sábado, junio 10, 2006

Alemania, en la onda; grande Ecuador

Resultados de la jornada
Grupo A
Alemania-4; Costa Rica-2
Polonia-0; Ecuador-2
Un cuarto de hora después de haberse inaugurado el Mundial de Alemania 2006 ya se habían marcado tres goles. Sin duda, ha sido un comienzo de Campeonato prometedor, con un primer partido en el que las delanteras se han impuesto con claridad a las defensas y los equipos han salido al terreno de juego sin ningún tipo de complejos.
Ganó Alemania, que es mejor equipo que Costa Rica con diferencia y en varios aspectos. Pero se impuso especialmente en uno de ellos: el físico. En todo momento, el equipo anfitrión estuvo en la onda de su tradición futbolística y también del estilo que actualmente se impone en el fútbol mundial. Los teutones dieron un recital de fuerza y resistencia. Siempre llegaban antes que el rival a los balones divididos y dispusieron de oportunidades para marcar por el simple hecho de la presión asfixiante en banda al que lleva el balón. Alemania fue mejor pero, sobre todo, fue más fuerte.
También se impuso con otra de sus armas tradicionales: los disparos lejanos. Fabuloso el gol de Lahm, el que abrió el Mundial. El lateral fue uno de los pocos que se salvó de la mediocre actuación general de Alemania en la última Eurocopa. Hoy ha demostrado ante los ojos de todo el mundo que está plenamente repuesto de la grave lesión que padeció al aterrizar en el Bayern de Munich tras salir de aquel magnífico Stuttgart de Félix Magaht. Lahm puede ser uno de los futbolistas del Campeonato. La cuenta goleadora se cerró de la misma forma: con un misil inalcanzable, firmado en este caso por el medio centro del Werder Bremen Torsten Frings.
Sin embargo, Alemania no fue fiel a sí misma en un punto importante: su defensa. Quizá lo más preocupante no sea que Costa Rica marcara prácticamente en las dos únicas llegadas que tuvo, como indicaron los comentaristas del canal Cuatro, sino que además en ambos casos se trató de la misma jugada, la única que intentaron los centroamericanos y que cerró con maestría Wanchope en dos ocasiones.
El anfitrión tiene motivos para seguir con sus dudas. Es probable que en el aspecto físico supere a la mayoría de las selecciones que han llegado hasta el Mundial. Pero al menos hoy no puso mucho fútbol sobre el césped. La mayoría nació de las botas de Bastian Schwensteiger, que madura a pasos agigantados, a la espera de que pueda jugar el capitán Ballack.
De Costa Rica se dijo casi todo. Un equipo voluntarioso pero con escasos recursos arriba, que se empeña en repetir balones largos para Wanchope y Ronald Gómez, una y otra vez. No estará de más, no obstante, ver cómo se desenvuelve sin los nervios del debut y ante rivales algo más asequibles.
Porque el segundo partido del día fue una historia diferente. Con poco que puso Ecuador sobre el terreno de juego fue suficiente para derrotar a una Polonia que recordó al equipo que se presentó en Corea y Japón hace cuatro años. Un planteamiento reservón desde el inicio, que dejó abandonado a Maciej Zurwaski arriba, peleando de forma estéril con los centrales ecuatorianos. Es la diferencia entre tener planes, aunque pocos y conocidos como Costa Rica, y no tener absolutamente nada y salir a la aventura. Con algo de orden, presión y acierto delante del marco, Ecuador dio un paso de gigante con vistas a clasificarse para octavos de final, cuatro años después de debutar en una fase final de la Copa del Mundo.
Uno de los pocos borrones que se puede achacar a Ecuador es su falta de oficio, demostrada al final cuando, con el partido encarrilado, con 2-0 a su favor, no hizo lo más sencillo: quedarse con el balón y dejar pasar los minutos. En su lugar, cedió el cuero a los polacos, que aprovecharon para hacer en diez minutos lo que ni siquiera habían intentado en los 80 anteriores. El resultado se tradujo en dos pelotas en los postes, que dejan margen para que el seleccionador Luis Suárez reflexione. Le salvó la Justicia, que a veces se da una vuelta por los estadios: hubiera sido un pecado que Polonia, a la que su propia hinchada silbó en ocasiones, lograra in extremis ni un empate.
El detalle. Comenzó el Mundial con buenas noticias. Desde la segunda edición de la Copa del Mundoa, disputada en Italia en 1934, no se daba un partido inaugural con tantos goles. Por aquel entonces no se dispuataba una primera fase con grupos y se pasaba directamente a octavos de final. En uno de aquellos partidos, que se disputaron el mismo día y a la misma hora, Italia le endosó un 7-1 a EEUU. En el partido inaugural de hoy se marcaron dos goles menos, pero el registro es para apuntar si se tiene en cuenta que en cinco de los seis últimos Mundiales el primer partido se saldó con el mismo resultado, un pobre 1-0. La excepción se dio en México 86, con un empate a 1 entre Italia y Bulgaria. Es decir, tampoco para tirar cohetes.