jueves, noviembre 10, 2005

Clemente y el vizconde demediado

Javier Clemente regresa a los banquillos justo cuando su figura comenzaba a ser recordada por algunos al hilo del papel de la selección española en la fase de clasificación para el Mundial de Alemania. Se comenta que, después de todo, el grupo que formó el técnico de Baracaldo no estaba tan mal y que, aunque las comparaciones son odiosas, aquella selección era más fuerte que la actual (bueno, eso lo dijo el propio interesado pero la manifestación ha tenido opiniones favorables).
Quiero fijarme, no obstante, en un detalle del estreno de Clemente al frente del Athletic. El equipo llega a Barcelona el pasado fin de semana, para enfrentarse al Español, y a las puertas del hotel son increpados por unos pocos aficionados del Hospitalet, que les reprochan por negarse a jugar en su estadio, de césped artificial, la eliminatoria de Copa (solventada, por cierto, con éxito por parte el equipo vasco). Clemente sale en rueda de prensa y dice que, de todos los habitantes de Hospitalet, han ido "los diez más tontos" a increpar al equipo.
Según parece, ha llegado la "mitad mala" de Clemente. El técnico se asemeja al "vizconde demediado" de Italo Calvino, que tenía dos mitades producto de un cañonazo recibido en una batalla. Una era buena y la otra, no tanto. En el caso de Clemente, es tan buen entrenador en el campo, como malo cuando sale de él. Y eso ya lo demostró en la selección.
Se puede estar de acuerdo en que España no ha tenido un bloque como el que formó Clemente. Pero en su etapa de seleccionador terminó más pendiente de su particular batalla con los medios de comunicación y con parte de la afición que del equipo. Y por esa boca murió el pez.
No seré injusto con Clemente. Sufrió una campaña mediática absurda y sin precedentes en nuestro fútbol. Entiendo que debe ser muy difícil el equilibrio cuando desde una emisora de radio te dirigen calificativos como "burro", "payaso" y "cabrón" y te lanzan lindezas como "tiene secuestrada a la selección". Comprendo que debe ser duro escuchar cómo te censuran por decir "yo no vuelvo a este puto campo", en referencia al Santiago Bernabéu, sin contar antes que un sujeto le amenazó con una navaja en ese estadio.
Pero también estoy convencido de que no era bueno que el seleccionador se fuera a la cama y tuviera cuatro aparatos de radio con los programas deportivos nocturnos para escuchar lo que decían de él y replicarles en voz alta como si le oyeran.
Llegó un momento en el que Clemente empezó a hacer "cosas raras". Si la afición en un partido le pedía que sacara a un determinado jugador, ése era precisamente el que no salía, aunque el equipo lo necesitara. Si se entablaba un debate en la prensa sobre la conveniencia de que cierto futbolista debía ir a la selección, se podía ir despidiendo del equipo. (Un entrenador debe tomar sus propias decisiones pero ya "olía" que siempre fueran las contrarias a las que solicitaba la afición o un sector de la prensa). En la Eurocopa del 96 propinó un coscorrón a un periodista de la SER tras un más que tenso partido frente a Rumania, que acabó ganando España con un milagroso gol de Guillermo Amor. Y en la concentración del Mundial de Francia se podía cortar la tensión con un cuchillo.
También entiendo que la táctica de Clemente es quitar presión a la plantilla y cargársela toda él. Pero esto, al final, termina repercutiendo en el ambiente general del equipo y se vuelve en contra.
Volviendo al asunto del Hospitalet, hace tres años el Deportivo de La Coruña también se negó a jugar en el campo de césped artificial. Entonces fue más grave para el equipo catalán, que no quiso jugar en un campo alternativo y no se presentó al partido. Curiosamente fue el año en el que el Deportivo ganó su segunda Copa del Rey, el famoso día del "centenariazo" en el Bernabéu. En este caso, la afición del Hospitalet compuso una canción para el técnico del Depor, por aquellos tiempos, Javier Irureta, que llevaba la música de "La gallina Turuleta" de los inolvidables payasos de la tele y decía: "El gallina de Irureta/ no tiene huevos/ para venir a Hospitalet". Y nadie del Depor abrió la boca.
Los diez que fueron a insultar a Clemente al hotel de concentración se califican ellos mismos (alguien que hace estas cosas, obviamente, muy listo no es). Pero no hay que llamar "tonto" a nadie. Porque Clemente comete dos errores: en primer lugar, se pone a la altura de ellos; en segundo lugar, y más grave, por un momento deja de pensar en sus cosas, que no deben salir del terreno de juego. Y si la prensa se mete con él, ahí están los juzgados. Pero si se levanta pensando lo que anoche dijo Fulanito de él mal le va a ir al Athletic. Ojalá que no sea así.

3 comentarios:

Ptintez Orienting dijo...

Es cierto, creo que Clemente fue la principal victima de una epoca en la que el Larguero se consolido como alternativa a Garcia. El vasco tomo partida por super Butano y ahi estallo la guerra.

OBRADEK dijo...

Para mí, Clemente fue una víctima en ese sentido. Lo que sucede es que actuó de forma poco inteligente. Se dejó llevar por la sangre caliente en lugar de contar hasta diez. Y eso le perjudicó tanto a él como al equipo nacional. Por eso me preocupa la reacción que tuvo por el hecho de que diez ociosos se acercaran a decirle dos chorradas el otro día. Ni me imagino cómo puede actuar ante una declaración hecha delante de un micro y con más de un millón de oyentes al otro lado del transistor. Lo malo es que si alguien le quiere provocar lo tiene muy fácil y si Clemente entra a todos los trapos le ocurrirá lo mismo que con la selección. Gracias por tu comentario.

laaguja dijo...

Ja ja ja, has retratado a Javi a la perfección. Pero mira, estoy leyendo tus artículos en orden inverso y en el titulado "The Best" hablas de la genialidad. Javier Clemente es un genio, ya lo era cuando jugaba al fútbol. Es un genio y punto. No se le puede pedir que además sea académico de la RAE y excelente RR.PP., ja ja ja.