesta al pos bioteón? debería tener mucho ganado. Puede ser un verano interesante para leer o releer a Platón, entre partido y partido del Mundial o entre debate y debate electoral.

miércoles, mayo 17, 2006

Qué gran doblete

Enorme. Para ponerse en pie. Para quitarse el sombrero. La temporada del F.C.Barcelona, culminada majestuosamente con un memorable triunfo en la Champions League, será para recordar en mucho tiempo. Y no sólo por lo que el equipo ha ganado sino también por la dificultad de los logros. El fútbol español bien puede sentirse orgulloso de tener un club como el culé, al que hoy Europa y el mundo entero rinde pleitesía y admiración con todo merecimiento.
Cuatro eran los títulos que el Barça encaraba a comienzos de temporada. Poco ha dejado a los demás. Ha logrado tres de ellos (Supercopa de España, Liga y Copa de Europa) y la Copa se le escapó en una mala noche en Zaragoza. Con ser complicado de por sí el logro, lo es aún más tratándose de la Liga española, la más difícil del continente, como ha quedado sobradamente demostrado. Donde hay equipos como el Sevilla, el campeón de la Copa de la UEFA, que no ha podido obtener plaza para disputar la Liga de Campeones la próxima temporada. Una Liga donde cualquiera de los diez primeros de la clasificación es capaz de ponérselo difícil al más pintado. En esa Liga, el Barça sólo ha perdido cuatro partidos, aunque en realidad sólo tres equipos han conseguido derrotarle porque dos de esas derrotas fueron ante el mismo contrincante: el Atlético de Madrid.
Para lograr tal gesta hay que tener una plantilla de muy buenos jugadores. Pero hace falta algo más: unión, compromiso, sacrificio y entrega. Y hambre, mucha hambre de triunfos. Y todo eso lo tiene el Barça.
En la final se topó con un jeroglífico complicado. A cualquiera se le pondría favorable la final si el rival se quedara con diez... menos si ese rival es el Arsenal, con diferencia el equipo europeo que mejor ocupa el terreno de juego. Los gunners fueron capaces de rehacerse, marcar un tanto y hacer que el juego del Barcelona se diluyera en un sinfín de pases que no terminaban de culminar una ocasión de peligro. Pero el Barça es de recursos ilimitados. Y cuando Ronaldinho jugaba demasiado atrás, Deco no aparecía y Eto'o se perdía entre la defensa rival, llegaron unos fontaneros de lujo para desatascar el juego: Iniesta, Larsson, Belleti.
Un poco antes, Henry pudo matar el partido en un mano a mano con Víctor Valdés. Pero ahí está la diferencia. Si al Arsenal le falla Henry y se le cansa Fábregas (pedazo de futbolista) da poco más de sí, aparte de la entrega sin cuartel de Ljungberg y Hleb, el soldado bielorruso que Wenger reclutó hábilmente en el Stuttgart. El Barça de la final se pareció al Nadal del domingo pasado frente a Federer en Roma: perdía 4-1 en el quinto set contra el mejor tenista del mundo, tras más de 4 horas de partido... y todavía tenía recursos para desorientar al contrario y llevarse el partido.
Para más tarde queda el eterno debate: ¿debe ahora el Barça renovar el equipo? ¿se resentirá el hambre de los futbolistas después de esta gran temporada? Es fácil opinar cuando las crisis están encima pero es tremendamente complicado hacer "corte y confección" con una plantilla que se ha salido del mapa. Como reza el himno del Barça, hoy "tot el camp es un clam". De cuestiones como las anteriores dependerá que siga siendo un "clam" durante años. Por el momento, si llega finalmente Henry, a quien se vio con gestos de complicidad con los futbolistas del Barça al terminar el encuentro, la plantilla sube aún más enteros, aunque no han faltado los que han dado las luces de alarma: ¿no serán demasiadas figuras? Los cules podrían poner sus barbas en remojo ante el afeitado radical que ha sufrido su vecino y eterno enemigo.
Pero la reflexión será para más tarde. Toca disfrutar porque la leyenda de un grande crece. Y ese grande es de los nuestros. Por cierto, el Rey de nuevo talismán.

martes, mayo 16, 2006

El libro de Florentino

Acerté a pasar el domingo por delante de El Rondo, el programa de TVE, justo cuando Roberto Gómez, uno de sus habituales colaboradores, blandía en sus manos un libro que recopila los discursos del ex presidente del Real Madrid Florentino Pérez desde su proclamación como máximo mandatario merengue hasta la despedida con motivo de su dimisión.
Quedé en cierto modo frustrado porque tenía conocimiento de la existencia del libro desde el viernes por la noche y pensé escribir un post al respecto con una serie de reflexiones al hilo del hallazgo. Pero al final no lo hice y pensé que Gómez le quitaría toda la gracia al asunto porque se iba a lucir. Cuál fue mi sorpresa cuando por todo comentario dijo: "este libro recoge todos los discursos de Florentino Pérez desde 2000 hasta 2006. Para el que tenga problemas de sueño se lo recomiendo. Es un ladrillo..."
Pienso que el libro es algo más que un "ladrillo". Sobre todo por algunos detalles que, obviamente, no tienen que ver con su interior. El volumen ha llegado al domicilio de los socios del Real Madrid. El sobre en el que se ha enviado no tiene ninguna identificación, no lleva el nombre y escudo del club como aquellos en los que llegan las comunicaciones habituales a los socios. Tampoco va con el habitual envoltorio de otros envíos como la revista Hala Madrid o documentación referida a la Fundación. Por todo remite se puede leer: "Apartado de Correos 1080. Madrid 28080".
Es decir, el envío no procede "oficialmente" del club. Sin embargo, ha llegado de forma certera a sus socios, cada uno de los cuales aparece identificado con su número de carnet actualizado, en la etiqueta que lleva su nombre y dirección. Con un proceso electoral por delante, es extremadamente delicado que alguien tenga en su poder el listado de los socios y sea capaz de realizar un mailing como el descrito.
La semana pasada circuló el comentario de que Florentino Pérez tenía preparados decenas de miles de votos por correo para favorecer la candidatura de un "tapado" que actuaría bajo su dictado. A día de hoy, quien más quien menos busca ese tapado. En Maracana 06, emitido por Cuatro, creen haber dado con él: Juan Miguel Villar Mir. Cualquier nombre que aparezca ligado al ex presidente madridista puede tener el futuro solucionado o más complicado que ninguno. Lo que sí parece cierta es la existencia del listado de socios viajero. Quizá el envío de las obras completas de Pérez no haya sido más que un aviso, destinado a navegantes, de que alguien tiene esa lista. Y eso es mucho más sustancial que el "ladrillo" de Roberto Gómez.

