domingo, noviembre 06, 2005

Jiménez y la obcecación

Uno de los peores negocios que se han hecho en la historia del fútbol español fue el traspaso del futbolista Mendieta del Valencia al Lazio. Aquel verano, el centrocampista vasco protagonizó el culebrón correspondiente ante la intención del Real Madrid de ficharle y su deseo por ingresar en el club. Los merengues ofrecieron hasta 8.000 millones de las antiguas pesetas por el futbolista, pero el Valencia se empeñó en pedirle 10.000, mientras la afición exigía al entonces presidente, Pedro Cortés, que no se dejara "robar" al futbolista (me encantaría que alguna vez me robasen dándome 8.000 millones, de verdad que con la mitad podría hasta conformarme).
El Valencia se obcecó y terminó vendiendo al jugador al Lazio que, por supuesto, le pagó menos de esos 8.000 millones. Bueno, lo de "le pagó" es un decir y ahí viene lo catastrófico del negocio porque se hizo de tal manera que ninguna de las partes implicadas salió beneficiado, a saber: el jugador no fue al equipo ni a la Liga que quería y su rendimiento bajó muchísimo; el Real Madrid se quedó sin su pretendido fichaje; el Lazio se llevó a un futbolista desmotivado que nunca le dio el rendimiento esperado; ¿y el Valencia? ¡Ay, el Valencia! Además de quedarse sin futbolista, se quedó sin parte del dinero porque la sociedad gestora del Lazio tuvo problemas financieros, su presidente, Sergio Cragnotti, fue encarcelado (éste sí robaba) y tuvo que acabar cobrando "en especie", con los fichajes de Corradi y Fiore del año pasado. Sí, en plan: "mire lo que tenemos y elija lo que le guste". Ni siquiera Cortés salvó la cabeza: la prensa desveló que se había reunido en Madrid con Florentino Pérez para tratar el fichaje cuando lo había negado y tuvo que dimitir para evitar arder al siguiente 19 de marzo.
Ayer, Carlos Jiménez, jugador de baloncesto del Estudiantes que pretende el Madrid, jugó después de haber estado unos partidos en el banquillo, castigado por su deseo de fichar por el Real Madrid. Estudiantes logró su primera victoria de la temporada. Esta semana en prensa hemos leido que hay gente en el equipo que prefiere descender a la Liga LEB antes que ver a Jiménez de blanco. La obcecación en estos casos no suele ser buena consejera y si no, que se lo digan a Mendieta.