jueves, enero 04, 2007

Saber buscar

No es casualidad que fichar en el mercado invernal sea conocido como "comprar en los saldos". Es decir, los mejores ya están escogidos y de lo que hay disponible poco es realmente aprovechable. Pero en estas situaciones siempre hay alguien que encuentra algo con las consabidas tres bes: bueno, bonito y barato. Y creo que, en este caso, el que ha sabido hacerlo ha sido el Getafe con el fichaje del delantero letón Maris Verpakopkis.
Desde principios de temporada, el Getafe busca un delantero centro que acabe con la sequía goleadora del equipo. Probablemente, Riki ha sido la baja que más está notando el Getafe este año, por encima de los Diego Rivas, Pernía, Gavilán, etc. Angel Torres, un presidente que sí hace caso a los técnicos, no lo dudó cuando su míster, Bernd Schuster, le señaló el nombre de Verpakopkis. El alemán sabe bien cómo se las gasta el pequeño punta letón. Durante su corta experiencia en Ucrania, en el banquillo del Shakhtar Donetsk, Schuster tuvo enfrente a Verpakospkis, que por entonces acababa de llegar al Dinamo de Kiev, el otro grande de la liga ucraniana.
Schuster no pudo triunfar en un equipo que un año antes, en 2002, había tocado el cielo con los dedos al alzarse por vez primera con el título de Liga, algo que desde que Ucrania se declaró independiente estaba prácticamente reservado al Dinamo. Pero tampoco estaba dispuesto a permitir que esta época de su vida cayera en saco roto. De ahí que se acordara del delantero que correteaba por el viejo Olimpisky (ahora llamado Valery Lobanovsky Stadium, en honor al mítico técnico ucraniano), astuto, rápido y goleador, forjado en el Metalurh de Liepaja, un sempiterno outsider del todopoderoso Skonto, donde acabó llegando y triunfando por lógica aplastante. Casi en solitario logró llevar a Letonia a la Eurocopa de Portugal, un hecho casi tan milagroso o más que el triunfo final de Grecia en el torneo.
Ahora que otro mítico del fútbol ucraniano, Anatoly Demianenko, a la sazón entrenador del Dinamo, lo tiene olvidado ante el regreso del hijo pródigo Serhiy Rebrov, ha aparecido Schuster y Verpakopkis no ha dudado en afirmar que si viene al Getafe es porque el alemán le da confianza. Es posible que al final de temporada muchos se tiren de los pelos por no haber reparado en Verpakopkis. Pero para encontrarle hay que saber buscar, como Angel Torres. Por eso encontró a Schuster.