domingo, mayo 14, 2006

Aquellas tardes de domingo

Siempre recordaré aquellas tardes de domingo de mi infancia, pegado al transistor para escuchar los partidos de Liga; con nostalgia pero también con un cierto regusto amargo. Porque no contábamos con mucho más para llevarnos una alegría, una decepción... en definitiva, un elemento de pasión.
Ayer fue domingo y no hubo fútbol de Primera División. Sin embargo, fue uno de los más apasionantes del año en lo que se refiere al terreno deportivo. Comenzó de madrugada, cuestiones de diferencia horaria, con los motociclistas en China y ese prodigio llamado Daniel Pedrosa, que lograba su primera victoria en Moto GP. Me pregunto cuándo se le quitará la cara de niño que tiene; quizá sea cuando su bendita desvergüenza haya desafiado todo lo habido y por haber. Hace 15 días se nos partió el alma cuando se fue al suelo en la última vuelta y perdía las opciones de mantener el tercer puesto que ocupaba en el Gran Premio de Turquía. En línea de meta pedía perdón a todo el equipo. Lo que se guardó muy bien fue la manera de compensarles. Pero que nadie duda que ya entonces la estaba pensando. En 250 cc. se imponía Héctor Barberá y en 125 cc. Alvaro Bautista se subía al podio con un tercer puesto.
Con lo de Fernando Alonso corremos el riesgo de acostumbrarnos a los buenos resultados y perder la referencia de lo difícil que es lo que está logrando. Su victoria sin paliativos en el Gran Premio de España fue una nueva demostración de que es un auténtico número 1. A la misma hora que Alonso pisaba el acelerador en busca del triunfo en Montmeló, Rafa Nadal saltaba a la pista central del Foro Itálico para jugar la final del Masters Series de Roma. Su trabajo concluyó, con triunfo, cinco horas y cinco minutos después. Durísimo partido a cinco sets, con tres tie-breaks incluidos. Nadal tuvo que levantar un 4-1 adverso en el último set y un 4-2 en la última muerte súbita. Ah, unos pequeños detalles: todo eso lo hizo frente al número 1 del mundo, Roger Federer, al que vence 5-1 en sus enfrentamientos individuales. Y con ésta suma 53 victorias en tierra batida, con lo que iguala el récord de un tal Guillermo Vilas. Y a Federer le ha ganado este año otras dos finales: Monte Carlo y Dubai (sobre superficie dura).
Por medio quedaron otras actuaciones memorables: la gran etapa de José Enrique Gutiérrez en el Giro de Italia, en cuya clasificación general figura segundo tras Iván Basso, gran favorito para el primer Tour de Francia post-Armstrong; la victoria de Paquillo Fernández en la prueba de 20 kilómetros de la Copa del Mundo de marcha; los dos oros logrados por Lenika de Simone en la Copa del Mundo de gimnasia artística.
Como un guiño a La aguja, uno de los fieles seguidores del blog, añadiremos que falló el rugby porque los chicos del XV del León perdieron en Alemania. Pero aún se puede remontar, en la Ciudad Universitaria, el próximo 27 de mayo.
Siempre recordaré aquellas tardes de domingo, entre el transistor, la última pachanga del fin de semana en el parque de debajo de casa y los tímidos vistazos a la cartera pensando en el cole al día siguiente. Pero también me preguntaré siempre quién robó a mi niñez días como el de ayer... aunque no tuviera nada de fútbol.

sábado, mayo 13, 2006

Y Sevilla, Sevilla, Sevilla…

Europa vibra desde el miércoles con el himno compuesto por El Arrebato para el centenario del Sevilla, el flamante campeón de la Copa de la UEFA. La magnífica victoria del equipo español es el triunfo, una vez más, del equipo por encima de las individualidades. Un conjunto elaborado con paciencia, con tiempo y con profesionalidad.
El mérito del Sevilla de Juande Ramos, como lo fue antes el de Joaquín Caparrós, es que sabe perfectamente a lo que juega. Cada pieza del tablero conoce perfectamente los movimientos que debe hacer. Son futbolistas de perfil medio, con recambios sencillos, que no afectan a la calidad, sin ausencias traumáticas. Y por último, pero no menos importante, están muy bien preparados físicamente. Junto con el Barcelona, ha sido el único equipo español que ha aguantado hasta el final en dos competiciones, las dos más exigentes si nos atenemos al número de partidos. Y ha llegado a la recta final en plenitud de facultades.
La prueba más evidente de que se trata de un equipo en el sentido más amplio del término es que la estrella es el director deportivo, Monchi. En su etapa como portero del Sevilla le gustaba más el banquillo que el terreno de juego, en el que siempre se encontraba inseguro. No había duda, era hombre de despachos. Y en ellos, se sale del mapa. En los fichajes, muchos aciertos y casi ningún error. Quizá, uno de los pocos fue la llegada de Dragutinovic para suplir la baja de Sergio Ramos. Eso sí, lo enmendó con celeridad con el fichaje de Escudé, al que el Ajax dejó escapar de forma incomprensible. Monchi es el responsable del aterrizaje de auténticas perlas, que aportan beneficios tanto al equipo como a la tesorería del club a la hora de marcharse. Uno de ellos, Julio Baptista, ya lo ha hecho; otros, como Daniel Alves, podrían hacerlo en breve. Mientras, el Sánchez Pizjuán disfrutará de Renato, Adriano, Luis Fabiano… y dos auténticos prodigios en el centro del campo: Martí, que ya estaba pero que cada año crece más, y Maresca, al que muy pocos conocían pese a jugar en un fútbol tan cercano como el italiano.
Y todo esto sin olvidar la cantera, de la que no paran de salir buenos futbolistas. Sin llegar siquiera a veteranos, Reyes y Sergio Ramos ya tienen dignos sucesores en Jesús Navas, Puerta y Kepa, entre otros.
No está mal que, aunque sólo sea de vez en cuando, el premio le llegue a los que hacen las cosas bien. Ganar la Copa de la UEFA debe ser un estímulo para seguir por el camino correcto con una dosis añadida de responsabilidad. Porque lograr títulos siempre debe incrementar la responsabilidad; en ningún caso, conducir a la relajación.

jueves, mayo 04, 2006

¡Felicitats, campió! ¡Felicidades, campeón!

En pocas ocasiones, la Liga ha tenido un campeón injusto. El F.C.Barcelona se ha hecho merecedor al título, casi desde el primer momento. Ese casi es culpa de un inicio titubeante que, no olvidemos, llegó a situar al Barça cinco puntos por detrás del Real Madrid. Pero una vez que los de Rijkaard engrasaron la maquinaria ya no hubo quien les parara.
Además de ser un conjunto solvente en los marcadores, ha practicado un fútbol fuera del alcance del resto de sus rivales. Un fútbol basado en la calidad de sus estrellas pero también en un derroche físico admirable y en una disciplina táctica digna de elogio. Un equipo sin apenas fisuras, difícil de sorprender, que ha sabido sobreponerse a adversidades como la larga lesión de Xavi y que ha encontrado en Messi a un futbolista muy interesante, al que no obstante debe proteger tanto en los físico como en lo psicológico.
Es complicado encontrar aspectos negativos. Por mencionar un par de ellos, la poca participación de los fichajes de este año, Van Bommel y muy especialmente Santi Ezquerro; la sensación de que el equipo echa de menos en exceso a Ronaldinho cuando el brasileño no está en el terreno de juego.
Entiendo que los jugadores estén algo molestos porque no se conceda al título la importancia que se merece. Ganar la Liga dos años seguidos no está al alcance de cualquiera. Pero... en el horizonte espera una final de la Champions cuyo influjo es demasiado poderosos. Ya echamos de menos por España a la copa de las orejas grandes. Deseamos que venga a visitarnos por undécima vez.
Hoy no voy a desenmascarar a los que trataron de afear el triunfo azulgrana con el discurso de las ayudas arbitrales. Primero, porque ya lo he hecho unas cuantas veces; segundo, porque sería robarle protagonismo a la auténtica estrella: el mejor equipo de España, hoy por hoy, y probablemente de Europa (a falta de ratificarlo el 17 en París). ¡Felicitats, campió!

