lunes, enero 08, 2007

Capello y el señor Miyagi

Las crónicas rezan que la imagen del Real Madrid en los últimos partidos ha sido penosa, para olvidar, impropia de un equipo que aspira, en teoría, a todo. Pero quizá lo peor ha sido contemplar la actitud de los futbolistas, desentendidos del juego, abúlicos, obligados. Cuando el equipo ganaba títulos y estaba en la cumbre, jugar en el Madrid era un privilegio por el que algunos estaban dispuestos a dejarlo todo. En cambio, como dirían ahora los más jóvenes, parece que jugar con la camiseta blanca se ha convertido en un "marrón". Y eso sí es preocupante porque el primer ejemplo que se me viene a la cabeza es el de la selección española. De un tiempo (ya lejano, por desgracia) a esta parte, ir convocado con la roja es aceptado por la mayoría de los internacionales, como una molesta tarea, que conviene dejar atrás cuanto antes sin consecuencias.
Las vibraciones que emite el equipo blanco es que el compromiso que los futbolistas parecían haber asumido con el entrenador, Fabio Capello, ha pasado a mejor vida. El técnico italiano gusta del predominio de la táctica y como tal cubre a los jugadores de obligaciones en este sentido. Disciplina y más disciplina. En principio, es una receta que el Real Madrid necesitaba, después de unos cuantos años faltos de rigor táctico, incluída la época de Vicente del Bosque, que a menudo fue criticado por este aspecto. Sin embargo, la fórmula no es milagrosa y tiene sus contraindicaciones. La más evidente y elemental es que el juego que resulta de ella no es precisamente divertido y apenas permite el brillo personal de los futolistas. En definitiva, se trata de una solución con mucho sacrificio.
La clave de su éxito es la efectividad en el resultado. Pero los sucesivos tropezones del equipo (Lyon, Getafe, Celta en el Bernabéu, Sevilla) han minado la fe de los merengues en su entrenador. Podría merecer la pena el encorsetamiento táctico, la escasa libertad creativa, la exigencia física y el nulo lucimiento personal si todo eso se tradujera en beneficios. Pero, al menos a corto plazo, lo que tenemos sobre la mesa es un bagaje de cinco derrotas ligueras en 17 partidos. Parecen demasiadas para un equipo que quiere ganar la Liga, sobre todo si tenemos en cuenta que el Madrid que se alzó con el título hace diez años con el mismo inquilino en el banquillo tan sólo perdió cuatro encuentros en todo el Campeonato. Además, en muy pocos partidos no han aparecido los silbidos del respetable en el Bernabéu.
Así, Capello se ve en estos momentos como el señor Miyagi en la primera entrega de Karate Kid. En un momento dado, el joven que protagoniza el film se harta de que el viejo japonés le ordene pintar su casa, repasar la enorme valla de su finca y dejar como los chorros del oro sus múltiples automóviles, con aquella famosa cantinela de "dar cera, pulir cera". No imagina que está entrenando para ser invencible. A Capello se le están empezando a revelar sus pupilos porque está intentando recuperar un equipo que era perdedor y, por el momento, los resultados son exiguos.
Claro que, además, Capello tiene abiertos demasiados frentes: el asunto Cassano, el affaire Ronaldo, la polémica con Helguera, el castigo de Diarra... Y no debe resultar cómodo trabajar así. En cualquier caso, Capello debe sacar a los futbolistas del "espíritu de funcionario" que actualmente cae sobre ellos. Puede que sea el momento de pasar del "dar cera, pulir cera" a la verdadera acción. También es posible que, en su papel de señor Miyagi, Capello crea que aún no están preparados. En ese caso, mejor sería comenzar a mirar hacia la próxima temporada. Y la losa pesa cada día un poco más.

2 comentarios:

Pepis dijo...

¡Qué bueno leerte de nuevo!

Y muy gracioso el símil :)

ABrazos

OBRADEK dijo...

Gracias. Sé que he bajado el ritmo de los comentarios, pero procuraré volver por el buen camino.
En cuando al símil, es una especie de guiño, para desdramatizar, porque la situación del Real Madrid es francamente preocupante.