lunes, junio 12, 2006

El día de los revulsivos; Portugal jugó con fuego

Resultados de la jornada
Grupo C
Holanda-1; Serbia y Montenegro-0
Grupo D
México-3; Irán-1
Portugal-1; Angola-0
Un Mundial es siempre una competición diferente, especial, que presenta, en ocasiones, claves indescifrables incluso para quienes más entienden de este negocio. Los seleccionadores se enfrentan al primer partido del torneo tras haberlo preparado durante quién sabe cuánto tiempo. Y los planes pueden cambiar cientos de veces. Por eso se suele decir que los equipos que van de menos a más tienen las de vencer y también que los futbolistas que no parten como titulares en sus formaciones pueden llegar a ser decisivos. En la mente de todos están los casos de Schilacci para Italia y David Platt para Inglaterra en el Mundial de 1990, e incluso de Miroslav Klose para Alemania en 2002.
La jornada del domingo nos mostró una vez más la importancia de los revulsivos. Cuando Holanda domina, gracias a un golazo de Robben, por 1-0 a Serbia y Montenegro, el entrenador de este combinado no espera ni al descanso para introducir una modificación: Koroman por Nenad Djordjevic. A partir de ahí, la historia cambia y los balcánicos tienen sus opciones para empatar el partido. El debut de Holanda se fue ensombreciendo a medida que avanzaban los minutos. Si durante los primeros 20 del partido se vio superior a su rival después se empequeñeció, una circunstancia que aprovechó Serbia y Montenegro para tomar la alternativa. Su planteamiento fue el opuesto. Salió con un tono un tanto reservón, que tuvo que modificar a marchas forzadas; logró hacerlo y tan sólo el poco acierto de sus delanteros evitó que sacaran fruto del aumento de revoluciones que supuso la salida al terreno de juego de Koroman, que este año ha mostrado sus prestaciones en el Portsmouth inglés, al que fue cedido por el Krylia Sovetov ruso. Vertical y directo se mostró Koroman en el partido. Sus penetraciones por la derecha desataron la locura en la defensa holandesa.
Serbia comenzó arriba con los "españoles" Milosevic y Kezman y terminó con el gigantón Zigic y el futbolista del Stuttgart Ljuboja, pero ninguno acertó con la meta de Van der Saar. Conducidos por Predrag Djordjevic, una brújula tan discreta como interesante, los serbios merecieron quizá algo más.
De Holanda, más bien poco que destacar, además de la sobresaliente actuación de Robben. Su defensa mostró algunos síntomas de debilidad mientras que el centro del campo se mantuvo sólido pero sin excesivas muestras de creatividad.
El segundo revulsivo de la jornada fue el mexicano de origen brasileño Zinha. Sacó de apuros al equipo azteca cuando los más pesimistas ya pensaban que no pasarían del empate frente a una incómoda Irán. La selección asiática mostró sus poderes: un buen toque de balón, disciplina táctica y trabajada estrategia a balón parado. De un saque de esquina llegó el empate y la posibilidad de remontar el primer tanto de Omar Bravo, un mediocampista con mucha llegada a gol. México se atascó e Irán llevó el partido a su terreno. La selección americana sufría la lesión de su delantero Borgetti, mientras se le acababa el tiempo para remontar.
Pero entonces salió Zinha al terreno de juego y rompió el partido. Dio el segundo gol a Bravo e hizo el tercero tras una fantástica jugada iniciada por él mismo, que culminó después de cabeza tras pase del interior del Monterrey Mario Méndez. Y todo en tres minutos.
Para la noche quedaba el estreno de Portugal frente a Angola. El equipo luso comenzó imprimiendo un ritmo frenético al partido, lo que convirtió en un infierno el debut del conjunto africano en una fase final mundialista. A Pauleta le bastaron cuatro minutos para encontrar la meta rival tras fantástica jugada individual de Figo. Durante el primer tiempo, el veterano capitán sostuvo a su equipo, acompañado por el entusiasmo de Cristiano Ronaldo, que dispuso de dos claras ocasiones de gol. Sin embargo, los portugueses se fueron diluyendo y acabaron con un juego anodino, con el seleccionador Scolari acumulando hombres en el centro del campo, hasta el punto de que terminó el partido con Petit, Costinha, Maniche y Tiago.
Mientras, Angola se fue encontrando cada vez más cómoda en el campo, superados los nervios del estreno y ante la poca exigencia del rival. Cuando se atrevió a ir al ataque era demasiado tarde y sus futbolistas, que realizaron un auténtico derroche físico, estaban demasiado cansados. Aún así provocaron que parte de la afición lusa silbara a su equipo en la segunda parte. Portugal es uno de los equipos que mejor trata el balón de los que han debutado en el Mundial. Pero frente a Angola mostró una excesiva indolencia que les pudo costar cara. En definitiva, jugó con fuego, aunque su arranque fue prometedor.
El detalle. El enfrentamiento entre Portugal y Angola tenía unas fuertes connotaciones políticas por el hecho de que el país africano fue colonia portuguesa hasta 1975. Pero ni mucho menos es la primera vez que el Mundial depara enfrentamientos que son más que meros partidos de fútbol. Quizá el ejemplo más cercano se dio en Francia 98, cuando el capricho del bombo dejó en el mismo grupo a EEUU e Irán. Por cierto, se impusieron los iraníes por 2-1. En 1974, las dos Alemanias también se enfrentaron en la primera fase, con triunfo por 1-0 de la antigua República Democrática. En Brasil 50, Inglaterra sufrió una humillante derrota frente a "su colonia" EEUU, por entonces una selección de fútbol exótica, compuesta con un grupo de inmigrantes europeos más o menos bien avenidos. La prensa británica de la época fue tan crítica que pidió a los futbolistas ingleses que no retornaran a las islas.