domingo, abril 30, 2006

Zidane, el número 5

Ahora que ha anunciado su retirada cuando finalice el Mundial, ahora que sabemos que nos queda muy poco de disfrutar de su juego, ahora podemos decirlo: Zinedine Zidane entra en el club de los elegidos, de los míticos. Zidane se convierte en uno más de los tradicionalmente considerados como mejores jugadores del mundo, a saber: Pelé, Di Stéfano, Cruyff y Maradona. Ahora podemos saber por qué Zizou eligió el número 5 para jugar en el Real Madrid. Fue un guiño a la Historia, un desafío al club de los elegidos para que lo tuvieran en cuenta y le abrieran la puerta. Pareció decirles: "yo soy el quinto, me marcaré este número y así llegaré al Olimpo". Ahora sí, Zidane es el quinto Beatle, el quinto jinete del Apocalipsis, el quinto elemento, la quinta estación del año, el quinto mosquetero.
El secreto de Zidane siempre ha estado en la humildad. El mago francés jamás ha olvidado sus orígenes, cuando de niño jugaba en una pequeña plaza muy cercana a su casa, en el modesto barrio marsellés de La Castellane. A su madre no le gustaba mucho la idea, sobre todo porque el pequeño Yahid siempre estaba con muchachos mayores que él. Pero le permitía estar en la calle ya que el balcón de la vivienda de los Zidane daba a la plaza convertida en campo de juegos. Allí los chicos jugaban al futbol o montaban en bici. Zizou siempre optó por el balón, influido sin duda por su tío Djamel, que fue futbolista en Argelia y representó al país magrebí en el Mundial de España 82. Djamel Zidane era un fino mediapunta, estilete junto a Madjer y Belloumi de aquel conjunto que sorprendió a todos en aquella cita, de la que quedó eliminado por una sonrrojante componenda entre alemanes y austriacos. El tío de Zizou fue titular en la llamativa victoria de Argelia ante Alemania (2-1) en El Molinón y también en la derrota frente a Austria (2-0) en el Carlos Tartiere.
Zizou tenía 10 años cuando su tío probó la experiencia mundialista. Poco podía imaginarse que vengaría y de qué manera la afrenta a la familia, aunque con una camiseta, un escudo y una bandera diferentes. Zinedine Zidane seguía jugando con chicos mayores que él. Quizá por eso fue capaz de dar el salto a un equipo como el Cannes cuando tenía sólo 14 años, de la mano de Luis Fernández, que había compartido la participación en España 82 con Djamel Zidane. En aquella ocasión, tuvo que contar con el permiso de sus padres, que veían con cierto recelo el giro que estaba dando la vida de su hijo.
Su progresión a partir de ahí es bien conocida, con un importante punto de inflexión. Zidane comienza en el verano de 1995 su cuarta temporada en las filas del Girondins de Burdeos, un equipo que busca por entonces reverdecer viejos laureles. El club busca estar en competición Europea y se inscribe en la Intertoto, en unos años en los que este atajo es descartado por equipos españoles e italianos, que la consideran casi humillante. Y de la Intertoto a la final de la Copa de la UEFA, con un equipo en el que, además de Zidane, destacan el lateral izquierdo Lizarazu y el delantero centro Dugarry. Ellos contribuirán a dar la gloria a Francia tres años después, en su Mundial. En esa final cayeron frente al Bayern de Munich pero abrieron un escaparate a Europa y al mundo.
Capaz de pases inverosímiles, controles imposibles, goles espectaculares... Zidane siempre vio la jugada algo más de un segundo antes que sus rivales (incluso, a veces, antes que sus compañeros). Por eso pienso que nunca olvidó sus origenes en La Castellane, cuando se veía obligado a mirar a todas partes, a hacer la última jugada antes de que su madre le llamara para subir a casa, para ganarse el respeto de los mayores. Zidane supo cuadrar el destino. Comenzó en La Castellane y va a terminar en la Castellana. Tuvo sus primeras nociones de un Mundial con la eliminación de su tío en 1982 y le vengó 16 años después.
Y sobre todo, cuadró un palmarés imponente. Un Mundial, una Eurocopa, una Copa de Europa, dos Supercopas de Europa, dos Intercontinentales. En el plano personal, un balón de oro y tres premios FIFA World Player.
La magia de Zidane, algo difuminada en los últimos meses por la decadencia de su físico, se apaga. Como sabio del fútbol, ha elegido el momento oportuno para marcharse. Desaparecerá la figura del bailarín hecho futbolista, la imagen del jugador con frac, pajarita y chistera. Pero no la olvidaremos. Un día después de su retirada definitiva, Zidane pasará al Olimpo de los Grandes. Ya será uno de ellos.

lunes, abril 24, 2006

La dictadura de Martínez

Hace unos días anunció su retirada la tenista Conchita Martínez. La noticia me causó una gran lástima, principalmente por dos motivos. En primer lugar, se marcha una de las deportistas españolas más importantes de todos los tiempos, con un notable palmarés adornado por un torneo de Wimbledon, cinco títulos de Copa Federación (el equivalente femenino de la Copa Davis), varias medallas olímpicas, etc.
Sin embargo, el historial se me antoja demasiado corto para lo que pudo llegar a ser Conchita. Ahí radica el segundo motivo por el que su retirada me apenó. Durante algunos años, Martínez fue la tenista con más clase de su generación, por encima de las Graf, Seles, Davenport y, por supuesto, Arantxa Sánchez Vicario. Su drive era inigualable, potente y ajustado, y su estilo de juego, elegante como el que más. Cuando Conchita Martínez estaba a gusto en la pista, uno se podía quedar embobado viendo el espectáculo que daba.
Pero a Martínez siempre le perdió la cabeza. Se fue de muchos de esos partidos en los que estaba bordando el tenis antes de tiempo por el más mínimo detalle: un error de los jueces de línea, una leve distracción, un golpe que no sale, un error no forzado... quién sabe lo que pasaba por aquella cabeza. Con un carácter más sólido, más sereno, Conchita hubiera impuesto una auténtica dictadura en el tenis femenino. En todas las pistas, sobre todas las superficies.
Por eso encontré un doble motivo para entristecerme por el adiós de Conchita. Su carácter también llevó a los medios de comunicación a desentenderse de ella y prestar más atención a Arantxa, mucho más mediática, con mayor confianza en sí misma. Los medios sólo se centraron en Conchita cuando hubo asuntos extradeportivos por medio: su extraña relación con Eric Van Harpen, quien fuera su entrenador durante muchos años (se llegó a decir que la maltrataba), los rumores sobre una supuesta relación amorosa con la tenista puertorriqueña Gigi Fernández, los "piques" con Arantxa que la hicieron aún más impopular.
El otro día pudo retirarse la más grande. Pero sólo lo hizo una de nuestras mejores tenistas, tras Virginia Ruano y Arantxa Sánchez, por este orden. La diferencia entre ambos puntos está en la cabeza porque sería de necios pensar que al tenis se juega sólo con los brazos y las piernas.

miércoles, abril 19, 2006

Cuando el mayor rival es uno mismo

El F.C.Barcelona lo ha logrado: se ha quedado sin rivales. Hace ya tiempo que en España sólo se puede soñar con alcanzar el juego y la efectividad del conjunto azulgrana. Por lo demostrado hoy en Milán y, en general, durante toda la temporada, el Barça tampoco cuenta con un adversario capaz de hacerle frente en Europa. Es cierto que resta el partido de vuelta contra uno de los más grandes del Viejo Continente pero lo que se pudo ver sobre el césped del Giuseppe Meazza no sólo fue un Barça superior sino, en ocasiones, hasta sobrado, hasta con el freno de mano activado. Y eso, tratándose de unas semifinales de Champions y con el Milán enfrente, es decir mucho.
Los culés han llegado al punto donde el enemigo más fuerte que tienen se llama F.C.Barcelona. Ahora es el momento de mantener la concentración, por difícil que parezca, y seguir adelante, con el mismo paso, sin bajar la guardia. Cuando uno mira hacia atrás y no ve a los perseguidores inevitablemente se relaja. Este es el único paso que le queda al Barcelona para hacer historia y lograr su segunda Copa de Europa. Y el enemigo es difícil, entre otras cuestiones porque lleva la misma camiseta y tiene las mismas caras.
El Barcelona ha actuado hoy como el corredor de 100 metros lisos, que en las series previas a la final se deja ir en los últimos metros, cuando tiene la clasificación asegurada, con un doble propósito: ahorrar energías y ocultar a los rivales su verdadero estado de forma, evitando establecer una marca de referencia. Ni siquiera hay margen para el error. En el terreno de juego, el Barça se sitúa tan bien que siempre parece que tiene más futbolistas que el rival, lo que no impide que se despliegue con una velocidad endemoniada en las contras. Además, enfrente tiene a un conjunto que acusa el paso del tiempo. El Barça salió ganando cuando logró evitar al Olympique de Lyon, hoy por hoy el único conjunto que puede equipararse al azulgrana en el plano físico.
El máximo peligro ahora es el exceso de confianza y las excentricidades que suelen cometer algunos cuando se ven en lo alto. Si Laporta continúa haciendo guiños a la política en nombre del club y lleva a cabo locuras como el alquiler de Samuel Eto'o a un equipo saudí en plena temporada podría ser el principio del fin, como sucedió en el Real Madrid cuando Florentino Pérez comenzó a tocar teclas sensibles de la nave creyendo que ésta jamás se estrellaría. De lo contrario, veinte años después de la gran decepción de Sevilla frente al Steaua de Bucarest, el Barça dará una alegría a los suyos. La diferencia es que aquel equipo estaba cerrando un capítulo glorioso y éste se encuentra en los albores de otro que promete ser aún mejor.

lunes, abril 17, 2006

La Copa de Tamudo y César

La final de la Copa del Rey, grandiosa, bonita y espectacular como siempre, confirmó que este torneo es peculiar, diferente del resto. Una aventura caprichosa, traicionera, que puede acarrear más de un disgusto pero cuyo triunfo sabe a gloria.
La Copa tiene sus elegidos y también sus defenestrados. Sostiene a unos en la gloria y condena a otros a los infiernos. Fue el primer peldaño para que la carrera de un joven entrenador como Víctor Fernández sufriera una espectacular evolución. Primero hizo al Zaragoza campeón de Copa y después, de la Recopa, con aquel gol desde el centro del campo de Nayim a Seaman en el viejo Parque de los Príncipes de París. La Copa terminó de encumbrar a Samuel Eto'o, que no sólo la ganó con el Mallorca sino que fue el mejor de aquella final de Elche frente a un descendido Recreativo de Huelva. El centenario torneo ya le había hecho un guiño al equipo balear unos cuantos años antes, cuando estaba liderado por un jovencísimo Miguel Angel Nadal. El denominado torneo del K.O. mantiene una especial relación con los porteros. Hizo héroes a Esnaola y García Remón en sendas tandas de penalties.
Por eso, el miércoles fue la Copa de Tamudo, futbolista al que este trofeo siempre le tiene preparado un guiño especial. En una jugada de picardía, inició el triunfo del Español en 2000 frente al Atlético de Madrid, que posteriormente remataría el hoy deportivista Sergio. El miércoles, los periquitos hicieron pedazos los planes de Víctor Muñoz en 90 segundos y el culpable volvió a ser Tamudo.
Pero ya dijimos que la Copa también es caprichosa y traicionera. La jugada de la final de 2000, disputada en Mestalla, fue a costa de la desgracia de Toni Jiménez, que a causa de estas cosas del fútbol, es más recordado por ese error que por la medalla de oro olímpica en Barcelona 92, cuando por entonces defendía los colores de la U.E.Figueras.
El primer gol del pasado miércoles se debió a una intervención no demasiado afortunada de César Sánchez, un auténtico maldito de la Copa. Tres finales, tres derrotas. A la primera llegaba tras arrebatarle la titularidad en el Real Madrid a Iker Casillas. Un gol bajo piernas de Sergio, ya con la camiseta del Deportivo de La Coruña (otro futbolista que debe mucho a la Copa), comenzó a enterrar a los blancos y, de paso, al arquero extremeño. Dos años después, César llegaba a la final contra el Zaragoza en Montjuic ya como portero suplente. El gol decisivo del hoy colchonero Galetti, tras un disparo lejano en la prórroga, le acarreó numerosas críticas a César. Avatares del destino, César fue a parar a aquel equipo que le dejó por segunda vez con la miel en los labios; ironías de la vida, él mismo comenzó a perder la final del miércoles con el despeje de un lanzamiento de falta de Iván de la Peña que nunca debió poner en el terreno de juego.
La Copa sólo tuvo clemencia con César al ahorrarle unos cuantos minutos con su expulsión. Así es el torneo del K.O. Te hace héroe o villano. Sólo para valientes. Quizá por eso, algunos tratan de devaluarla, por desgracia, con algún éxito.

lunes, abril 10, 2006

El castigo

Si a la salida del Bernabéu se hubiera informado a los aficionados de que los futbolistas del Real Madrid tenían unas minivacaciones de dos días y medio, la mayoría habría reaccionado diciendo que no las merecen, que entrenan poco y que, si por ellos fuera, se las quitarían. Se conoce que este pensamiento también atravesó la cabeza del presidente madridista, Fernando Martín; y también se ve que hizo alguna que otra consultilla a la almohada porque el "castigo" finalmente se quedó en nada o casi nada. En cualquier caso, el presidente jamás se puede comportar como si fuera un aficionado más. Para eso ocupa ese cargo.
Que en este Real Madrid no funciona el discurso de la mano dura es tan obvio como lo que se escribió en este blog hace pocas fechas: el equipo no va a luchar por ser segundo. Martín puede reunirles todos los días, pedirles unión y compromiso cada quince minutos o poner velas al santo del que sea devoto (ahora que se acercan fechas señaladas). El destino del Madrid para la próxima temporada está en manos de futbolistas que no cuentan en la actualidad con ningún estímulo (lo dijo el propio Julio Baptista a la conclusión del partido frente a la Real Sociedad). Y contra eso no hay mucho que hacer.
También se me ocurre que si al equipo se le pretende castigar con un entrenamiento quiere decir que no trabajan demasiado. No hay que ser Sherlock Holmes para deducir que si el castigo consiste en entrenar el domingo quiere decir que para ese día no hay tajo programado. ¿Por qué? La mayoría de conjuntos que juegan el sábado entrenan al día siguiente, aunque sea uno de los llamados "entrenamientos de recuperación". Tampoco hay que hilar muy fino para darse cuenta de que las continuas lesiones musculares de Ronaldo tienen que ver con la falta de trabajo del brasileño, que no soporta dos sprints seguidos sin romperse.
En fin. Recuerdo que cuando estudiaba para sacarme el carnet de conducir y me dieron nociones sobre cómo actuar en caso de tener que auxiliar en un accidente, una de las consignas era no tocar al herido hasta que llegara el personal sanitario. "En tu buena intención de echarle una mano podrías causarle más daños de los que ya se ha hecho con el golpe", me dijeron. La misma premisa aplicaría al caso del Real Madrid. Ahora, lo mejor es dejarlo hasta que llegue el personal autorizado. Porque cada intento de restablecer la situación sólo empeora las cosas.
A mediados de abril se puede hacer muy poco. Quizá, sólo rezar. Que los castigos lleguen en esta fecha es casi para tomárselo a chufla.

sábado, abril 08, 2006

Síntomas de debilidad

Durante los últimos días, en medio de la vorágine de noticias, declaraciones y comparecencias ante la prensa que rodean a las jornadas de Liga de Campeones, dos futbolistas del Real Madrid, Guti y Mejía, mostraron su preferencia por que el F.C.Barcelona perdiera en su eliminatoria contra el Benfica. El centrocampista afirmó que le gustaría que el Barça "perdiera siempre" mientras que el defensa optó al principio por la prudencia para después concluir: "prefiero que pierda".
Admito que no comparto ni en ocasiones entiendo los sentimientos en contra de un determinado equipo. En una palabra, no entiendo a los "anti". En muchas ocasiones he oido, por ejemplo, que para ser del Atlético de Madrid hay que ser "antimadridista". Pues, francamente, esa aseveración me parece una falta de respeto al propio club colchonero. Parte de los males de un equipo pasan por que la afición esté más pendiente de lo que hace el vecino que de las actuaciones de la escuadra a la que apoyan.
Sin embargo, me parece más inconcebible cuando este tipo de sentimiento anida en los futbolistas, en los profesionales. Y no puedo evitar pensar que se trata de todo un síntoma de debilidad. Hace unas temporadas, cuando el Real Madrid ganaba títulos y caminaba con paso firme por las competiciones que disputaba, los jugadores evitaban pronunciarse sobre el eterno rival. Ante las mismas preguntas de los periodistas, respondían con palabras como "nosotros tenemos que estar a lo nuestro", "en los demás no nos fijamos", etc. No sé si Guti y Mejía buscaban con sus declaraciones acercarse más a un público enfadado con sus futbolistas por tres años consecutivos sin títulos. Si ha sido así, el intento habrá sido baldío porque al respetable no se le convence de esta forma.
El presidente del Barça, Joan Laporta, ha dicho recientemente que si el Real Madrid no existiera habría que inventarlo. Una prueba más de que Real y Barcelona se necesitan mutuamente. Pero a estas alturas conviene no olvidar los tiempos en que Joan Gaspart ocupaba el puesto de Laporta y deseaba todo tipo de males a su eterno rival. Entonces el Real Madrid estaba arriba y el Barça atravesaba una gran crisis. Florentino Pérez, por entonces presidente merengue, dijo de Gaspart que era un gran presidente y Gaspart reaccionó diciendo: "yo no quiero que diga que soy un gran presidente; hubiera preferido que dijera que soy un cabrón". Con el paso del tiempo es sencillo concluir que esas palabras no eran sino todo un síntoma de debilidad e impotencia. Dejemos avanzar el calendario y veamos que pensamos de los comentarios de Guti y Mejía.

domingo, abril 02, 2006

Carta a Juanito

Hola Juan:

Te escribo porque hoy hace 14 años que no estás con nosotros, que es ya un tiempo largo, y aunque no lo creas el vacío que dejaste sigue sin llenarse. Algo debías tener muy adentro, como las personas especiales. Quizá por eso te marchaste tan pronto.
Me supongo que sabrás que el Real Madrid, o lo que es lo mismo, tu vida, no atraviesa por su mejor momento. Se encuentra en una de esas malditas transiciones en las que parece que todos los cimientos del club se van a venir abajo. Algo sabes tú de eso. Me da la impresión de que si estuvieras entre nosotros los últimos años no te hubieran gustado demasiado, aunque siempre hubieras defendido a tu Madrid.
También habrá llegado a tus oidos que el día que el equipo perdió en Copa 6-1 en Zaragoza, Iker Casillas, que era un crío de 6 o 7 años cuando tú decidiste retirarte del Madrid y que todavía no había nacido cuando te dieron el botellazo en el pequeño Maracaná de Belgrado, dijo que para el partido de vuelta había que "apelar al espíritu de Juanito". Esa es la huella que has dejado en ese vestuario, que ni el paso del tiempo ni de tantas figuras estelares se ha llevado. En el minuto 7 de cada partido en el Bernabéu surge el cántico de "illa, illa, illa, Juanito maravilla". Y cuando la afición protesta por la falta de entrega de los futbolistas gritan: "once Juanitos, queremos once Juanitos".
Y han pasado 14 años. Aquella noche infernal, aquella noche que jamás debió existir, que muchos hubiéramos borrado del calendario. Cómo no, estaba el Madrid por medio. Te viniste a Madrid desde Mérida, donde trabajabas como entrenador del equipo de la ciudad, para ver al Real, a tu Real, en competición europea frente al Torino. Al acabar el partido, vuelta a Extremadura porque al día siguiente había entrenamiento. La maldita N-V y aquel camión lleno de troncos. Cuentan que ibas dormido en el asiento del copiloto, que ni te diste cuenta. Que comenzaste un sueño que se convirtió en eterno. ¡Quién sabe lo que estarías soñando esa noche! Seguro que algo bonito, que te convertías en entrenador del Real Madrid. Te diré una cosa, Juan: ese banquillo todavía te está esperando, desde entonces, porque está diseñado para ti. Escribió Jorge Valdano en el diario Marca, con motivo del homenaje que te tributó el club dos años después de tu muerte: "Me da pudor contarte que soy el nuevo entrenador del Real Madrid porque es como si te hubiera robado un sueño. ¿O me lo regalaste? No me extraña, si el corazón es lo único que tienes más grande que la cabeza".
Sabemos que en el vestuario te llamaban "cabezón". Y lo eras. Te empeñaste, no sé por qué, en ser malo sólo contigo. Porque la otra aseveración de Valdano también es cierta: tu corazón era enorme, no podías ver a nadie pasarlo mal a tu lado. Quizá por eso, atravesaste apuros económicos en algunas ocasiones. Quizá por eso, justo antes de contratarte el Mérida, cenabas un vaso de leche y una magdalena porque no tenías otra cosa, según el testimonio de José María García.
Sí, García, ¿te acuerdas? Cómo no te vas a acordar. Quince centímetros más y el botellazo a Juanito en Belgrado se hubiera convertido en el botellazo a García, que corría a tu lado enfundado en su célebre uniforme de color butano para recoger tus primeras impresiones. Ese García que también te entrevistó, ya desde un estudio, el día que dejaste la camiseta del Madrid y tus compañeros te levantaron en hombros. Como los toreros, como lo que eras tú. Te pusiste a llorar como un niño, diciendo que no lo merecías, que ni siquiera eras alguien de Madrid ni criado en esa cantera. Entre sollozos, sólo acertaste a decir: "es que esto es la hostia, Jose".
La afición también recuerda muchas de tus chiquilladas. En el fondo, nunca dejaste de ser un niño. Cómo olvidarse de tu cara, de chico arrepentido, sin apenas alzar los ojos, en una entrevista que los compañeros de TVE te hicieron en el Olímpico de Munich, tras el famoso partido en el que le pisaste la cara a Matthäus. Pedías perdón a la afición, a los compañeros por haberles dejado con uno menos. Como un niño, sólo después de hacer las travesuras te dabas cuenta de que aquello no estaba bien. Por eso te pusiste de rodillas delante de Andújar Oliver, para que no te expulsara. El club te lo había avisado: ni una roja más por protestar. Pero no podías ver a tus compañeros sufriendo. El día del pisotón a Matthäus, el centrocampista alemán acababa de hacer una entrada muy fea a Gallego. Chendo se lo recriminó empujándole y tirándole al suelo y tú le pisoteaste. Con Andújar discutías porque no dejaba que entraran las asistencias para atender a Pineda, que había tenido un fuerte encontronazo con Andoni Cedrún. Estoy seguro de que si las entradas de Matthäus y Cedrún te las hacen a ti, no hubieras sido expulsado en ninguno de los dos casos. Tú sólo fuiste malo contigo. Por cierto, Matthäus quedó consternado por tu muerte y dijo que si el Madrid te hacía un homenaje, él quería estar presente.
Y por encima de todo ello tu entrega, tu pundonor y tu garra. Tu sentimiento por unos colores, por una camiseta, por un escudo. Estuviste en aquellas grandes remontadas europeas recordadas hace poco por la fallida de Copa ante el Zaragoza. Fue en ellas donde surgió tu mítica frase de "en el Bernabéu, noventa minutis son molto longos". Muy longos, sobre todo para el rival. Si por algo recordamos la eliminatoria de la UEFA ante el Borussia Mönchengladbach es por tu carrera de banda a banda, dando saltos de alegría, con el puño en alto, arropado por 110.000 pares de manos batidas en aplausos, para ser sustituido, con el tiempo cumplido, una vez lograda la proeza de remontar un 5-1 a un equipo alemán.
Una de esas debería haber sido tu última imagen. No una tarde lluviosa en tu natal Fuengirola, rodeado de 50.000 personas que te dieron el último adiós. No un cuadro con tus compañeros llorosos portando el féretro. No una cara como la de Rafael Gordillo, siempre llena de alegría, con ojillos vivarachos, y que aquella tarde estaban hundidos, perdidos, mirando a ningún sitio. Conozco a algún joven madridista que con el carnet de conducir recién sacado abrió la puerta de su casa en Madrid y cuando sus padres le preguntaron: "¿a dónde vas?", respondió: "a Fuengirola, al entierro de Juanito". A aquella buena gente le costó un disgusto retener al chaval en el domicilio.
Hace unos años hicieron un montaje en Telemadrid con las imágenes del entierro y, de fondo, una canción que Alberto Cortez compuso cuando murió su padre. Un tema que comienza: "Cuando un amigo se va/ queda un espacio vacío/ que no lo puede llenar/ la llegada de otro amigo". Lo que te decía al principio. No hay quien llene el enorme hueco que dejaste.
Tú no eras un santo, que quede claro. Por eso tiene mucho más mérito haber dejado tras de ti esa estela.
Bueno Juan, me voy despidiendo porque casi no puedo ver ya la pantalla. Siempre me pasa lo mismo cuando recuerdo cosas tuyas. Será porque soy muy blando. O porque aún te sigo esperando, a sabiendas de que ya no vas a volver.

Un fuerte abrazo.

miércoles, marzo 29, 2006

Ronaldo y el público del Bernabéu

Se ha escrito mucho de la relación entre Ronaldo y el público que frecuenta las gradas del Santiago Bernabéu, el de la Liga, el de abono. Muchas opiniones sostienen que entre ambas partes nunca ha habido química, sobre todo en los últimos tiempos, cuando han sido habituales los silbidos de los aficionados al delantero brasileño y también las críticas, más o menos veladas, de éste al respetable. Suele mencionarse igualmente el episodio de la entrega del balón de oro en el Bernabéu, con la grada coreando el nombre de Raúl.
Es una relación especial, que no quiere decir necesariamente mala. De no ser así, no se explicaría lo sucedido el pasado domingo. La primera media hora frente al Deportivo de La Coruña es de las peores que se recuerda a Ronaldo. Escondido en una banda, casi sin pisar área y con evidencias de no estar aún en forma, el brasileño colmó la paciencia de no pocos seguidores; incluso los más sosegados terminaron por estallar cuando Beckham alzó la cabeza en la línea de fondo, tras una buena jugada con Cicinho, y no encontró rematador mientras que Ronaldo trotaba en zona de tres cuartos como si con él no fuera la cosa. Tras una de esas jugadas en las que la indolencia de Ronaldo rozó los límites de lo permitido llegó la acción de su gol.
Y todo cambió. Ronie aprovechó el momento y realizó al borde del descanso una jugada individual en la que sorteó en eslálom a varios contrarios y no marcó por la buena actuación de Molina. Tras el descanso, unas pocas acciones más (en una de ellas falla un gol cantado por llegar tarde al balón que le cede Beckham) y llega la sustitución. Y allí está el público del Bernabéu, en pie, despidiendo a Ronaldo con una ovación. Jamás tan poco sudor levantó tantos aplausos.
No escuché, sin embargo, al ariete hablar del público, al que semanas atrás había acusado de no animar y de ir a por él junto con un sector de la prensa. Este es otro capítulo. Al día siguiente, la mayoría de los periodistas coincidían en señalar "el regreso" de Ronaldo cuando el rendimiento del brasileño no había distado mucho de otros que habían sido duramente criticados. Pero, obviamente, ni habló bien del público ni de la prensa.
Ni buena ni mala. La relación de Ronaldo con el público del Bernabéu es especial, enigmática y muchas veces incomprensible. Y que nadie dude que habrá quien le eche de menos si finalmente se marcha este verano del Real Madrid. Porque ese público tan exigente ha consentido a Ronaldo actitudes que no hubiera tolerado en otros casos.

lunes, marzo 27, 2006

El botellón

En las últimas semanas se están poniendo de moda los macrobotellones, convocados a golpe de mensaje de móvil o correo electrónico y, en algunos casos, auspiciados, protegidos y consentidos por las autoridades pertinentes (ya saben, si no puedes con el enemigo, únete a él). Lo único que sucede es que cuando se ha querido poner freno a la situación ya era demasiado tarde; los jóvenes y los no tan jóvenes se ríen de la prohibición de hacer botellón con estas concentraciones.
Algo parecido sucede en el fútbol. Lo de arrojar objetos al terreno de juego se convierte en práctica habitual y aquí no pasa nada, entre otras cuestiones porque los que tienen que sancionar están atados de pies y manos. El episodio del jueves en el Vicente Calderón es triste y lamentable desde varios puntos de vista. Es decir, no hay por dónde agarrarlo, se mire como se mire.
Después de caer unos cuantos objetos al terreno de juego, una lata de bebida impacta en Palop, portero del Sevilla. El colegiado, Ayza Gámez, recoge también una botella de cristal lanzada desde la grada. El partido se suspende. Y se reanuda media hora después, casi sin público, sin TV, pasada la medianoche (la hora del encuentro, 10 de la noche de un día laborable, también se las trae)...
O andamos muy desmemoriados o es cierto que hace tan sólo unas semanas se suspendió un partido, en Mestalla, porque un objeto alcanzó a un árbitro asistente. Pero el encuentro quedó definitivamente aplazado, a nadie se le ocurrió ordenar su reanudación. Como castigo, el Valencia tuvo que jugar lo que restaba de ese partido de Copa frente al Deportivo de La Coruña a puerta cerrada.
Pero debe ser que no es lo mismo acertar a un compañero del árbitro que al portero del equipo visitante. Por lo primero, merece la pena suspender el partido y castigar duramente al propietario del terreno de juego. Por lo segundo, con que se calmen los ánimos y se vaya el público, es suficiente. No parece lo más adecuado. Ambos escenarios merecen la misma medida: partido suspendido y que decidan los comités correspondientes.
Claro que puestos a pensar mal (o no tan mal) hubiera resultado realmente delicado aplazar el partido y dejar para otro día la disputa de los minutos restantes. No hay que olvidar que uno de los contendientes, el Sevilla, está aún vivo en la Copa de la UEFA, y que gracias al calendario diseñado por algún genio (además de circunstancias como las dos semanas de vacaciones de Navidad, los 20 equipos en Primera, etc), las fechas libres de aquí al final de la temporada son escasas. Tampoco sobra apuntar que algunos en la Federación Española de Fútbol deben estar aún dando saltos de alegría porque al Español le eliminaron de la UEFA, ya que sólo esta circunstancia ha hecho posible que la final de la Copa del Rey conociera a los dos contendientes antes de su disputa. Vamos, que había que terminar ese partido sí o sí, tiraran botellas de whisky o cocodrilos al terreno de juego.
Llegados a los comités nos encontramos con otro problema. El castigo de cerrar el campo suena a broma cuando el F.C.Barcelona aún no ha cumplido (ni seguramente cumplirá ya) los dos partidos de clausura por los que fue sancionado debido a los tristemente célebres incidentes acaecidos en el partido de Liga contra el Real Madrid, el de la famosa cabeza de cochinillo y la botella, curiosamente también de whisky, arrojados desde la grada. Como aquí hay para todos, ni se conoce sanción para el Real Madrid por permitir que dos sujetos (además, conocidos y suficientemente identificados con los nombres de Mark Roberts y Jimmy Jump) saltaran al terreno de juego en el partido de la primera vuelta contra el Barcelona. Y así, castigar ahora al Atlético de Madrid se hace cuesta arriba. Sanción económica ínfima y a otra cosa.
Me da la impresión de que ocurre lo mismo que con los botellones: cuando se quiera poner fin a esta situación será demasiado tarde. Al menos, espero que la Federación no permita u organice un partido con permisividad de lanzamiento de objetos al terreno de juego, aunque con las medidas tomadas en el Atlético-Sevilla ha dado un primer paso.

martes, marzo 21, 2006

No lucharán por ser segundos

Es obvio que lo que resta de temporada va a ser un calvario para el Real Madrid: sin aspiraciones, sin posibilidades de títulos, sin motivación y con el mal ambiente que suele rodear estas circunstancias. Pero dicen que quien siembra vientos recoge tempestades. Por este lado, hay poco más que aportar.
A principios de enero, se publicó en este mismo blog que el objetivo del equipo merengue en la Liga estaba en luchar por la segunda plaza, que da acceso directo a la próxima edición de la Champions. Sin embargo, ateniéndonos a la experiencia de los últimos años y con la marejada que se vive en las cercanías del Santiago Bernabéu, también veo complicada la consecución de esta meta.
En la temporada 1999/2000, el Real Madrid se quedó sin opciones de Liga en la recta final de un campeonato que se disputaron hasta última hora el Deportivo de La Coruña, vencedor definitivo, y el Barcelona. Aquel equipo, al que ya entrenaba Vicente del Bosque, no hizo el más mínimo esfuerzo por asegurar el segundo puesto; es más, se abandonó tanto en la Liga que perdió los cuatro últimos partidos en casa y finalizó la competición en quinto lugar, es decir, fuera de los puestos de Liga de Campeones. Toda la temporada quedó a expensas de un sólo encuentro: la final de la Champions en París frente al Valencia, que terminó venciendo por 3-0.
Dos años después, con el Valencia claramente destacado en cabeza de la Liga, el Real Madrid volvió a fiarlo todo en la máxima competición europea. En este caso, tuvo la consecución del segundo puesto, que le aseguraba acceso directo a la Champions, en su mano. En el último partido de Liga se enfrentaba al Deportivo de La Coruña, al que llevaba un punto de diferencia. El equipo blanco cayó con estrépito (3-0), se dejó arrebatar el segundo puesto por la escuadra gallega y volvió a depender de lo que sucediera en la final de la Liga de Campeones, que ganó de nuevo, en este caso al Bayer Leverkusen en Glasgow.
En 2004, tras el fiasco de la final de Copa en Barcelona frente al Zaragoza, el Real Madrid cayó en picado y, una vez superado por el Valencia, volvió a sentirse sin fuerzas ni ganas para luchar por la segunda plaza. De los últimos seis partidos de Liga perdió cinco (sólo venció al Atlético de Madrid en el Vicente Calderón) y terminó en cuarto lugar. En este caso, no hubo triunfo en Champions, lo que le obligó a jugar la fase previa al comienzo de la siguiente temporada. La excepción en estos últimos años se dio en el pasado ejercicio, cuando el Real Madrid finalizó la Liga en segundo lugar. Pero entonces, el equipo blanco se situó a seis puntos del Barcelona cuando aún restaban unas cuantas jornadas para terminar el torneo de la regularidad. El sprint final no fue para asegurar el segundo puesto sino para intentar un asalto, difícil pero posible, al campeonato.
La experiencia de estos años y la actitud del equipo en los últimos dos encuentros nos vuelve a mostrar que el Madrid no va a luchar por quedar segundo. Además, este año se da un factor novedoso e importante: algunos de los miembros de la actual plantilla no seguirán en ella, incluído el entrenador. Su compromiso para asegurar un buen futuro es mínimo. Y aquí entra en juego el nuevo presidente. Es necesaria una revolución pero debe ser silenciosa. Por la ausencia de ese silencio se explican actuaciones en rueda de prensa como las de Míchel Salgado y Roberto Carlos durante la semana pasada. "No voy a dejar que otros jugadores utilicen la camiseta con el número 3", aseguró el lateral brasileño. Sonó demasiado a las palabras pronunciadas a pie de campo por Hugo Sánchez, cuando su salida del Madrid estaba cantada: "quiero conocer a ese macho que va a meter más goles que yo". Ni Hugo estuvo a la altura aquel último año ni "ese macho" (Iván Zamorano) marcó más tantos que el mexicano.
Las declaraciones de futbolistas y entrenador irán en la línea de "aún hay posibilidades", "vamos a por la Liga". Si alguno se sale del discurso será pertinentemente aleccionado, como hizo Fernando Martín con Iker Casillas. Pero ahora, el objetivo de los jugadores es que la temporada se termine lo antes posible. Cuando acabe conocerán su futuro, lo que realmente les interesa.

P.D. Por cierto, acabo de enterarme de que Onda Madrid se ha hecho con un informe que había realizado Benito Floro, todavía director deportivo del Real Madrid. La semana pasada se supo que Floro no seguirá en el club, tras una reunión que mantuvo con el presidente. Nunca le tuve por un tipo excesivamente inteligente, aunque esa es una opinión personal. Lo que sí debe tener en cuenta aquél que quiera contratar a Floro es que no parece excesivamente discreto o atento con la documentación que maneja. Y esto ya es un hecho contrastado.

jueves, marzo 16, 2006

La parada imposible

Para Jesús Rollán, in memoriam

Verano de 1996. Domingo por la tarde. Me dispongo a encender el televisor y pasar unos cuantos minutos de máxima emoción. Estamos en plenos Juegos Olímpicos de Atlanta y se disputa la final de waterpolo: España-Croacia. A nuestra selección le falta el oro en esta competición y lo va a lograr. Y una frase retumba y atrona durante la retransmisión, con el peculiar estilo del compañero de TVE especializado en natación Pepe Ruiz Orland: "¡Paró Rollán, paró Rollán, paró Rollán!". La victoria final de la selección es la constatación del éxito rotundo de un grupo admirable de deportistas. Y también de que Rollán es el mejor portero del mundo.
Ya lo era cuatro años antes, cuando España tuvo que conformarse en Barcelona con la plata frente a Italia, en una final interminable, con igualdad absoluta traducida en numerosas prórrogas y con un público entregado, incluída la familia real.
Por eso, daba especial alegría ver a Rollán, junto con los Estiarte, Oca, Moro, Pedrerol, Marcos, Ballart (el del bañador de las calaveras y las tibias) saltar en un pasillo de la residencia en la Villa Olímpica al grito de "¡Sí, sí, sí, el oro ya está aquí!". Aquella cita de Atlanta contempló en numerosas ocasiones el ritual del mejor guardameta sobre el agua: estirar los brazos, detener el balón amarillo, puño en alto para celebrarlo, para después agarrar fuerte la bola con las dos manos y besarla. Acto seguido, con rostro de máxima concentración, buscar un compañero desmarcado.
En condiciones normales, Rollán debería haber sido una gloria en España. Fue considerado durante mucho tiempo como el mejor portero del mundo, dio el salto sin problemas a la Liga italiana, la NBA del waterpolo, donde los contratos presentan cifras mareantes. Pero se topó con la maldición de los deportes minoritarios. Ni TV, ni entrevistas, ni medios... ni mucho dinero. Rollán representa, junto al gran Manel Estiarte, la evolución de uno de los deportes que más alegrías ha dado a la afición en los últimos años. La transición con Dragan Matutinovic de entrenador, la llegada y triunfo de Joan Jané... y los éxitos. Para añadir a Atlanta, el oro en el Mundial de Perth (Australia), en el que, tras la entrega de medallas, se produjo un hecho insólito. La megafonía de la piscina sufrió un fallo que impedía que sonara el himno nacional en honor a los campeones. Ni cortos ni perezosos, los jugadores españoles empezaron a tararearlo en voz alta, lo que arrancó el aplauso de los aficionados ante tal muestra de espontaneidad. Y de fondo, siempre la sonrisa de Rollán.
Hace unos días conocimos la noticia de su muerte, tras precipitarse desde un balcón. Porque la vida, al margen de lo anterior, también es un matrimonio fallido, también es una hija de corta edad a la que apenas se puede ver; la vida también es subir al tren de Italia un poco tarde y tener que regresar antes de tiempo, para retirarte sin cámaras, sin portadas, sin atenciones... Porque la vida debe ser muy complicada; la vida es un balón que Jesús Rollán no pudo detener. Y era el número uno en estas lides. La vida también es un puerto con el que no pudieron Chaba Jiménez ni Marco Pantani, un púgil que derrotó por K.O. a Urtain.
En los Juegos de Sydney 2000 comenzó a cerrarse ese ciclo histórico del waterpolo español. Tras perder el partido que nos dejaba fuera de las medallas, el gran Estiarte pidió a los medios que no le hicieran más preguntas: "mis compañeros están en el vestuario y tengo que entrar a llorar con ellos", dijo ante las cámaras. Llevaba el rostro desencajado por el esfuerzo estéril. Como el día de la incineración de Rollán.

miércoles, marzo 15, 2006

Si yo fuera Bernabéu...

Uno de los pecados capitales de Florentino Pérez fue querer ser como don Santiago Bernabéu. Y quizá no tanto por lo ambicioso de la empresa como por la forma de hacerlo. Las referencias de Pérez al histórico mandatario merengue eran continuas. Estaba claro, era su modelo, su horizonte.
Es posible que al Real Madrid le hubiera ido mejor si su presidente se hubiera dedicado a ser él mismo, en lugar de intentar seguir los pasos de Bernabéu. Pérez logró hacerlo en aspectos muy llamativos, como la construcción de la nueva ciudad deportiva y los fichajes de futbolistas de primer orden.
Sin embargo, alguna vez ya hemos comentado que en el mundo del deporte en general y en el del fútbol en particular la situación está dominada por las pequeñas cosas, lo que algunos técnicos de baloncesto gustan de llamar "los intangibles". Y ésos son los detalles de Bernabéu que Florentino Pérez ni siquiera ha sido capaz de intuir.
Fijémonos simplemente en dos detalles. En su rueda de prensa de despedida, tras hacer pública su dimisión, Pérez señaló que la necesaria renovación del equipo debería hacerla otra persona, que no tuviera el compromiso y la deuda con las estrellas del club. Si nos vamos a la época de Bernabéu nos encontramos con un caso que los habituales de este blog ya conocen. Tras la derrota en la final de la Copa de Europa disputada en Atenas frente a un joven e ilusionante Inter de Milán, Bernabéu pide al entrenador, Miguel Muñoz, que le haga una lista de posibles bajas con el fin de remozar la plantilla. El primer nombre que Muñoz colocó en la relación fue Alfredo di Stéfano. Florentino lo hubiera considerado poco menos que una herejía. Bernabéu salió en busca de su fiel gerente Antonio Calderón y le dijo: "ofrece a Di Stéfano un puesto en el club, el que le apetezca; menos futbolista, el que quiera". La anécdota la ha contado en numerosas ocasiones Julián García Candau, biógrafo de don Santiago.
El segundo detalle se refiere a la ya famosa frase de Florentino respecto a la "mala educación" que había dado a los futbolistas. Bernabéu no los educó mal porque los conocía de sobra. Y una buena prueba la refleja el periodista Martín Semprún cuando recoge en su libro Santiago Bernabéu, la causa la opinión que de los jugadores tenía el sempiterno presidente. Decía que los futbolistas eran como los gatos y los sobrinos. Cuando un gato tiene hambre da vueltas a tu alrededor, maulla y hace ruidos extraños hasta que le echas algo de comer. Al conseguir la raspa de pescado, el gato se marcha y no quiere saber más de ti. De los sobrinos decía que cuando van por la calle y alguien les pregunta por su tío, su respuesta dependerá del poder adquisitivo de éste. Si es rico, contestarán: "mi tío bien; la semana pasada estuve a verle y hoy voy otra vez"; si es pobre dirán simplemente: "hace dos años que no sé nada de mi tío".
Al hilo de estas anécdotas, alguno puede pensar que Bernabéu no quería a los futbolistas. Nada más lejos de la realidad. Quienes bien le conocieron saben que los trataba como si fueran hijos. Más de una persona muy cercana a él ha comentado que Di Stéfano fue como el hijo que nunca pudo tener con doña María, su esposa. Pero precisamente porque los quería también los conocía y sabía dónde tenía que poner el freno.
En una de sus recientes visitas a Madrid, Pelé fue entrevistado por Real Madrid TV y le preguntaron si Robinho podría ser como él. El astro brasileño señaló que le hacía gracia cuando le hacían ese tipo de preguntas y lo argumentaba con una aplastante lógica: "podrá haber un futbolista mejor que Pelé, seguro; pero uno como Pelé es imposible porque cuando me hicieron, mi papá y mi mamá rompieron el molde". En su empeño por lograr el imposible de ser como Bernabéu, Florentino fue incapaz de dar continuidad a su propio proyecto.

P.D. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios de ánimo y la comprensión después de que el blog estuviera parado durante unos días. Trataré de recuperar el tiempo y ponerme al día con los comentarios. Mil gracias a todos por vuestra fidelidad.

miércoles, marzo 01, 2006

Frankenstein Pérez

Florentino Pérez acabó siendo víctima del monstruo que él mismo creó, como le sucede al protagonista de Frankenstein, la novela escrita por una jovencísima Mary Shelley. Todo ha terminado cuando el ya ex presidente del Real Madrid se ha dado cuenta de que la única salida era modificar al monstruo, cambiar sus partes fundamentales. Entonces ha preferido que el necesario trabajo lo haga otro. Florentino Pérez se ha comportado como el cirujano incapaz de operar a su propio hijo de una grave enfermedad. El lunes, Pérez se "quitó la faja" y lo confesó todo: "quizá he maleducado a mis jugadores", aseguró en rueda de prensa; "la renovación la va a hacer mi sucesor con más libertad e ilusión", confesó después a Real Madrid TV.
Los sucesivos intentos de reanimación se han quedado por el camino: cambios de entrenador, arengas a los futbolistas, relevos en la dirección deportiva... El único palo que quedaba por tocar era el de los futbolistas. Y antes de acometer la renovación ha preferido hacer mutis por el foro. Han fallado los pronósticos de los que cada verano aseveraban que a Florentino Pérez "no le va a temblar la mano" a la hora de dar bajas y proceder a la renovación del equipo.
La dimisión de Florentino se ha hecho efectiva un lunes. No podría ser de otra forma. Este día de la semana, antipático para muchos, ha marcado la trayectoria de Pérez en el Real Madrid. Un lunes, 17 de julio de 2000, fue proclamado presidente, tras confirmarse una victoria electoral contra pronóstico frente al entonces inquilino del palco del Bernabéu, Lorenzo Sanz. Un lunes, 23 de junio de 2003, Pérez presidió una junta que cambió el rumbo de la nave blanca. Tomó las decisiones de no renovar a Hierro y, sobre todo, a Vicente del Bosque. Florentino tocó una de las piezas más sensibles del monstruo, creyendo que no pasaría nada, que el proyecto era tan sólido que se podía jugar a ser Dios. Y fue a tocar donde jamás debió ni siquiera asomarse. A partir de entonces, una cadena de errores, uno tras otro, hasta desembocar en otro lunes con noticia, 27 de febrero de 2006: Florentino dimite.
Para unos, un ejemplo de honestidad; para otros, un cobarde y, además, inoportuno por encontrarnos a media temporada. El debate me ha sonado al que se generó tras la renuncia de Camacho a seguir ocupando el banquillo merengue. Florentino Pérez también probó de esa medicina: sentirse incapaz de gobernar la nave. Particularmente aplaudo la decisión. Lo más sencillo es echar a los demás. Pero es complicado echarse a sí mismo. Y más de uno ha hecho esa reflexión: "igual, el que sobra soy yo". Pero muy pocos actúan en consecuencia, porque siempre es más sencillo echar la culpa a los demás.
Hace tan sólo unos dias, Ronaldo se quejaba de la dureza del público del Bernabéu. Para los presidentes, la historia tampoco es sencilla. Lorenzo Sanz perdió las elecciones tras ganar dos Copas de Europa en tres años. Entonces, no gustaban ni su gestión económica ni sus maneras a la hora de gobernar el club. Florentino Pérez se ve obligado a marcharse de forma anticipada, tras sanear la economía del Real Madrid y situarle a la cabeza de los clubs de fútbol por ingresos. La afición no le perdonará tres años consecutivos sin títulos. A pesar de Figo, de Zidane, de una nueva Champions... Aviso para el relevo, Fernando Martín, y los que llegarán.
Pérez ha sido un presidente singular. El madridismo deberá agradecerle la modernizacion del club y el haber logrado unir a los mejores futbolistas del momento bajo el manto de la camiseta blanca. Pero también debe reprocharle su excesiva implicación en el proyecto deportivo que ha desembocado en tres años consecutivos sin ganar nada.
Capítulo aparte merecen los futbolistas que, de momento, salen indemnes de toda esta historia, que ha terminado con algunos entrenadores e incluso con un presidente. Quizá también haya llegado su momento. Lo veremos a partir del sábado. Y también en junio, cuando se conozca la lista de bajas. Nunca sabremos cuál sería la de Florentino Pérez. Pero la de Martín podría ser amplia.
Y para aquellos periodistas que han considerado a Florentino Pérez el culpable de haber tenido que abandonar sus respectivos medios, espero que se den cuenta de que los únicos responsables han sido sus jefes, tan torpes como incompetentes. Ellos (los jefes) se lo han perdido.